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TAGS: Bab, Writings of; Selections from the Writings of the Bab (book)
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Abstract:
Spanish translation of Selections from the Writings of The Báb.
Notes:
Este texto ha sido escaneado y revisado, y no es autoritativo.
See also English version.
Language: Spanish.

Selección de los Escritos del Báb:
Compilado por el Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia

by The Báb

translated by Habib Taherzadeh and Malihe Forghani
Editorial Bahá'í dé España, 1982
original written in Arabic and English.
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All chapters

INDICE

1.	Tablas y Mensajes                                         1
2.	Extractos del Qayyúmu'l-Asmá'                            39
3.	Extractos del Bayán Persa                                73
4.	Extractos del Dalá'il-i-Sab'ih (Las Siete Pruebas)      111
5.	Extractos del Kitáb-i-Asmá' (El Libro de los Nombres)   123
6.	Extractos de Varios Escritos                            147
7.	Oraciones y Meditaciones                                165
8.	Notas                                                   213
PREFACIO (a la Edición Inglesa)

La Comunidad Bahá'í ha estado deseando que llegara el día en que pudiera disponer de una amplia selección de los escritos del Báb. Desde que Shoghi Effendi tradujo y publicó Los Rompedores del Alba y expuso en sus obras monumentales la exaltada estación del Báb los Bahá'ís de todo el mundo, y sobre todo los del Occidente, han estado deseando contar con una compilación auténtica de las enseñanzas y escritos de quien no sólo fue el Heraldo de su Fe sino también el Portador de una Revelación independiente. Se desea que este volumen sea un paso inicial y eficaz en esa dirección.

Debido al número tan extenso de los escritos del Báb, fue necesario realizar una concienzuda revisión de varias de sus obras. La Casa Universal de Justicia encomendó esta labor a su Departamento de Investigación. Esta traducción fue llevada a cabo por D. Habib Taherzadeh, quien sirvió durante varios años en ese Departamento. Con la ayuda de un comité que trabajó con él, esta obra ya se ha terminado y se está poniendo en circulación para los Bahá'ís y el público en general como ampliación del volumen de literatura. Bahá'í en lengua inglesa.
    REFERENCIAS AL CORAN

    En las notas referentes al Corán, los suras han sido numerados según el original, mientras que el número del verso corresponde a la versión inglesa de la traducción de Rodwell, el cual difiere a veces de la numeración árabe.

Chapter 1



1. TABLAS Y MENSAJES

TABLA DIRIGIDA A
"AQUEL QUIEN SERA HECHO MANIFIESTO"
Esta es una epístola de este humilde siervo al Señor Todo Glorioso —Aquel que previamente ha sido hecho manifiesto y lo seguirá siendo de aquí en adelante. En verdad, El es el Más Manifiesto, el Todopoderoso.
En el nombre del Señor Soberano, el Señor Poder.
Glorificado es El, ante quien todos los moradores de la tierra y del cielo se inclinan en adoración y hacia quien todos los hombres se dirigen suplicantes. El es quien tiene en su mano el reino poderoso de todas las cosas creadas, y a El retornarán todas las cosas. El es Aquel quien revela lo que de sea, y por medio de cuyo mandamiento "Sé tú" todas las cosas han llegado a la existencia.
Esta es una epístola de la letra "Thá"1 a Aquel que será hecho manifiesto por medio del poder de la Verdad —Aquel que es el Todopoderoso, el Más Amado— para afirmar que todas las cosas creadas, al igual que yo mismo, son testigos en todo tiempo de que no hay otro Dios más que Tú, el Omnipotente, el que subsiste por Sí Mismo; de que Tú eres Dios, que no hay más Dios que Tú y que todos los hombres llegarán a la vida a través de Ti.
1 Esta es la primera letra de Thamarih" que significa fruto Shoghi Effendi en sus escritos se refiere al Báb comO el Thamarih" (fruto) del Árbol de las Revelaciones sucesivas de Dios. (Vea se la carta de Shoghi Effendi a los Bahá'ís del Oriente, fecha Naw-Rúz 110, pág. 5.)

¡Alabado y glorificado sea tu nombre, oh Señor mi Dios!
Desde toda la eternidad te he reconocido, en verdad, y hasta toda la eternidad te seguiré reconociendo por tu propio Ser y no por ningún otro salvo Tú. Verdaderamente, Tú eres la Fuente de todo conocimiento, el Omnisciente. Desde el principio que no tiene principio he anhelado, y seguiré anhelando hasta la eternidad, Tu perdón por mi limitada comprensión de Ti, consciente como soy que no hay Dios sino Tú, el Todo Glorioso el Todopoderoso.
Te pido, oh mi Bienamado, me perdones a mí y a aquellos que aspiran de todo corazón a promover tu Causa. Tú eres en verdad quien perdona los pecados de toda la humanidad. Y en este segundo año de mi Revelación —Revelación que tuvo lugar según tu mandato— soy testigo de que Tú eres el Más Manifiesto, el Omnipotente, el que siempre existe; soy testigo de que de todas las cosas que existen en la tierra y en los cielos, nada puede frustrar tu propósito y que Tú eres el Conocedor de todas las cosas y el Señor de poder y majestad.
Verdaderamente, hemos creído en Ti y en tus signos antes del amanecer de tu Manifestación, y en Ti tenemos todos depositada nuestra confianza. En ver dad, hemos creído en Ti y en tus signos después del cumplimiento de tu Manifestación, y en Ti todos creemos. Verdaderamente, hemos creído en Ti y en tus signos en el momento de tu Manifestación y somos testigos de que, mediante tu mandato "Sé tú", han sido creadas todas las cosas.
Toda Manifestación no es sino una revelación de tu propio Ser; en verdad, nosotros hemos aparecido con cada uno de Ellos, y nos inclinamos adorantes ante Ti. Tú has sido, oh mi Amado, y seguirás siempre siendo, mi testigo a lo largo de épocas pasadas y en los días por venir. En verdad, Tú eres el Todo poderoso, el que es siempre Fiel, el Omnipotente.
He atestiguado Tu unicidad mediante tu propio Ser ante los moradores de los cielos y de la tierra, siendo testigo de que, en verdad, Tú eres el Todo-Glorioso, el Más Amado. He alcanzado el reconocimiento de Ti por medio de tu propio Ser ante los moradores de los cielos y de la tierra, atestiguando que Tú eres en verdad el Todopoderoso, El Todo Alabado. He glorificado tu Nombre mediante tu propio Ser ante los moradores de los cielos y de la tierra, atestiguando que Tú eres ciertamente el Señor de poder, Aquel que es el Más Manifiesto. He exaltado tu santidad mediante tu propio Ser ante los moradores de los cielos y de la tierra, atestiguando que en ver dad Tú eres el Más Santificado, el Más Sagrado. He alabado tu santidad mediante tu propio Ser ante los moradores de los cielos y de la tierra, atestiguando que Tú eres, en verdad, el Indescriptible, el Inaccesible, Aquel que es Inmensamente Glorificado. He ensalzado tu abrumadora majestad mediante tu propio Ser ante los moradores de los cielos y de la tierra, atestiguando que en verdad Tú y sólo Tú eres el Señor de Poder, el Eterno, el Antiguo de los Días.
Santificado y glorificado eres Tú; no hay otro Dios sino Tú y en verdad a Ti volvemos todos.
En cuanto a aquellos que han causado la muerte de la parentela de 'Alí, dentro de poco comprenderán hasta qué profundidades de perdición han descendido.


UNA SEGUNDA TABLA DIRIGIDA A
"QUIEN SERA HECHO MANIFIESTO"
Que el destello de Aquél a Quien Dios manifestará ilumine esta carta en la escuela primaria.2
El es el Más Glorioso.
El es Dios, no hay Dios sino El, el Todopoderoso, el Más amado. Todos los que están en los cielos y en la tierra y todo lo que se encuentra entre ambos es suyo. En verdad, El es quien ayuda en el peligro el que subsiste por Sí Mismo.
Esta es una carta de Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí Mismo, a Dios el Todopoderoso, el Más Amado, para afirmar que el Bayán y aquellos que Le son fieles no son sino un regalo de mi parte a Ti, para expresar mi fe certera de que no hay Dios sino Tú, que los reinos de la Creación y de la Revelación son tuyos, que nadie puede alcanzar nada si no es por tu poder y que Aquel a quien Tú has levantado no es sino tu Siervo y tu Testimonio, rogando tu venia para dirigirse a Ti con estas palabras: "Si decidieras, por una señal de tu dedo, aun siendo todavía un niño lactante, desestimar a toda la compañía de los seguidores del Bayán en el Día de la Resurrección Final, tu gesto sería alabado. Aunque no existe duda sobre ello, otórganos un plazo de 19 años, como muestra de tu generosidad, para que aquellos que han abrazado esta Causa puedan ser recompensados por Ti bondadosamente. Tú eres en verdad el Señor de gracia abundante. Tú verdaderamente satisfaces a todas las cosas creadas y las haces independientes de todo, mientras que nada de lo que existe en los cielos o en la tierra, o de lo que se encuentra entre ambos, puede jamás satisfacerte a Ti."
En verdad Tú eres el Autosuficiente, el Conocedor; Tú eres verdaderamente poderoso sobre todas las cosas.
2 En una de Sus Tablas, 'Abdul-Bahá explica que algunas personas fueron confundidas por esta frase y pensaron que la escuela a la que se refería era una escuela física para la enseñanza de niños iletrados, mientras que en realidad se refiere a una escuela espiritual santificada de los límites del mundo contingente. Bahá'u'lláh, en el Kitáb-i-Aqdas también alude a esta epístola del Báb con las siguientes palabras:
¡Oh Tú Pluma Suprema! Muévete sobre la Tabla con el permiso de tu Señor, el Creador de los cielos. Recuerda entonces el día en que la Fuente de unidad divina se apresuró a asistir a la es cuela que está santificada por encima de todo salvo de Dios, para que quizás los rectos pudieran llegar a conocer, en la medida del ojo de una aguja, lo que está oculto Iras el velo de los misterios interiores de tu Señor, el Omnipotente, el que todo lo sabe.
Di, Nosotros, en verdad, entramos a la escuela del significado y exposición interior en un tiempo en que las mentes de todos los moradores de la tierra estaban envueltas en el descuido. Vimos los que el Señor Misericordioso había revelado, aceptamos el regalo que El (el Báb) Me había ofrecido de los versos de Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo, y escuchamos los que El había atestiguado en la Tabla. Nosotros, verdaderamente, somos el Testigo. Nosotros respondimos a su llamada a nuestra propia Orden, y Nosotros Somos, en verdad, el Ordenador.
¡Oh pueblo del Bayón! Entramos en la Escuela de Dios cuando vosotros estabais adormilados en vuestros lechos, y leímos la Tabla cuando estabais completamente dormidos. Por la rectitud de Dios, el Verdadero. Lo habíamos leído antes de que fuera revelado, y vosotros ni lo imaginabais. De hecho nuestro conocimiento había abarcado el Libro cuando vosotros no habíais nacido todavía.
Estas declaraciones se revelan de acuerdo con vuestra capacidad, no con la de Dios, y de esto es testigo aquello que está en cerrado en el conocimiento de Dios, si sólo lo supierais. De esto es testigo Aquel Quien es el Portavoz de Dios, si sólo pudierais e ¡Por la rectitud de Dios! Si descorriéramos el velo, os desvaneceríais. Tened cuidado para no discutir con El y con su Causa. De hecho, El ha aparecido de tal forma como para abarcar a todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro. Si habláramos ahora en el lenguaje de los moradores del Reino, diríamos que Dios ha levantado esta Escuela antes de la creación de los cielos y la tierra, y Nosotros entramos en ella antes de que se unieran y unificaran las letras "S" y "E".


TABLA A LA PRIMERA LETRA DEL VIVIENTE
Esto es lo que hemos revelado para el Primer Creyente en Aquél a quien Dios hará manifiesto, para que sirva de advertencia de nuestra parte a toda la humanidad.
En nombre del Todopoderoso, el Más Amado.
Alabado y glorificado es Aquel que es el soberano Señor de los reinos del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos. Decid, en verdad a El todos retornaremos, y El es quien guía, según su propia voluntad, a quienquiera El desea. Decid, todos los hombres suplican sus bendiciones y El es soberano sobre todas las cosas creadas. El es, en verdad, el Todo-Glorioso, el Poderoso, el Bienamado.
Esta es una epístola de la letra "Thá", a aquel que es el Primer Creyente. Atestigua que en verdad El es Yo, Yo mismo, el Soberano, el Omnipotente. El es quien ordena la vida y la muerte, y a El todos regresaremos. En verdad, no hay otro Dios sino El, y todos los hombres se inclinan ante El en adoración. Verdaderamente tu Señor, Dios, recompensará dentro de poco a quienquiera El ordene, en menos tiempo que se tarda en expresar las palabras "Sé tu, y es".
En verdad, Dios ha atestiguado en su Libro, al igual que han atestiguado la compañía de sus ángeles, sus Mensajeros y todos aquellos dotados de conocimiento divino, que tú has creído en Dios y en sus signos y que todos son correctamente encaminados mediante tu guía. Esta es, en verdad, una bendición sin límites que Dios, el Eterno, el que subsiste por Sí Mismo, te ha conferido bondadosamente desde antiguo, y te conferirá en lo sucesivo. Y puesto que tú creíste en Dios desde antes de la creación, en verdad El te ha elevado, por su propia voluntad, en cada Revelación. No hay Dios sino El, el soberano Protector, el Todo glorioso.
Te incumbe proclamar la causa de Dios a todas las cosas creadas, como una señal de bondad de su presencia; no hay Dios sino El, el Más Generoso, el que todo lo impone.
Di: Todos los asuntos deben ser referidos al Libro de Dios; yo soy, en verdad, el Primero en creer en Dios y en sus signos; yo soy quien divulga y proclama la Verdad, y he sido investido con todos los excelentes títulos de Dios, el Poderoso, el Incomparable. En verdad, yo he alcanzado el Día de la Primera Manifestación y por mandato del Señor y como muestra de Su gracia, alcanzaré el Día de la Ultima Manifestación. No hay Dios sino El, y a la hora señalada todos se inclinarán ante El en adoración.
Doy gracias y alabanzas a Dios por haber sido elegido por El como el Exponente de su Causa en días pasados y en los días venideros; no hay Dios salvo El, el Glorificado, el Alabado, el Eterno. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es Suyo, y a través de El somos todos guiados por el recto sendero.
¡Oh pueblo del Bayán! Aquellos que abracen la Verdad deben volverse hacia Mí, tal como ha sido ordenado en el Libro, y la guía divina será concedida a quienquiera alcance mi presencia.


EXTRACTOS DE UNA EPISTOLA A
MUHAMMAD SHÁH

La sustancia de la que Dios Me ha creado no es la ardua de la que otros han sido formados. El Me ha conferido aquello que la sabiduría mundana no puede jamás comprender, ni puede el creyente descubrir...n1 Yo soy una de las columnas que sostienen la Palabra Fundamental de Dios. Quienquiera Me haya reconocido, ha conocido todo lo que es cierto y verdadero, y ha alcanzado todo lo que es bueno y deseable; y quienquiera no me haya reconocido se ha desviado de todo lo que es bueno y verdadero y ha sucumbido ante todo lo que es malo e indeseable.
¡Juro por la justicia de tu Señor, el Señor de todas las cosas creadas, el Señor de todos los mundos! Si un hombre construyera cuantos edificios fueran posibles, y adorara a Dios mediante todo hecho virtuoso abarcado por el conocimiento de Dios, alcanzará así la presencia del Señor, pero guardará en su corazón la más mínima traza de malicia hacia Mí, aunque fuera en grado tan ínfimo que no mereciera la consideración de Dios, todos sus hechos se reducirían a nada, y sería privado de los resplandores del favor de Dios, se convertiría en el objeto de su ira, y, de seguro, perecería. Pues Dios ha ordenado que todas las cosas buenas que existen en el tesoro de su conocimiento se logren mediante la obediencia a Mí, y cada infierno descrito en su Libro, mediante la desobediencia a Mí. En este día y desde esta estación contemplo a todos los que aprecian mi amor y siguen mi mandamiento habitando las mansiones del Paraíso, y a toda la compañía de mis adversarios confinados en las máximas profundidades del fuego infernal.
¡Por mi vida! Si no fuera por la obligación de reconocer la Causa de Aquél que es el Testimonio de Dios... no os hubiera anunciado esto... Dios ha escogido poner todas las llaves del cielo en mi mano derecha, y todas las llaves del infierno en mi izquierda...
Yo soy el punto primordial del que se han originado todas las cosas creadas. Yo soy el semblante de Dios, cuyo esplendor no puede nunca ser oscurecido, la Luz de Dios, cuya radiancia no puede jamás apagarse. Quienquiera Me reconozca tiene a su disposición todo bien y seguridad, y a quienquiera deje de reconocerme le esperan el fuego infernal y toda la maldad del mundo...
Juro por Dios, el Único, el Incomparable, el Verdadero: por ninguna otra razón Me ha investido El —el Supremo Testimonio de Dios— con claras pruebas y señales sino para que todos los hombres puedan someterse a su Causa.
Por la rectitud de Aquel que es la Verdad Absoluta, si se corriera el velo, contemplarías en este plano terrenal a todos los hombres penosamente afligidos por el fuego de la ira de Dios —un fuego mayor y más cruel que las llamas del infierno— con excepción de aquellos que han buscado abrigo bajo la sombra del árbol de mi amor. En verdad, ellos son los bienaventurados.
Dios es mi testigo. Yo no era un hombre instruido, pues fui educado como mercader. En el año sesenta 3, Dios, bondadosamente, invistió mi alma con evidencias concluyentes y con el conocimiento convincente que caracteriza a quien es el Testimonio de Dios -que la paz sea con El- hasta que, finalmente, en ese año Yo proclamé la Causa Oculta de Dios y descorrí el velo que cubría su Pilar, de tal forma que nadie podía refutarla. "Para que quien tenga que perecer, que sea ante una prueba evidente, y quien tenga que vivir, que sea mediante una prueba clara".4
En ese mismo año (60) envié un mensajero con un libro para ti, para que pudieras actuar con la causa de Aquél que es el Testimonio de Dios como corresponde al estado de tu soberanía. Pero, debido a que la calamidad horrible y tenebrosa había sido ordenada irrevocablemente por la voluntad de Dios, el libro no te fue entregado, debido a la intervención de quienes se consideran así mismos los benefactores del gobierno. Todavía hoy, cuando han transcurrido casi cuatro años, no lo han presentado debidamente a Vuestra Majestad. No obstante, ahora que la hora fatal se aproxima, y puesto que es un asunto de fe y no una preocupación mundana, te he dejado entrever lo que ha sucedido.
¡Juro por Dios! Si supieras las cosas que en el espacio de estos cuatro años Me han sobrevenido de manos de tu pueblo y tu ejército, retendrías la respiración por miedo a Dios, a no ser que te levantaras a obedecer la Causa de Aquél que es el Testimonio de Dios, y reparar cumplidamente tus faltas y tu negligencia.

Mientras estaba en Shíráz, las indignidades a las que fui sometido de manos de su cruel y depravado gobernador llegaron a ser tan penosas que si llegaras a conocer aunque fuera sólo una décima parte de las mismas le darías su justo castigo. Pues, como resultado de su opresión constante, tu corte real se ha convertido hasta el Día de la Resurrección en el objeto de la ira de Dios. Además, su desenfreno por el alcohol se había hecho tan excesivo que nunca estaba lo suficientemente sobrio para emitir un juicio sensato. Así pues, preocupado, me vi obligado a abandonar Shíráz con el propósito de alcanzar la ilustrada y exaltada corte de vuestra majestad. Entonces, el Mu'tamidu'd-Dawlih se dio cuenta de la verdad de la Causa y manifestó una devoción y servidumbre ejemplares hacia sus elegidos. Cuando algunas gentes ignorantes de su ciudad se levantaron para promover una rebelión, él defendió la Verdad divina ofreciéndome protección, durante algún tiempo, en la intimidad de la residencia del gobernador. Al fin, habiendo obtenido el agrado de Dios, se retiro a su morada en el Más Alto Paraíso. Que Dios le recompense generosamente.
Después de su ascensión al Reino eterno el malvado Gurgín, recurriendo a todo tipo de coacciones, traición y falsos juramentos, Me desterró de Isfáhán con una escolta de cinco guardas, en un viaje que duró siete días, sin proveerme de las mínimas necesidades para el camino (¡Ay, ay, las cosas que me han acontecido!), hasta que, finalmente, llegaron las órdenes de vuestra Majestad instruyéndome proceder a Mákú...
¡Juro por el Señor Más Grande! Si te dijeran en qué lugar habito, la primera persona en tener compasión de Mí serías tú mismo. En el corazón de una montaña hay una fortaleza (Mákú)... cuyos presos están confiados a la vigilancia de dos guardas y cuatro perros. Imagínate, pues, mi condición... ¡Juro por la verdad de Dios! Si la persona que ha estado dispuesta a tratarme de tal modo supiera a quien ha estado tratando así, en verdad, jamás en su vida seria feliz. Es más —para que sepas realmente la verdad— es como si hubiera encarcelado a todos los profetas y a todos los hombres de bien y a todos los elegidos...
Cuando se Me dio a conocer este decreto, escribí a la persona que administra los asuntos del reino, diciendo: "¡Mátame, te pido por Dios, y envía mi cabeza donde quieras! Pues, en verdad, una persona inocente como yo no puede resignarse a estar confinado en un lugar reservado para criminales, y seguir viviendo" Mi ruego no tuvo contestación. Evidente mente su excelencia el Hájí no es plenamente consciente de la verdad de nuestra Causa. Entristecer los corazones de los fieles, ya sean hombres o mujeres, sería una acción más indeseable que el dejar desolada la sagrada casa de Dios.
En verdad, el único Dios Verdadero es testigo de que Yo soy, en este Día, el verdadero Templo místico de Dios y la esencia de todo bien. Quienquiera Me haga bien es como si hiciera bien a Dios, a sus ángeles y a la compañía entera de sus amados. Quien quiera me haga mal es como si hiciera mal a Dios y a sus escogidos. Pero no, la estación de Dios y de sus seres amados es demasiado elevada para que la acción buena o mala de cualquier persona pueda alcanzar la corte de su sagrado santuario. Todo lo que Me acontece está ordenado que Me acontezca; y lo que Me ha sucedido revertirá sobre aquel que lo ha causado. Por Aquel en cuya mano se encuentra mi alma, el no ha encarcelado a otro más que a sí mismo. Pues, de seguro que lo que Dios ha decretado para Mi tendrá lugar, y nada salvo lo que Dios ha ordenado para nosotros nos sucederá jamás. Desgraciado sea aquel de cuyas manos emana el mal, y bendito el hombre de cuyas manos emana el bien. A nadie elevo mi queja salvo a Dios; pues El es el mejor de los jueces. Cualquier estado de adversidad o de gracia proviene de El únicamente, y El es el Todopoderoso, el Potente.
En resumen, en mi mano está lo que cualquier hombre pueda desear del bien de este mundo y del venidero. Si corriera el velo, todos Me reconocerían como su Amado, y ninguno Me negaría. No deje vuestra majestad que esta afirmación le sorprenda; puesto que un verdadero creyente en la unidad de Dios, que mantenga sus ojos en dirección a El únicamente, considerará nulidad absoluta todo lo que no sea El. ¡Juro por Dios! No busco obtener de ti bienes mundanos, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. En verdad, poseer cualquier cosa de este mundo o del venidero equivaldría, en mi estimación, a blasfemia manifiesta. Puesto que no corresponde al creyente en la unidad de Dios volver su vista hacia cualquier otra cosa, y mucho menos poseerla. Tengo por cierto que puesto que tengo a Dios, el Eterno, el Adorado, soy poseedor de todas las cosas, visibles e invisibles…
¡En esta montaña me he quedado solo, y he pasado por tantas cosas que ninguno anterior a Mí ha sufrido lo que yo he sufrido, ni criminal alguno ha soportado lo que Yo he soportado! Doy gracias a Dios, y de nuevo le agradezco. Me encuentro libre de toda pena, por cuanto vivo en la complacencia de mi Señor y Maestro. Pienso que estoy en el más alto Paraíso disfrutando de mi comunión con Dios, el Más Grande. Verdaderamente esto es una bendición que Dios me ha conferido, y El es el Señor de ilimitadas bendiciones.
¡Juro por la verdad de Dios! Si supieras lo que Yo sé, renunciarías a la soberanía de este mundo y del venidero con tal de poder alcanzar mi complacencia, mediante tu obediencia al Único Verdadero... Si rehusaras, el Señor del mundo alzaría a quien exaltara Su Causa y el mandamiento de Dios se cumpliría.
Mediante la gracia de Dios nada puede frustrar mi propósito, y soy plenamente consciente de lo que Dios Me ha conferido como prueba de su generosidad. Si fuera mi deseo, descubriría todas las cosas a vuestra majestad; pero no lo he hecho, ni lo haré, para que la Verdad sea distinguida de todo lo demás, y esta profecía expresada por el Imán Báqir —que la paz sea con El— sea enteramente cumplida: "Lo que debe acontecernos en Adhirbáyján es inevitable y sin igual. Cuando esto ocurra, quedaos en vuestros hogares y sed pacientes como yo lo he sido. Tan pronto como se mueva el Promotor, apresuraos a llegar hasta El, aunque tengáis que arrastraros sobre la nieve".
Imploro el perdón de Dios para Mí Mismo y para todos los que están relacionados conmigo, y afirmo: "Alabado sea Dios, el Señor de todos los mundos".

3 1260 A.H. (1844 D.C.)
4 Corán 8:44

EXTRACTOS DE OTRA EPÍSTOLA A
MUHAMMAD SHÁH
Gloria sea para Aquel que conoce todo lo que existe en los cielos y en la tierra. En verdad, no hay Dios sino El, el soberano Regidor, el Poderoso, el Grande.
El es quien, en el Día de la Separación, juzgará mediante el poder de la Verdad; verdaderamente, no hay Dios sino El, Incomparable, el que Todo lo Impone, el Exaltado. El es Quién tiene en Su mano el reino de todas las cosas creadas; no hay otro Dios sino El, el Único, el Incomparable, el Imperecedero, el Inaccesible, el Más Grande.
En este momento soy testigo ante Dios, al igual que El testificó ante Sí mismo antes de la creación de todas las cosas, de que, ciertamente, no hay Dios salvo El, el Todo-Glorioso, el Sabio. Y soy testigo ante todo lo que El ha creado o creará, al igual que El Mismo, en la majestad de su gloria, ha testificado, de que no hay Dios sino El, el Incomparable, el que subsiste por Sí mismo, el Más Maravilloso.
En Dios, Quien es el Señor de todas las cosas creadas, he puesto toda mi confianza. No hay Dios sino El, el Incomparable, el Más Exaltado.
A El Me he entregado, y en sus Manos he confiado todos mis asuntos. No hay Dios sino El, el supremo Regidor, la Verdad resplandeciente. En verdad, El es enteramente suficiente para Mí; El se basta a Sí mismo, independientemente de todas las cosas, mientras que nada de lo que hay en el cielo o en la tierra es autosuficiente, salvo El. El, en verdad, es el que subsiste por Sí mismo, el Más Severo.
Alabado sea Aquel que percibe en este mismo instante y en esta remota prisión el objeto de mi deseo. El es mi Testigo en todo momento, y Me contempla desde antes del comienzo del "post-Hín" 5.
¿Por qué juzgaste sin acordarte de Dios, el Sabio? ¿Cómo puedes soportar el fuego? Ciertamente, poderoso y severísimo es tu Dios.
Tú te vanaglorias de las cosas que posees; sin embargo, ningún creyente en Dios y en Sus signos, ni persona alguna que fuera justa, se dignaría considerarlas. Esta vida mortal es como el cadáver de un perro, alrededor del cual nadie se reuniría y del que nadie tomaría parte, excepto quienes niegan la vida del Más Allá. En verdad, te incumbe llegar a ser un verdadero creyente en Dios, el que todo lo posee, el Poderoso, y apartarte de quien te guía hacia el tormento del fuego infernal.
He esperado un poco por si, por ventura, pusieras atención y te condujeras correctamente. ¿Cómo podrás responder a Dios el día que está próximo —el día en que habrá testigos que se adelantarán para dar testimonio en la presencia de tu Señor, el Señor de todos los mundos?
¡Por la rectitud de Aquel que te ha dado la existencia y a Quien dentro de poco regresarás! Si, en el momento de la muerte, sigues siendo infiel a las señales de tu Señor, entrarás de seguro por las puertas del infierno, y ninguna de las acciones que tus manos han forjado te serán de provecho alguno, ni encontrarás a patrón o persona que alegue en tu defensa. Teme a Dios y no te jactes de tus posesiones terrenales, pues lo que Dios posee es mejor para aquellos que caminan por el sendero de la rectitud.
Verdaderamente, en este día, todos los que habitan en la tierra son los siervos de Dios. En cuanto a los que verdaderamente creen en Dios y están seguros de las señales reveladas por El, quizás El perdone generosamente las cosas que sus manos han cometido y les permita la entrada en el reino de su misericordia. El, en verdad, es el que siempre perdona, el Compasivo. Sin embargo, contra aquellos que se han apartado de Mí desdeñosamente y han repudiado las pruebas concluyentes y el Libro infalible con los que Dios Me ha investido, se decreta castigo divino, y no encontrarán en el Día del Juicio un protector ni persona alguna que les socorra.
¡Juro por Aquel quien es el Creador de todos los seres y a quien todos volveremos! Si a la hora de la muerte alguien guardare odio hacia Mí, o disputare las pruebas evidentes con las que he sido investido, su suerte no será otra más que doloroso tormento. En ese día ningún rescate será aceptado ni intercesión alguna permitida, a menos que Dios así lo quiera. En verdad, El es el Ordenador, el Todo-Glorioso, y no hay otro Dios más que El, el soberano Regidor, el Poderoso, el Más Severo.
Si te alegras de mi encarcelamiento, desgraciado vas a ser por la grave desdicha que pronto caerá sobre ti. En verdad, Dios no permite que nadie sea juzgado injustamente, y si Tú, complaciente, lo haces, pronto aprenderás.
Desde el primer día que te avisé de que no te enorgullecieras ante Dios, hasta hoy han pasado cuatro años, y durante este tiempo no he visto de ti o de tus soldados otra cosa que no fuera terrible opresión y arrogancia desdeñosa. Creo que imaginas que deseo obtener algún mezquino provecho de esta vida terrena. ¡No, por la justicia de mi Señor! En la estimación de aquellos que han fijado sus ojos en el Señor misericordioso, las riquezas del mundo y sus atractivos valen tanto como el ojo de un cadáver e incluso menos. ¡Lejos de su gloria está lo que ellos asocian con El!... Sólo a El pido paciencia. En ver dad, El es el mejor protector y e mejor socorro. No busco refugio salvo Dios. Verdaderamente El es el guardián y el mejor apoyo...
¡Juro por la gloria de Dios, mi Señor, el Más Exaltado, el Más Grande! De seguro, El hará que su causa brille, resplandeciente, tal como ha sido divinamente ordenado, mientras que no habrá apoyo para el injusto. Si tú tienes algún programa, enséñalo. En verdad, toda revelación de autoridad procede de Dios. En El deposito mi confianza, y hacia El me vuelvo.
¿Has oído acaso de alguien que, en el pasado, haya emitido un juicio como el que tú emitiste o como el que consentiste? ¡Desdichados sean los opresores! Tus intenciones, al igual que la manera en que tratas con la gente, demuestran claramente tu infidelidad hacia Dios, por lo que El ha ordenado un severo castigo para ti. Verdaderamente sólo en Dios busco paciencia, y a El considero el objeto de mi deseo. Esto significa que tengo la Verdad indiscutible de mi lado.
Si no temes que la verdad sea puesta de manifiesto y que las obras de los infieles se reduzcan a nada, ¿por qué no convocas a los sacerdotes de estas tierras y, luego, me convocas a Mí, para que pueda confundirles rápidamente, al igual que a esos no- creyentes a los que he confundido anteriormente? Esta es mi atestación segura para ti y para ellos, si es que dicen la verdad. Llámalos a todos. Si fueran capaces entonces de pronunciar palabras como éstas, sabrías que su causa merece tu atención. Pero, no. ¡Por la justicia de mi Señor! Carecen de poder y les falta entendimiento. Profesaron fe en el pasado, sin comprender su significado; más tarde, repudieron la Verdad, puesto que carecen de discernimiento.
Si has decidido derramar mi sangre, ¿a qué esperas? Ahora es cuando tienes poder y autoridad. Para mi representará una bondad infinita de parte de Dios, mientras que tú y aquellos que cometan tal acto, lo consideraréis como un castigo destinado por EJ.
¡Cuán grande la bendición que me aguardaría si pronunciaras un veredicto tal; y cuán inmensa mi alegría si estuvieras de acuerdo en hacerlo! Este es un favor que Dios ha reservado para aquellos que disfrutan de proximidad a su corte. Da, pues, tu permiso y no esperes más. Verdaderamente, poderoso es tu Señor, el Vengador.
¿No te avergüenzas ante la presencia de Dios de consentir el confinamiento de Aquel que es el Testimonio de Dios a una fortaleza y que sea hecho prisionero por manos de los infieles? Desgraciados seáis tú y quienes se complacen en este momento en infligir, sobre Mí, humillación tan dolorosa...
Juro por Aquel que Me ha llamado a la existencia que no puedo hallar traza alguna de pecado en Mí mismo, ni he seguido nada salvo la Verdad; y Dios es suficiente testigo para Mí. ¡Hay del mundo y de su gente, y de aquellos que se deleitan con riquezas mundanas, olvidados de la vida Futura!
Si se descorriera el velo que cubre tu ojo, te arrastrarías hacia Mí sobre tu pecho, incluso por encima de la nieve, por miedo al castigo de Dios, que es rápido y está próximo a caer. Por la justicia de Aquel que te ha creado, si se te informara de lo que ha sucedido durante tu reino, desearías no haber sido engendrado por tu padre y haber pasado mejor al olvido. No obstante, aquello que Dios, tu Señor, había ordenado se ha realizado ahora; la desgracia caiga sobre los opresores de este día.
Pienso que no has leído el Libro infalible. Si estás satisfecho con tu propio camino y no deseas seguir la Verdad, entonces para Mí mi camino y para ti el tuyo. Ya que no Me ayudas, ¿por qué encima intentas humillarme? En verdad, Dios escucha al suplicante y, tanto en este mundo como en el venidero, todas las cosas encuentran su consumación en El.
Lejos de la gloria de Dios, el Señor del cielo y de la tierra, el Señor de la creación, está lo que afirman de El las gentes del mundo, excepto aquellos que obedecen fielmente sus mandatos. Que la paz de Dios esté con los sinceros entre sus siervos.
Toda alabanza sea para Dios, el Señor de todos los mundos.

5 El valor numérico de las letras de la palabra Hín es 68. El año 1268 AH. (1851-1852 D.C.) es el año que precede al nacimiento de la Revelación Bahá'í.


EXTRACTOS DE OTRA EPISTOLA DIRIGIDA A
MUHAMMAD SHÁH
Esta es una Epístola de Aquel que es el verdadero e indiscutido Guía. Aquí se revelan la ley de todas las cosas para quienes, de buena gana, quieran es cuchar su llamado o deseen contarse entre aquellos que caminan por el recto sendero. Aquí se encierra la ley de todas las cosas para aquellos que quieran ser testigos de la Revelación de tu Señor de acuerdo con esta clara armonía. Verdaderamente, las ordenanzas de Dios relativas a todas las cosas se expresaron anteriormente en elocuente árabe. De cierto, aquellos cuyas almas han sido creadas mediante el esplendor de la luz de tu Señor reconocen la Verdad y se cuentan entre aquellos que obedecen fielmente al Único Dios Verdadero, y son firmes...
¡Oh, Muhammad! El decreto de tu Señor se cumplió hace cuatro años; y, desde el momento del comienzo de la Causa de tu Señor, te he prevenido que temas a Dios y que no seas ignorante. Te envié un mensajero con una Tabla realmente luminosa, pero los seguidores del diablo lo despidieron desdeñosamente, interponiéndose entre tú y él. Lo expulsaron de la tierra de la que tú eres soberano indiscutible. De esta forma el bien de este mundo y del venidero se te ha escapado de las manos, a no ser que te sometas al mandato ordenado por Dios y seas de los que siguen el camino recto.
A mi regreso de la Sagrada Mansión de Dios 6, te envié un Mensaje parecido, incluso mejor, que el que te había dirigido previamente. De seguro, Dios es el mejor protector y testigo. Te envié un mensajero y Epístolas reveladas por Mí, para que pudieras obedecer el mandamiento de Dios y no fueras de aquellos que han repudiado la Verdad. El opresor, sin embargo, cometió una acción como la que nadie cometería, ni siquiera un malvado, ni ninguno de entre los viles malhechores...
Las tribulaciones que he sufrido en esta tierra nadie antes las ha sufrido. En verdad, todo este asunto revertirá en Dios y El ciertamente es la mejor ayuda y es conocedor de todo. Las cosas que desde el primer día hasta hoy Me han sucedido de las manos de tu pueblo no son sino la obra de Satanás 7. Desde que apareció la Causa de tu Señor, ninguno de tus hechos ha sido aceptable, y has estado perdido en un error palpable, mientras que todo lo que podías ver te parecían hechos llevados a cabo por amor a tu Señor. En verdad, tu día está próximo y serás interrogado por todo esto; y es seguro que Dios no descuida las acciones de los malvados.
Si no hubiera sido por ti, los que te apoyan no Me habrían rechazado desdeñosamente, aunque ahora andan más descarriados que los insensatos.
¿Imaginas que el que has designado Magistrado en tu reino es el mejor jefe y tu mejor apoyo? No; juro por tu Señor. Te acarreará graves problemas a causa de lo que Satanás inculca en su corazón; en verdad, él mismo es Satanás. No comprende una sola letra del Libro de Dios y está sobrecogido de miedo, por lo que sus manos han labrado. Gustoso extinguiría la luz que tu Señor ha encendido, para que la añosa impiedad que se esconde en su ser interior no pudiera descubrirse. Si no lo hubieras designado como Magistrado tuyo nadie le hubiera prestado la menor atención. En verdad, en opinión del pueblo, él no es nada más que ignorancia manifiesta.
Teme a Dios y no permitas que tu alma sea castigada con mayor tormento que el que ya sufrido; pues pronto morirás y te manifestarás libre del diablo a quien has designado como tu Magistrado, diciendo: "¡Ojalá no hubiera tomado al diablo como mi Magistrado, ni designado un impostor como mi guía y consejero!"
¿Por qué agobias tu alma con acciones que son mucho más abyectas que las del propio Faraón, y aún sigues contándote entre los fieles? ¿Cómo puedes leer los versos del Corán siendo de los injustos? Nunca hubieran los judíos, ni los cristianos, ni ningún pueblo de los que han rechazado la verdad, con sentido agraviar al descendiente de la hija de su Profeta. Desgraciado eres, pues el día del castigo se acerca. ¿Acaso no temes la ira de tu Señor, el Poderoso, el Señor de los cielos, el Señor de todos los mundos? En verdad, estos versos manifiestos son testimonio indiscutible para aquellos que buscan la verdadera guía.
No tengo ningún deseo de apoderarme de tus posesiones, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza, ni deseo tampoco ocupar tu puesto. Si tú no Me sigues, para ti sean las cosas que posees y para Mí el dominio de la seguridad infalible. Si no Me obedeces, ¿por qué Me miras con desprecio e intentas tratarme con extrema injusticia? Contempla mi residencia —una elevada montaña en la que no vive nadie. La desgracia sea para quienes tratan in justamente a las personas, y usurpan indebidamente y mediante engaño la propiedad de los creyentes, violando Su Libro luminoso; mientras que Yo, que en verdad soy el legítimo Soberano de todos los hombres, designado por el Guía indudable y verdadero, jamás infringiría la integridad de la propiedad de las personas, ni aún en la medida de un grano de mostaza, ni les trataría injustamente. Más bien me asociaría con ellos como una persona más y sería su testigo.
Lo que Me corresponde no es sino mencionar el Libro de tu Señor y entregarte este claro Mensaje. Si deseas entrar en el paraíso, mira: sus puertas están abiertas ante ti y nadie puede hacerme ningún mal. Cada misiva que hasta ahora os he dirigido a ti y al que cuida de tus asuntos no ha sido más que una señal de mi generosidad hacia los dos, para que pudierais quizás interesaros por el día que está cercano. Sin embargo, desde el momento en que os mostrasteis desdeñosos, se os hizo justicia divina en el Libro del Señor, pues, en verdad, los dos habéis negado a vuestro Señor y sois contados entre los que perecerán... Este es, de seguro, mi último aviso para vosotros, y no haré más mención de vosotros en lo sucesivo, ni observación alguna, salvo afirmar que sois infieles.
A Dios confío todos mis asuntos y los vuestros. El es, en verdad, el mejor Juez. Si regresarais, no obstante, se os concedería todo lo que desearais de los bienes de este mundo y de las inefables dichas del mundo venidero, y heredaríais un poder y majestad tan gloriosos que vuestras mentes apenas alcanzan concebir en este mundo mortal. Pero si no os volvéis hacia Mí, vuestras transgresiones recaerán sobre vosotros mismos.
Vosotros no podéis alterar las cosas que el Señor ha prescrito para Mí. Nada me ocurrirá salvo lo que Dios, mi Señor, ha preordenado para Mí. En El he puesto toda mi confianza y en El confían plenamente los fieles.
¡Sé Tú mi testigo, Oh Señor! Enviando esta resplandeciente Epístola habré proclamado tus Versos a ambos y habré cumplido para ellos tu Testimonio. Estoy contento de sacrificar Mi vida en Tu camino y volver dentro de poco a tu presencia. Para Ti sea toda alabanza, en los cielos y en la tierra. Trátales de acuerdo con Tu decreto. En verdad, Tú eres el mejor socorro y la mejor ayuda.
Enmienda, oh Señor, los desórdenes que la gente levanta, y haz que tu Palabra brille resplandeciente sobre toda la tierra, de forma que no quede rastro de los impíos.
Te pido perdón, oh mi Señor, por aquello que he expresado en tu Epístola, y me arrepiento ante Ti. Soy sólo uno de tus siervos, que Te alaba. Glorificado eres Tú; no hay Dios sino Tú. En Ti he puesto toda mi confianza, y a Ti pido disculpas por ser un suplicante ante tu puerta.
Santificado es Dios tu Señor, el Señor del Poderoso Trono, de lo que la gente afirma de El equívocamente y sin la guía de su Libro evidente. La paz sea para los que aspiran al perdón de Dios, tu Señor, diciendo: "Verdaderamente, alabado sea Dios, el Señor de los mundos".

6 La Ka'bah en la Meca
7 Cf. Corán 4:119

EXTRACTOS DE UNA TABLA QUE CONTIENE PALABRAS
DIRIGIDAS AL GOBERNADOR DE LA MECA
¡Oh, Gobernador!... Toda tu vida Nos has estado adorando, pero cuando nos manifestamos a ti, te negaste a dar testimonio de nuestro Recuerdo, y a afirmar que El es, en verdad, el Más Exaltado, la Verdad Soberana, el Todo-Glorioso. Así te ha puesto a prueba tu Señor en el Día de la Resurrección. Verdaderamente, el es el que todo lo conoce, el Sabio.
Porque si hubieras pronunciado "Aquí estoy" cuando te mandamos el Libro, te habríamos admitido entre la compañía de aquellos de nuestros siervos que son verdaderos creyentes, y te habríamos alabado generosamente en nuestro día, hasta el Día en que todos los hombres comparecieran ante Nosotros para el juicio. Para ti, esto es mucho más ventajoso que todos los actos de adoración que has llevado a cabo para tu Señor a lo largo de toda tu vida, más bien, desde el principio que no tiene principio. De seguro, esto es lo que ha servido, y siempre servirá, tus mejores intereses. En verdad, Nosotros conocemos todas las cosas. Aún así, a pesar de que te trajimos a la existencia con el propósito de que alcanzaras Nuestra presencia en el Día de la Resurrección, tú Nos rechazaste sin razón ni justificación concreta; mientras que si hubieras sido de los que están dotados del conocimiento del Bayán, habrías atestiguado inmediatamente que no hay Dios sino El, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo, y habrías afirmado que quien reveló el Corán ha revelado igualmente este Libro, que cada palabra que contiene es de Dios, y a El todos debemos obediencia.
Sin embargo, aquello que fue preordenado ha sucedido. Si te vuelves hacia Nosotros mientras la revelación continúa todavía descendiendo a través de Nosotros, transformaremos tu fuego en luz. En verdad, somos poderosos sobre todas las cosas. Pero si fracasas en esta labor, no encontrarás camino alguno ante ti salvo abrazar la Causa de Dios e implorar que el asunto de tu fidelidad sea llevado a la atención de Aquel a quien Dios hará manifiesto, para que El, bondadosamente, pueda permitirte prosperar y hacer que tu fuego se transforme en luz. Esto es lo que se Nos ha comunicado. Si no ocurriera así, todo lo que hemos establecido seguirá teniendo validez, y será el decreto irrevocable de Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo, y te alejaremos de nuestra Presencia como señal de justicia por nuestra parte. En verdad, somos equitativos en nuestro juicio.

MENSAJE A UN SACERDOTE MUSULMAN
¡Oh 'Abdu's-Sáhib! En verdad, Dios y cada cosa creada testifican que no hay otro Dios sino Yo, el Poderoso, el Más Amado...
Tu visión está oscurecida por la creencia de que la revelación divina terminó con la venida de Mahoma, y de esto hemos dado testimonio en nuestra primera carta. En verdad, Aquél que reveló los versos a Mahoma, el Apóstol de Dios, los reveló igualmente a 'Alí Muhammad. Pues, ¿quién sino Dios puede revelarle a un hombre versos tan claros y manifiestos que puedan subyugar a todos los sabios? Puesto que tú has reconocido la revelación de Mahoma, el Apóstol de Dios, no tienes otro camino que escoger salvo atestiguar que todo lo que ha sido revelado por el Punto Primordial ha procedido igualmente de Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo. ¿No es cierto que el Corán ha sido enviado por Dios, y que todos los hombres son impotentes ante su revelación? Del mismo modo, estas palabras han sido también reveladas por Dios, si lo comprendieras. ¿Qué hay en el Bayán que te impide reconocer que esos versos han sido enviados por Dios, el Inaccesible, el Más Exaltado, el Todo-Glorioso?
La esencia de estas palabras es lo siguiente: Si te obligáramos a hacer cuentas de lo que has conseguido en tu vida, te verías con las manos vacías; en verdad, Nosotros lo sabemos todo. Si hubieras dicho "Sí" al oír las Palabras de Dios, habrías sido considerado como un creyente que ha adorado a Dios desde el principio que no tiene principio hasta hoy, y que nunca le ha desobedecido, ni siquiera durante un abrir y cerrar de ojos. Y, sin embargo, ni las buenas acciones que has realizado a lo largo de toda tu vida, ni los esfuerzos que has hecho por alejar de tu corazón todo pensamiento que no fuera de la complacencia de Dios, nada de todo esto te ha beneficiado, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza, puesto que te ocultaste a Dios, quedándote rezagado en el momento de su manifestación.
En verdad, todos los sacerdotes de la tierra de Káf (Kúfih), así como tú mismo, serán interrogados por Dios: "¿No es extraño que un forastero haya venido a vosotros con un Libro y vosotros, confesándoos impotentes, rehusarais seguir la Fe de Dios que El había traído, y persistierais en vuestra incredulidad?". De esta forma se te destinará al fuego, concebido para aquellos que se apartan de Dios en esta tierra, como guía suya que eres. ¡Ojalá pudieras ser de los que prestan atención!
Si hubieras obedecido fielmente el Decreto de Dios, todos los habitantes de esta tierra te habrían seguido, y habrían entrado ellos también en el Paraíso celestial, contentos para siempre con la complacencia de Dios. Sin embargo, en ese día desearás que Dios no te hubiera creado.
Tú te has erigido como un sabio en la Fe del Islam para poder salvar a los creyentes y, sin embargo, has hecho que tus seguidores desciendan a las llamas, pues cuando los versos de Dios fueron revelados te privaste de ellos, y aún creíste ser de los justos... No, ¡por la vida de Aquel a quien Dios hará manifiesto! Ni tú ni ninguno de sus siervos puede producir la menor prueba, mientras que Dios brilla resplandeciente sobre sus criaturas y, mediante el poder de su voluntad, permanece supremo sobre todos los que habitan en los reinos del cielo y de la tierra y sobre todo lo que existe entre ambos. En verdad, El es poderoso sobre todas las cosas creadas.
Tu te has dado el título de 'Abdú's-Sáhib (siervo del Señor). Sin embargo, cuando en verdad Dios ha hecho manifiesto a tu Señor, y tú has puesto tus ojos en El, no Le has reconocido, aún habiendo sido creado por Dios con el propósito de alcanzar su presencia; si fueras de los que verdaderamente creen en el tercer verso del capítulo titulado "Trueno" 8.
Tú protestas diciendo: "¿Cómo podemos reconocerle cuando no hemos oído más que palabras que no aportan pruebas irrefutables?". Sin embargo, si has aceptado y reconocido a Mahoma, el Apóstol de Dios, por medio del Corán, ¿cómo puedes dejar de reconocer a Aquél que te envió el Libro, a pesar de llamarte "su siervo"? Verdaderamente, El ejerce autoridad indiscutible sobre sus revelaciones a toda la humanidad.
Si te vuelves hacia Nosotros mientras la revelación divina sigue descendiendo sobre Nosotros, quizás Dios transforme tus llamas en luz. En verdad, El es el Perdonador, el Más Generoso. De lo contrario, lo que se ha revelado es decisivo y terminante, y será fielmente mantenido por todos hasta el Día de la Resurrección... Si cesara la revelación divina, deberás escribir una súplica a Aquel a Quien Dios hará manifiesto, implorando que Le Sea entregada. En ella debes pedir perdón a tu Señor, volverte a El arrepentido, y ser de los que están completamente dedicados a El. Para que así Dios quizás transforme tus llamas en luz en la próxima Resurrección. El, en verdad, es el Protector, el Más Exaltado, el Perdonador. Ante El se inclinan en adoración todos los que están en los cielos y en la tierra y todo lo que existe entre ambos; a El todos regresaremos.
Te ordenamos que te salves y que salves a todos los habitantes de esas tierras de las llamas, para entrar entonces en el Paraíso incomparable y exaltado de su complacencia. De lo contrario, se está acercando el día en que perecerás y entrarás en el fuego, el día en el que no tendrás patrón ni nadie que te ayude de parte de Dios. Hemos tenido compasión de ti, como señal de nuestra generosidad, por haberte relacionado con Nosotros. En verdad, estamos al corriente de todas las cosas. Somos conscientes de tus buenas acciones, aunque éstas no te valdrán de nada; pues el objeto de esa rectitud no es sino el reconocimiento de Dios, tu Señor, y una fe inquebrantable en las Palabras reveladas por El.
8 Corán 13

MENSAJE A SULAYMAN, UNO DE LOS SACERDOTES
MUSULMANES DE LA TIERRA DE MASQAT
Esta es una Epístola de Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo, a Sulaymán, en la tierra de Masqat, a la derecha del mar. En verdad, no hay otro Dios sino El, el que Ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo... De cierto que si todos los habitantes de la tierra y del cielo, y todo lo que existe entre ambos, se unieran, fracasarían por completo y serían impotentes para producir un libro así, aunque les hiciéramos maestros de la elocuencia y de la sabiduría sobre la tierra. Puesto que citas pruebas del Corán, Dios, mediante pruebas de ese mismo Libro, se vindicará a Sí mismo en el Bayán. Esto no es sino un decreto de Dios. El es, en verdad, el que todo lo conoce, el Todopoderoso.
Si eres de los que de verdad creen, no tienes otra alternativa que obedecerlo. Este es el Sendero de Dios para todos los habitantes de la tierra y del cielo y todo lo que existe entre ambos. No existe otro Dios salvo Yo, el Poderoso, el Inaccesible, el Más Exaltado.
Desde esta tierra proseguimos el camino a la Sagrada Mansión y, a nuestro regreso, llegamos de nuevo a este lugar, comprendiendo que no habías hecho caso de lo que te mandamos y que no eres de los que verdaderamente creen. Aunque te habíamos creado para que contemplaras nuestro Rostro, y de hecho hicimos parada en tu localidad, no alcanzaste a cumplir el propósito de tu creación, y todo ello a pesar de tus alabanzas a Dios durante toda tu vida. Por lo tanto, vanas serán las acciones que has llevado a cabo, por estar separado como por un velo de Nosotros y de nuestras Escrituras. Este es un mandato irrevocable ordenado por Nosotros. En verdad, somos equitativos en nuestro juicio.
Si hubieras observado el contenido de la carta que Nosotros te enviamos, ello te habría servido de mayor provecho que alabar a Dios desde el principio que no tiene principio hasta este día, y habría sido más meritorio que el haberte mostrado enteramente entregado a Dios en tus actos de adoración. Y si hubieras alcanzado la presencia de tu Señor en esta tierra, y hubieras sido de los que verdaderamente creen que el Rostro de Dios se contempla en la persona del Punto Primordial, ello te habría sido mucho más ventajoso que el postrarte en adoración desde el principio que no tiene principio hasta el día de hoy.
En verdad, Nosotros te probamos y vimos que no eras de los que están dotados de entendimiento, por lo que te sentenciamos a la negación, como prueba de justicia de nuestra presencia; y, verdaderamente, Nosotros somos justos.
No obstante, si regresaras a Nosotros, convertiríamos tu negación en afirmación. En verdad, Nosotros somos el Ser de bondad inmensurable. Pero si el Punto Primordial deja de estar contigo, el juicio emitido en las Palabras de Dios será terminante e inalterable y, de seguro, todo el mundo lo mantendrá.
Si dirigieras una carta a Aquel a quien Dios hará manifiesto, suplicando que Le sea entregada, quizás El te perdone bondadosamente y convierta, por su Voluntad, tu negación en afirmación. El es, en verdad, el Todo-Bondadoso, el Más Generoso, Aquel cuya gracia es infinita. De lo contrario, no hallarás camino ante ti, ni beneficio alguno de los hechos que has llevado a cabo, por haberte negado a responder "Sí, aquí estoy". Verdaderamente, hemos reducido tu persona y tus obras a la nada, como si nunca hubieras existido o jamás hubieras sido de los que realizan buenas obras, para que sirva de lección a aquellos que reciben el Bayán, de forma que presten debida atención cuando reciban las Sagradas Escrituras de Aquél a quien Dios hará manifiesto y, meditándolas, puedan quizás salvar sus propias almas.
Ciertamente, nuestra generosidad se difunde entre todo lo que existe en los reinos de la tierra y del cielo y todo lo que se encuentra entre ambos. Y más allá de todo ello, a toda la humanidad. Sin embargo, las almas que se han ocultado a Nosotros, como detrás de un velo, nunca podrán beneficiarse de las lluvias de la gracia de Dios.


Chapter 2



2. EXTRACTOS DEL QAYYÚMU'L-ASMA'

Toda alabanza sea para Dios, quien mediante poder de la Verdad, ha enviado este Libro a su siervo, a fin de que pueda servir como una luz resplandeciente para toda la humanidad... En verdad, ésta es nada menos que la Verdad soberana; es el Camino que Dios ha dispuesto para todos los que están en el cielo y en la tierra. Quien quiera lo desee, dejad que tome el sendero recto hacia su Señor. En verdad, esta es la verdadera Fe de Dios, y de ello son testigos suficientes Dios y aquellos que están dotados del conocimiento del Libro. Esta es, en verdad, la Verdad eterna que Dios, el Antiguo de los Días, ha revelado a su Palabra omnipotente —Aquel que ha surgido de entre la Zarza Ardiente. Este es el Misterio que ha sido ocultado a todos los que están en el cielo y en la tierra, y en esta maravillosa Revelación ha sido expuesto en el Libro Madre por la mano de Dios, el Exaltado...
¡Oh concurso de reyes y de hijos de los reyes! Dejad todo vuestro dominio, que pertenece a Dios...
No permitáis que vuestra soberanía os engañe, oh Shá, pues "toda alma saboreará la muerte" 9 y, en verdad, esto ha sido escrito como un decreto de Dios. (Capítulo I).

¡Oh Rey del Islam! Apoya con la verdad, después de haber apoyado al Libro, a Aquel Quien es nuestro mayor Recuerdo, pues, en verdad Dios ha destinado para ti y para aquellos que te rodean una posición responsable en su Camino, en el Día del Juicio. ¡Juro por Dios, oh Shá! Si muestras enemistad hacia quien es su Recuerdo, Dios te condenará al fuego infernal, ante los reyes, en el Día de la Resurrección y, de seguro, no encontrarás en ese Día apoyo alguno salvo Dios, el Exaltado. Libera, oh Sha, la Tierra Sagrada (Teherán) de aquellos que han repudiado el Libro, antes de que, mediante la voluntad del Señor, el Más Alto, llegue el día del Recuerdo de Dios, terrible y repentino, con su poderosa Causa. En verdad, Dios ha prescrito que te sometas a Aquel que es su Recuerdo y a su Causa, y domines los países con la verdad y mediante su voluntad, pues en este mundo tú has sido bondadosamente investido con soberanía y en el próximo habitarás cerca del Trono de Santidad con los compañeros del Paraíso de su complacencia...
¡Por Dios! Si haces bien, lo harás en tu propio beneficio; y si niegas a Dios y sus signos, Nosotros, teniéndole a El, podemos en verdad prescindir de todas las criaturas y de todo dominio terrenal. (Capítulo I).

Conténtate con el mandamiento de Dios, el Verdadero, pues de acuerdo con lo expresado en el Libro Madre por la mano de Dios, la soberanía es de Aquel que es su Recuerdo...
¡Oh Ministro del Shá! Teme a Dios, más allá del cual no existe otro Dios salvo El, la Verdad Soberana, el Justo, y deja a un lado tu dominio; pues Nosotros, mediante la voluntad de Dios, el Sabio, somos herederos de la tierra y de todos los que existen en ella 10 y El será con toda justicia tu testigo y el testigo del Shá. Si obedecieras al Recuerdo de Dios con absoluta sinceridad, te garantizamos mediante la voluntad de Dios que en el Día de la Resurrección serás poseedor de un inmenso dominio en su Paraíso eterno.
En verdad, vanas son tus posesiones, pues Dios ha destinado los dominios terrenales para aquellos que Le han negado; y Aquel que es tu Señor será dueño de la más excelente morada, Aquel Quien en verdad es el Antiguo de los Días...
¡Oh concurso de reyes! Sed fieles y entregad aprisa estos versos enviados por Nosotros a las gentes de Turquía y de India y, más allá de estos países, a las tierras del este y del oeste, con rectitud y poder... Y sabed que si apoyáis a Dios, El generosamente os ayudará en el Puente, en el Día de la Resurrección, mediante Aquel que es su mayor Recuerdo
¡Oh gentes de la tierra! Quien obedezca al Recuerdo de Dios y a su Libro ha obedecido verdaderamente a Dios y a sus escogidos y, en la vida futura será contado en la presencia de Dios entre los habitantes del Paraíso de su complacencia. (Capítulo I).

En verdad, hicimos de la revelación de versos un testimonio de nuestro mensaje para vosotros. ¿Acaso podéis vosotros producir una sola letra que iguale a estos versos? Exponed, pues, vuestras pruebas si sois de los que pueden reconocer al Dios verdadero. Afirmo solemnemente ante Dios: si todos los hombres y los espíritus se combinaran para componer el equivalente a un capítulo de este Libro, de seguro fracasarían aunque se ayudaran unos a otros 11.
¡Oh concurso de sacerdotes! Temed a Dios en lo sucesivo por los puntos de vista que exponéis, pues Aquel que es nuestro Recuerdo entre vosotros y que procede de Nosotros, es en verdad el Juez y Testigo. Abandonad lo que poseéis y que el Libro de Dios, el Verdadero, no ha aprobado, pues en el Día de la Resurrección, sobre el Puente, seréis considerados responsables de la posición que ocupasteis... Y a vosotros os hemos enviado este Libro que, en verdad, nadie puede mal interpretar...
¡Oh concurso de los seguidores del Libro! Temed a Dios y no os enorgullezcáis de vuestra sabiduría. Seguid el Libro que su Recuerdo ha revelado en alabanza a Dios, el Verdadero. Aquel que es la Verdad Eterna es mi testigo: Quienquiera siga este Libro ha seguido ciertamente todas las Escrituras pasadas enviadas desde el cielo por Dios, la Verdad Soberana. En verdad, El está bien informado de lo que hacéis... Los que fueran verdaderos seguidores del Islam dirían: "¡Oh Señor nuestro Dios! Hemos escuchado el llamado de tu Recuerdo y Le hemos obedecido. Perdona nuestros pecados. Tú verdaderamente eres la Verdad Eterna, y a Ti —nuestro Refugio infalible— debemos volver todos" 12 (Capítulo II).

En cuanto a aquellos que niegan a quien es la Puerta Suprema de Dios, les hemos preparado —de acuerdo con el decreto justo de Dios— un doloroso sufrimiento. El, Dios, es el Poderoso, el Sabio.
En verdad, Nosotros hemos enviado este Libro divinamente inspirado a nuestro Siervo... Preguntadle, pues, a quien es nuestro Recuerdo, acerca de su interpretación, puesto que El —siendo divinamente predestinado y mediante la gracia de Dios— está investido con el conocimiento de sus versos...
¡Oh hijos de los hombres! Si creéis en el único Dios Verdadero, seguidme a Mi que soy el Mayor Recuerdo de Dios enviado por vuestro Señor para que El pueda perdonar bondadosamente vuestras faltas. En verdad, El es perdonador y compasivo hacia el concurso de los fieles. Nosotros, en verdad, escogemos a los Mensajeros mediante la potencia de nuestra Palabra y ensalzamos a su descendencia, algunos por encima de otros, a través del Gran Recuerdo de Dios, tal como está decretado en el Libro y oculto en él...
Algunas personas de la ciudad han declarado: "Nosotros somos los ayudantes de Dios", pero cuando este Recuerdo vino a ellos repentinamente, se negaron a apoyarnos. En verdad, Dios es mi Señor y vuestro Señor verdadero; adoradle, entonces, pues en la estimación de vuestro Señor este Sendero de 'Alí (el Báb) es nada menos que el Camino recto 13 (Capítulo III).

Para cada pueblo hemos enviado el Libro en su propia lengua 14. En verdad, hemos revelado este Libro en la lengua de nuestro Recuerdo y éste es, verdaderamente, un idioma maravilloso. De cierto, El es la Verdad eterna procedente de Dios y, de acuerdo con el criterio divino manifestado en el Libro Madre, El es el más distinguido de entre los escritores en árabe y sumamente elocuente en su expresión. El es, en verdad, el Talismán Supremo y está dotado con poderes sobrenaturales, tal como expone el Libro Madre...
¡Oh gentes de la ciudad! Habéis descreído en vuestro Señor. Si en verdad sois fieles a Mahoma, el Apóstol de Dios y Sello de los Profetas, y si seguís Su Libro —el Corán—, que está libre de error, aquí tenéis su equivalente: este Libro que Nosotros, con toda verdad y mediante la gracia de Dios, hemos enviado a nuestro Siervo. Si no Le aceptáis vuestra fe en Mahoma y su Libro, que fue revelado anteriormente, será considerada falsa en la estimación de Dios. Si Le negáis, se hará evidente a vosotros mismos, con toda seguridad y certeza, que habéis negado a Mahoma y a su Libro. (Capítulo IV).

Temed a Dios y no pronunciéis una sola palabra relativa a su Mayor Recuerdo salvo lo que ha sido ordenado por Dios, por cuanto hemos establecido un convenio aparte referente a El con cada Profeta y sus seguidores. En verdad, no hemos enviado a ningún Mensajero sin haber contraído este convenio; en verdad, Nosotros no emitimos juicios sobre cosa alguna salvo después de haberse establecido el convenio de Aquel que es la puerta Suprema. Antes de que pase mucho tiempo, a la hora señalada, se levantará el velo de vuestros ojos. Entonces contemplaréis al sublime Recuerdo de Dios con claridad y nitidez. (Capítulo V).

¿Imaginad los hombres que nosotros estamos muy lejos de las gentes del mundo? No, el día que hagamos que les asalte el tormento de la muerte 15 descubrirán, en el plano de la Resurrección, cuán cerca se hallaba el Señor de la Misericordia y su Recuerdo. Entonces exclamarán: "¡Ojalá hubiéramos seguido el camino del Báb! ¡Ojalá hubiéramos buscado refugio únicamente en El, y no en hombres errados y perversos! Pues, en verdad, el Recuerdo de Dios apareció ante nosotros 16 detrás de nosotros, y en todas partes, y aún así estábamos privados de su visión, como detrás de un velo". (Capítulo VII)


No digáis: "¿Cómo puede El hablar de Dios cuan do realmente no tiene más que 25 años?" Oídme. Juro por el Señor de los cielos y de la tierra: Yo soy en verdad un siervo de Dios. He sido hecho portador de pruebas irrefutables de parte de Aquel que es el largamente esperado Remanente de Dios. He aquí mi Libro ante vuestros ojos, tal como ha sido inscrito en el Libro Madre en presencia de Dios. Dondequiera que Me halle, Dios Me ha santificado y Me ha ordenado observar oración y mostrar fortaleza mientras viva en la tierra entre vosotros. (Capítulo IX).

Glorificado es El, además del cual no hay otro Dios. En su mano El sostiene la fuente de toda autoridad y en verdad El es poderoso sobre todas las cosas. Hemos decretado que toda vida larga tenga un final 17 y que todo sufrimiento sea seguido por el alivio 18 para que quizás los hombres puedan reconocer a la puerta de Dios como Aquél que es la Verdad eterna. Con toda certeza, Dios será el testigo de aquellos que han creído. (Capítulo XIII).

¡Oh vosotros, siervos de Dios! En verdad, no os apenéis si algo de lo que Le pedisteis queda sin respuesta, puesto que El ha sido ordenado por Dios para guardar silencio, un silencio que es en verdad meritorio. En realidad Te hemos capacitado para ver en Tu sueño una porción de Nuestra Causa, pero si les dieras a conocer el Misterio oculto ellos disputarían su verdad entre sí. En verdad, tu Señor, el Dios de verdad, conoce los secretos de los corazones 19…
¡Oh gentes del mundo! Cualquier cosa que hayáis ofrecido en el sendero del Único Dios Verdadero la encontraréis guardada por Dios, el Preservador, intacta, a la entrada de su Puerta Sagrada. ¡Oh gentes de la tierra! Obedeced a esta luz resplandeciente con la que Dios Me ha investido bondadosamente, mediante el poder de la Verdad infalible, y no sigáis las huellas del Malvado 20, pues él os instiga a no creer en Dios, vuestro Señor, y en verdad Dios no perdonará la no creencia en El, aunque perdonará otros pecados a quienquiera El desee 21 Verdaderamente su conocimiento abarca a todas las cosas... (Capítulo XVII).

¡Oh pueblos del Este y del Oeste! Temed a Dios en lo relativo a la Causa de José, el fiel, y no Le vendáis a un precio mezquino 22 establecido por vosotros mismos, o por la bagatela de vuestras posesiones terrenas para que podáis, en verdad, ser alabados por El como aquellos que se cuentan entre los piadosos cerca de esta Puerta. Verdaderamente, Dios ha privado de su gracia a quien martirizó a Husayn, nuestro antepasado, solo y abandonado como estaba en la tierra de Taff (Karbilá). Yazíd, el hijo de Mu'ávíyih, a causa de un deseo corrupto, entregó la cabeza de José, el fiel, a las gentes malvadas, a cambio de una porción pequeña e insignificante de su propiedad. En realidad, repudiaron a Dios cometiendo un grave error. Dentro de poco Dios descargará su venganza sobre ellos, a la hora de nuestro Regreso y de cierto El les ha preparado un cruel tormento en la vida futura. (Capítulo XXI).

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! 23 En verdad, hemos ensanchado tu corazón en esta Revelación ciertamente única entre todas las cosas creadas, y hemos exaltado Tu nombre mediante la manifestación del Báb, para que los hombres puedan darse cuenta de nuestro poder trascendente y reconozcan que Dios es inmensurablemente elevado por encima de la alabanza de todos los hombres. El es, verdaderamente, independiente de todo lo creado. (Capítulo XXIII).

Los ángeles y las almas, mediante la voluntad de Dios, descienden, fila tras fila, sobre esta Puerta 24 y dan vueltas alrededor de este Punto Focal en un amplio círculo. Dales la bienvenida, oh Qurratu'l-'Ayn, pues el alba ha despuntado, y proclama luego al conjunto de los fieles: "¿No debe acaso estar cerca la alborada de la mañana, profetizada en el Libro Madre?"... 25
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Vuélvete ansiosamente hacia Dios, en tu Causa, pues los pueblos del mundo se han alzado inicuamente, y si no fuera por la efusión de la gracia de Dios y su favor hacia ellos nadie podría purificar una sola alma nunca jamás. 26 ¡Oh Qurratu'l-'Ayn! La vida futura es en verdad para Ti y para aquellos que siguen tu Causa mucho más beneficiosa que esta vida terrena y sus placeres. Esto es lo que ha sido preordinado de acuerdo con las disposiciones de la Providencia...
¡ Oh Qurratu'l-'Ayn! Di: En verdad Yo soy la "Puerta de Dios" y os doy de beber, mediante la voluntad de Dios —la Verdad soberana— de las aguas cristalinas de su Revelación que manan de la Fuente incorruptible situada sobre el Sagrado Monte. Y dejad que aquellos que buscan con ardor al Único Dios Verdadero traten de alcanzar esta Puerta 27 Verdaderamente Dios es Potente por encima de todas las cosas...
¡Oh gentes de la tierra! Prestad oído a la sagrada Voz de Dios proclamada por este Joven Árabe, a quien el Todopoderoso ha escogido generosamente para Sí mismo. En verdad, El no es otro sino el Único verdadero, a quien Dios ha confiado esta Misión desde el centro de la Zarza Ardiente. Oh Qurratu'l 'Ayn! Descubre lo que te plazca de los secretos del Todo-Glorioso, pues las olas del océano se están agitando 28 a las órdenes del Señor Incomparable. (Capitulo XXIV).

¿Estáis acaso maquinando vilmente algún malicioso plan en contra de Aquel que es el Mayor Recuerdo de Dios, siguiendo vuestras fantasías egoístas? Por la justicia de Dios, todos los que están en el cielo y en la tierra y cualquier cosa que exista entre ambos son a mis ojos como una telaraña 29, y, en verdad, Dios es testigo de todas las cosas. De seguro, no tenderán más trampa que contra sí mismos. En verdad, Dios ha hecho que este Recuerdo sea independiente de todos los habitantes de la tierra y del cielo. (Capítulo XXV).

¡Oh habitantes de la tierra! Durante el tiempo de mi ausencia os envié a las Puertas. Sin embargo, los creyentes, con excepción de un puñado de ellos, no les obedecieron. Primero os envié a Ahmad, y más recientemente a Kázim, pero salvo aquellos de entre vosotros que eran puros de corazón nadie les siguió. ¿Qué os ha ocurrido, oh pueblo del Libro? ¿No teméis acaso al único Dios verdadero, Aquel que es vuestro Señor, el Antiguo de los Días? ¡Oh vosotros que tenéis fe en Dios! Os conjuro por Aquel que es la Verdad Eterna, ¿acaso habéis descubierto entre los preceptos de estas Puertas algo que esté en desacuerdo con las ordenanzas de Dios enviadas en este Libro? ¿Os ha engañado acaso vuestro conocimiento, debido a vuestra irreligiosidad? Estad alertas pues, porque en verdad vuestro Dios, el Señor de Verdad Eterna, está con vosotros y os observa... (Capítulo XXVII).

¡Oh vosotros, parientes del Más Grande Recuerdo! Este Árbol de Santidad, teñido de carmesí con el óleo de la servidumbre, ha nacido de vuestra propia tierra, en el medio de la Zarza Ardiente, y aún así no habéis comprendido nada de El ni de sus verdaderos atributos celestiales, ni de las circunstancias reales de su vida terrena, ni de las evidencias de su comportamiento valeroso y perfecto. Impulsados por vuestros propios caprichos, Le consideráis ajeno a la Verdad soberana, mientras que en la estimación de Dios El no es sino el Prometido mismo, dotado con el poder de la Verdad soberana, y, en verdad, El es considerado responsable en el centro de la Zarza Ardiente, según lo decretado en el Libro Madre...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Pronuncia el llamado de la más exaltada Palabra a las siervas de tus semejantes, prevenlas contra el Fuego Mayor y anúnciales la buena nueva de que, después de este poderoso convenio, habrá reunión eterna con Dios en el Paraíso de su complacencia, cerca del Trono de Santidad. Verdaderamente, Dios, el Señor de la creación, tiene poder sobre todas las cosas.
¡Oh Tú Madre del recuerdo! Que la paz y el saludo de Dios estén contigo. Verdaderamente tú has sido fiel pacientemente a Aquel que es el sublime Ser de Dios. Reconoce pues la estación de tu hijo, quien no es sino la poderosa Palabra de Dios. En verdad, El se ha brindado para responder por ti en tu sepulcro y en el Día del Juicio, mientras que en la Tabla Preservada de Dios tú has sido inmortalizada como "la Madre del Fiel" por la Pluma de su Recuerdo. (Capítulo XXVIII).

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! No abras completamente tus manos en la Causa, pues la gente entraría en un estado de estupor debido al Misterio; y juro por el verdadero Dios Todopoderoso que habrá todavía otro turno para Ti después de esta Dispensación.
Y cuando haya sonado la hora señalada, revela Tú, mediante la voluntad de Dios, el que todo lo sabe, desde las alturas de la Más Sublime y Mística Montaña, un destello infinitesimal e imperceptible de tu Misterio impenetrable, para que aquellos que han reconocido la radiancia del Esplendor Sinaico puedan desfallecer y morir al recibir un rayo fugaz de la intensa luz carmesí que envuelve a tu Revelación. Dios es, en verdad, Tu Protector infalible. (Capítulo XXVIII)

¡Oh gentes de Persia! ¿Acaso no estáis satisfechos con este espléndido honor que el supremo Recuerdo de Dios os ha conferido? En verdad, habéis sido especialmente favorecidos por Dios por medio de esta poderosa Palabra. No os alejéis, entonces, del santuario de su presencia, pues -por la justicia del único Dios verdadero- El es nada menos que la Verdad soberana de Dios; El es el más exaltado y el Origen de toda sabiduría, tal como está decretado en el Libro Madre…
¡Oh pueblos de la tierra! Asíos fuertemente a la Cuerda de Dios, el Más Sublime, que no es sino este Joven Árabe, nuestro Recuerdo -Quien permanece oculto en estado de hielo en medio de un océano de fuego. (Capítulo XXIX).

¡Oh pueblos de la tierra! Por la justicia del único Dios verdadero, Yo soy el Siervo del Cielo, engendrado por el espíritu de Bahá, que habita en la Mansión labrada en una masa de rubí, tierna y vibrante; y en este poderoso Paraíso jamás he atestiguado otra cosa salvo aquello que proclama el Recuerdo de Dios ensalzando las virtudes de este Joven Árabe. En verdad, no hay otro Dios salvo vuestro Señor, el Misericordioso. Magnificad, entonces, su estado, pues mirad cómo se encuentra en el mismísimo corazón del más elevado Paraíso como encarnación de la alabanza de Dios en el Tabernáculo donde se entona su glorificación.
Unas veces oigo su Voz según ensalza a Aquel que es el Eterno, el Antiguo de los Días, y otras Le oigo hablando del misterio de su más augusto Nombre. Cuando entona los himnos a la grandeza de Dios, todo el Paraíso se lamenta en su deseo de contemplar su Belleza, y cuando (El) recita palabras de alabanza y glorificación hacia Dios, todo el Paraíso se queda paralizado como una masa de hielo encerrada en el corazón de una montaña congelada. Creo que Le imaginaba caminando por un recto sendero medio, en el que cada paraíso era su propio paraíso y cada cielo su propio cielo, mientras que toda la tierra y todo lo que existe en ella parecía un anillo en el dedo de sus siervos. Glorificado sea Dios, su Creador el Señor de Soberanía eterna. En verdad El no es sino el siervo de Dios, la puerta del Remanente de Dios vuestro Señor; la Verdad Soberana. (Capítulo XXIX).

¡Oh Tú, Suprema Palabra de Dios! No temas ni estés triste, pues en verdad hemos asegurado para aquellos que han respondido a tu Llamada, sean hombres o mujeres, el perdón de sus pecados, tal como se sabe en la presencia del Más Amado y conforme con lo que Tú deseas. En verdad, Su conocimiento abarca a todas las cosas. Te ruego por mi vida, dirige tu rostro hacia Mí y no tengas temor. En verdad Tú eres el Exaltado entre el Concurso Celestial y, en verdad, tu Misterio oculto ha sido inscrito en la Tabla de la creación en medio de la Zarza Ardiente. Antes de que pase mucho tiempo Dios Te conferirá potestad sobre todos los hombres, pues su autoridad trasciende a la creación entera. (Capítulo XXXI).

¡Oh concurso de Shí'ihs! Temed a Dios y a nuestra Causa, relativa a Aquel que es el Mayor Recuerdo de Dios. Pues grande es su fuego, tal como lo decreta el Libro Madre. (Capítulo XL).

Recitad tantas veces como convenga este Corán, por la mañana y al atardecer, y entonad los versos de este Libro, por la voluntad de Dios eterno, en los dulces acentos de este Pájaro que gorjea su melodía en la bóveda celestial. (Capítulo XLI).

Salid de vuestras ciudades, oh gentes de occidente, y apoyad a Dios, antes de que llegue el Día en que el Señor de misericordia baje a vosotros en la tiniebla de las nubes, con los ángeles circulando a su alrededor 30 exaltando su alabanza y solicitando perdón para los que han creído verdaderamente en nuestros signos. En verdad Su decreto ha sido enviado, y el mandato de Dios, tal como ha sido impuesto en el Libro Madre, ha sido revelado...
Convertíos en verdaderos hermanos en la única e indivisible religión de Dios, libres de toda distinción, pues en verdad Dios desea que vuestros corazones se conviertan en espejos para vuestros hermanos en la Fe, de manera que os veáis reflejados en ellos, y ellos en vosotros. Este es el verdadero Sendero de Dios, el Todopoderoso, y El vigila vuestras acciones. (Capítulo XLVI ).

¡Oh vosotros pueblos de la tierra! Escuchad mi llamada, anunciando desde el recinto de este Árbol sagrado -un Árbol que arde con el Fuego preexistente-: No hay Dios sino El; El es el Exaltado, el Omnisapiente. ¡Oh vosotros siervos del Misericordioso! Entrad todos y cada uno de vosotros por esta Puerta y no sigáis los pasos del Malvado, pues él os induce a caminar por los senderos de la impiedad y la malevolencia; él es, en verdad, vuestro enemigo declarado. 31 (Capítulo LI)

Sé paciente oh Qurratu'l-'Ayn, pues en verdad Dios ha prometido establecer Tu soberanía en todos los países y sobre las gentes que habitan en ellos. El es Dios y en verdad El es poderoso sobre todas las cosas. (Capítulo LIII)

¡Por mi gloria! Con las manos de mi poder haré que los infieles saboreen castigos desconocidos para cualquiera salvo para Mí, y esparciré sobre los fieles aquellos alientos perfumados de almizcle que he abrigado en medio del corazón de mi trono; en verdad, el conocimiento de Dios abarca a todas las cosas.
¡Oh concurso de luz! Por la justicia de Dios, no hablamos según nuestro deseo egoísta; ni una sola letra de este Libro ha sido revelada sin el consentimiento de Dios, la Verdad Soberana. Temed a Dios y no abriguéis dudas en relación a su Causa, pues en verdad el Misterio de esta Puerta está envuelto en las expresiones místicas de su Escritura y ha sido escrito por la mano de Dios, el Señor de lo visible e invisible, detrás del velo impenetrable de la ocultación.
En verdad Dios ha creado alrededor de esta Puerta océanos de elixir divino, teñidos de carmesí con la esencia de la existencia y vivificados mediante el poder del fruto deseado; y para ellos Dios ha provisto Arcas de bello rubí carmesí en las que no navegará más que el pueblo de Bahá, mediante el consentimiento de Dios, el Más Exaltado; en verdad El es el Todo-Glorioso, el Omnisapiente. (Capítulo LVII).

El Señor verdaderamente me ha inspirado: En verdad, en verdad, Yo soy Dios, Aquel fuera del cual no existe otro Dios y Yo soy en verdad el Antiguo de los Días…
¡Oh pueblo del Reino! Por la justicia del Dios verdadero, si os mantenéis firmes encima de esta línea que permanece derecha entre las dos líneas, beberéis en verdad de las aguas vivientes de la Fuente de esta maravillosa Revelación, que os ofrece la mano de su Recuerdo...
Juro por vuestro Señor verdadero, por Aquél que es el Señor de los cielos y de la tierra, que la Promesa divina relativa a su Recuerdo no es sino la verdad soberana y, tal como está decretado en el Libro Madre, se cumplirá...
Di: ¡Oh pueblos de la tierra! Si os unierais para producir el equivalente a una sola de Mis Obras, nunca seríais capaces de hacerlo 32 en verdad Dios conoce todas las cosas...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Di: ¡Mirad! La Luna se ha ocultado; la noche ha desaparecido; en verdad el alba se ha iluminado; 33 en verdad el mandamiento de Dios, vuestro Señor verdadero, se ha cumplido...
¡Oh gran Maestro omnipotente! Mediante la potencia celestial de tu poder, me has creado de la nada y me has alzado para proclamar esta revelación. Sólo a Ti te he convertido en fideicomisario; a ninguna voluntad me he adherido salvo a la tuya. Tú eres, en verdad, el que todo lo satisface y detrás de Ti se encuentra el Dios verdadero, Aquel que domina todas las cosas. En verdad, Dios el Exaltado, el Poderoso, el Sostenedor, Me es suficiente. (Capítulo LVIII)

¡Oh tu Recuerdo de Dios! Yo Me he sacrificado enteramente por Ti; he aceptado maldiciones por tu causa y no he anhelado otra cosa salvo el martirio en el sendero de tu amor. Dios el Exaltado, el Protector, el Antiguo de los Días, es suficiente testigo para Mi.
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Las palabras que has pronunciado en esta trascendente Llamada Me han apenado amargamente. Sin embargo, la decisión irrevocable corresponde sólo a Dios y el decreto no procede de otro salvo únicamente de El. Por mi vida, Tú eres el Bienamado a la vista de Dios y de su creación. En verdad, no existe poder alguno salvo en Dios suficiente testigo es para Mi. vuestro Señor, quien es en verdad el Vengador Omnipotente. (Capítulo LVIII)

¡Oh pueblos de la tierra! Este Libro, mediante la justicia de Dios, a través de la potencia de la Verdad soberana, ha llenado la tierra y el cielo con la poderosa Palabra de Dios referente a Aquel que es el Testimonio Supremo, el esperado Qá'ím, y en verdad Dios es conocedor de todas las cosas. Este Libro divinamente inspirado ha establecido firmemente su prueba para todos los que están en el oriente y el occidente; por tanto, cuidaos de no expresar sino la verdad respecto a Dios, pues juro por vuestro señor que ésta, mi prueba suprema, es testigo de todas las cosas...
¡Oh siervos de Dios! Sed pacientes, pues, Dios mediante, Aquel que es la Verdad soberana aparecerá inesperadamente entre vosotros, investido con el poder de la Palabra poderosa, y seréis entonces confundidos por la Verdad misma, y no podréis refugiaros en ella 34; verdaderamente Yo soy testigo de toda la humanidad. (Capítulo LIX)

Verdaderamente, aquellos que ridiculizan los maravillosos Versos divinos revelados a través de su Recuerdo no están sino haciendo de sí mismos objeto de ridículo, y Nosotros les ayudaremos a aumentar su iniquidad 35 En verdad, el conocimiento de Dios trasciende todas las cosas creadas...
Ciertamente, los infieles intentan separar a Dios de su Recuerdo 36, pero Dios ha determinado perfeccionar su Luz 37 mediante su Recuerdo y, en verdad, El es poderoso sobre todas las cosas...
Verdaderamente, Cristo es nuestra Palabra, que Nosotros comunicamos a María 38; y no permitáis que nadie diga lo que los cristianos llaman "el tercio de tres" 39, por cuanto ello significaría denigrar al recuerdo quien, según lo decretado en el Libro Madre, está dotado de autoridad suprema. En verdad, Dios es uno y lejos está de su gloria la existencia de otro fuera de El. Todos los que alcancen su presencia en el Día de la Resurrección no son sino sus siervos, y Dios es verdaderamente Protector suficiente. En Verdad, Yo no soy más que el siervo de Dios y su Palabra, y nadie salvo el primero en inclinarme en señal de súplica ente Dios, el Más Exaltado; en verdad, Dios atestigua todas las cosas. (Capítulo LXI).

¡Oh pueblo del Corán! No sois nada a menos que os sometáis al Recuerdo de Dios y a este Libro. Si seguís la Causa de Dios, Nosotros perdonaremos vuestras faltas y si os apartáis de nuestro mandamiento, en verdad condenaremos vuestras almas, en nuestro Libro, al Fuego Mayor. En verdad, no tratamos injustamente a los hombres, ni siquiera en la medida de una mancha en el hueso de un dátil. (Capítulo LXII)

¡Oh pueblos de la tierral En verdad la resplandeciente Luz de Dios ha aparecido entre vosotros, dotada con este Libro infalible, para que podáis ser rectamente guiados por los senderos de la paz y, mediante la voluntad de Dios, salgáis de la oscuridad a la luz, llegando hasta este largo Sendero de Verdad... 40
Dios, de la nada y mediante la potencia de su mandamiento, ha creado los cielos y la tierra y todo lo que existe entre ambos. El es único y sin igual en su unidad eterna, sin nadie con quien compartir su Esencia sagrada; ni existe tampoco alma alguna, excepto su propio Ser, que pueda comprenderla adecuadamente...
¡Oh pueblos de la tierra! En verdad su Recuerdo ha venido a vosotros de parte de Dios, después de un intervalo en el cual no hubo Mensajeros, 41 para limpiaros y purificaros de toda impureza en anticipación del Día del único Dios verdadero; buscad, pues, sinceramente sus divinas bendiciones, pues en verdad Le hemos escogido como Testigo y como la Fuente de sabiduría para todos los que habitan en la tierra...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Proclama aquello que ha sido enviado a Ti como señal de la bondad del Señor misericordioso, pues si no lo haces, nuestro secreto jamás será conocido por los hombres 42, mientras que el propósito de Dios al crear al hombre no fue otro que el que éste Le conociera. En verdad Dios está in formado de todas las cosas y es autosuficiente, por encima de las necesidades de toda la humanidad. (Capítulo LXII)

Cuando quiera que los fieles oigan recitar los versos de este Libro, sus ojos se llenarán de lágrimas y sus corazones serán profundamente conmovidos por Aquel que es el Mayor Recuerdo, por el amor que guardan a Dios, el Todo El es Dios, el Omnisciente, el Eterno. Ellos son en verdad los habitantes del más alto Paraíso, donde residirán eternamente. No verán nada allí salvo lo que procede de Dios, nada que sobrepase el alcance de su entendimiento. Allí se reunirán con los creyentes en el Paraíso, quienes se dirigirán a ellos con las palabras "Paz, paz" en sus labios...
¡Oh concurso de fieles! Prestad oído a mi Voz, proclamada por este Recuerdo de Dios. En verdad Dios Me ha revelado que el Camino del Recuerdo abierto por Mi es, en verdad, el Sendero recto de Dios y que quienquiera profese otra religión que no sea esta Fe firme, descubrirá cuando sea llamado a rendir cuentas en el Día del Juicio que no ha obtenido ningún beneficio de la Religión de Dios, tal como está expresado en el Libro...
Temed a Dios, oh concurso de reyes, no sea que permanezcáis apartados de Aquel que es su Recuerdo (el Báb), después de que la Verdad ha venido a vosotros con un Libro y con señales de Dios, pronunciadas por medio de la maravillosa lengua de Aquel que es su Recuerdo. Buscad la Gracia de Dios, pues El ha ordenado para vosotros, una vez hayáis creído en El, un Jardín cuya inmensidad es como la inmensidad de todo el Paraíso. Ahí no hallaréis nada salvo las dádivas y favores que el Todopoderoso ha otorgado generosamente, por virtud de esta Causa trascendente, tal como está decretado en el Libro Madre. (Capítulo LXIII)

¡Oh espíritu de Dios! Recuerda el favor que Te dispensé cuando conversé contigo en el centro del corazón de mi Santuario y Te ayudé mediante el poder del Espíritu Santo para que pudieras, cual incomparable Portavoz de Dios, proclamar a todos los hombres los mandamientos de Dios que se encuentran cuidadosamente guardados dentro del divino Espíritu.
Verdaderamente Dios Te ha inspirado con versos y sabiduría divinos desde que eras todavía un niño y se ha dignado generosamente a otorgar su favor a las gentes del mundo mediante la influencia de tu Más Sagrado Nombre, pues en verdad los hombres no tienen el menor conocimiento del Libro. (Capítulo LXIII)

¡Oh pueblos de la tierra! Para obtener el refugio último en Dios, ¿debemos buscar acaso otra Puerta que no sea este Ser exaltado?...
Cuando Dios creó al Recuerdo, Le presentó a la asamblea de todas las cosas creadas sobre el altar de su Voluntad. Ahí, el concurso de los ángeles se postró en adoración ante Dios, el Único, el Incomparable, mientras Satanás se enorgullecía, negando se a someterse a su Recuerdo; por ello se le ha identificado en el Libro de Dios como el arrogante y el maldito. 43 (Capítulo LXVII)

Dios, aparte del cual no existe otro Dios verdadero, dice: En verdad, quien visite al Recuerdo de Dios después de su ascenso, es como si hubiera alcanzado la presencia del Señor, sentado sobre su Poderoso Trono. En verdad, este es el Sendero de Dios, el Más Exaltado, decretado irrevocablemente en el Libro Madre...
Di: ¡Oh gentes del mundo! ¿Disputáis conmigo sobre Dios, por causa de los nombres que vosotros y vuestros padres han adoptado para designarle, siguiendo las sugerencias del Malvado? 44 Dios Me ha enviado este Libro con la verdad, con el fin de que podáis estar capacitados para reconocer los nombres verdaderos de Dios, puesto que os habéis distanciado erróneamente de la Verdad. Ciertamente, en el momento de su entrada en la existencia, hemos establecido un convenio con cada ser creado, con relación al Recuerdo de Dios, y nadie impedirá el cumplimiento de este mandamiento obligatorio de Dios para la purificación de la humanidad, ordenado en el libro escrito por la mano del Báb. (Capítulo LXVIII)

La gente, durante la ausencia del Báb, volvieron a representar el episodio del Becerro, levantando una figura llamativa que encarnaba rasgos animales en forma humana 45...
Cuando la gente Te pregunte acerca de la hora señalada, di: En verdad, el conocimiento de ello está sólo en mi Señor 46, quien es el Conocedor de lo invisible. No hay otro Dios salvo El, Aquel que os ha creado de una sola alma 47; y Yo no tengo control sobre lo que Me beneficia o Me daña, salvo como mi Señor desea 48. En verdad Dios es Autosuficiente y El, mi Señor, permanece supremo sobre todas las cosas. (Capítulo LXIX)

¿Acaso le parece extraño a la gente que Nosotros hayamos revelado el Libro a un hombre de entre ellos mismos, para purificarlos y darles las buenas nuevas de que serán recompensados con una posición segura en la presencia de su Señor? En verdad, El es testigo de todas las cosas...
Cuando los versos de este Libro se recitan a los infieles, éstos dicen: "Dadnos un libro como el Corán y haced cambios en los versos". Di: Dios no Me ha dado permiso para que Yo los cambie a mi placer. Yo sólo sigo lo que se Me revela. En verdad, temeré a mi Señor en el Día de la Separación, cuyo advenimiento El ha ordenado irrevocablemente 49. (Capítulo LXXI)


¡Oh habitantes de la tierra! En verdad, el Dios verdadero os invoca diciendo: Aquel que es el Recuerdo es en verdad la Verdad soberana de Dios, y más allá de la verdad nada queda salvo el error más allá del error 50 nada hay salvo el fuego, irrevocablemente ordenado...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Apunta hacia tu pecho sincero, mediante el poder de la verdad, y exclama: Juro por el Único Dios verdadero, aquí yace la vicaría de Dios; Yo soy en verdad Aquel que es considerado la Mejor Recompensa 51 y Yo soy en verdad Aquel que es la Más Excelente Morada. (Capítulo LXXII)

¡Oh vosotros, concurso de creyentes! No pronunciéis palabras de negación contra Mí una vez que se manifieste la Verdad, pues ciertamente el mandato del Báb ya os ha sido debidamente proclamado en el Corán. Juro por vuestro Señor, este Libro es en verdad el mismo Corán que fue enviado en el pasado. (Capítulo LXXXI)

¡Oh Tú, fruto amado del corazón! Presta oído a las melodías de este Pájaro místico que gorjea en las más sublimes alturas del cielo. En verdad, el Señor Me ha inspirado para proclamar: En verdad, en verdad, Yo soy Dios, Aquel aparte del cual no hay otro Dios. El es el Todopoderoso, el Sabio.
¡Oh mis siervos! Buscad de todo corazón esta elevadísima recompensa pues en verdad Yo he creado para el Recuerdo de Dios jardines que permanecen inescrutables a cualquiera salvo a Mí mismo, y en ellos nada pertenece legítimamente a nadie excepto a aquellos cuyas vidas han sido sacrificadas en su Camino. Por tanto, buscad a Dios, el Más Exaltado, para que El pueda ofreceros esta meritoria recompensa; El es, en verdad, el Más Alto, el Más Grande.
Si hubiera sido nuestro deseo, hubiéramos acogido a todos los hombres en un solo rebaño alrededor de nuestro Recuerdo; aún así no dejarán de diferir 52, a menos que Dios cumpla lo que desea mediante el poder de la verdad. En la estimación del Recuerdo, este mandamiento ha sido, en verdad, irrevocablemente ordenado...
En verdad Dios Te ha escogido para prevenir a las gentes, para guiar rectamente a los creyentes y elucidar los secretos del Libro. (Capítulo LXXXV)

Si fuera nuestro deseo, podríamos, por mediación de una sola letra de nuestra Revelación, obligar al mundo y a todo lo que en él existe a reconocer la verdad de nuestra Causa, en menos tiempo que un abrir y cerrar de ojos...
En verdad otros apóstoles han sufrido escarnio y humillación antes que Tú 53, y Tú eres nada menos que el Siervo de Dios, sostenido por el poder de la Verdad. Dentro de poco prolongaremos los días de aquellos que han rechazado la Verdad, por lo que sus manos han forjado 54; en verdad Dios no será injusto con nadie, ni siquiera en la medida de una mancha en un hueso de dátil. (Capítulo LXXXVII)

¡Oh vosotros habitantes de la tierra! Por la justicia de Dios, el Verdadero, el testimonio revelado por su Recuerdo es como un sol que la mano del Señor misericordioso ha elevado en el centro del corazón del cielo, desde donde brilla en la plenitud de su esplendor meridiano...
Con todos y cada uno de los Profetas que hemos enviado en el pasado, hemos establecido un Convenio en relación con el Recuerdo de Dios y su Día. Manifiestos están en el reino de la gloria y mediante el poder de la verdad, el Recuerdo de Dios y Su Día ante los ojos de los ángeles que circundan el trono de Su merced. (Capítulo XCI)

¡Oh hora del Amanecer! Antes de que la gloria resplandeciente de la luminaria divina irradie su luz desde el alba de esta Puerta, recuerda que el Día señalado de Dios llegará, en verdad, antes de un abrir y cerrar de ojos. Así se ha emitido el decreto de Dios en el Libro Madre. (Capítulo XCIV)

¡Oh concurso de fieles! Verdaderamente el objeto de todas y cada una de las señales reveladas por Dios en las Escrituras o en el mundo en general o en los corazones de los hombres, no es sino hacerles plenamente conscientes de que este Recuerdo es, ciertamente, el Ser Verdadero proveniente de Dios. En verdad, Dios es conocedor de todas las cosas mediante el poder de la Verdad eterna…
¡Oh vosotros que circuláis alrededor del trono de gloria! Escuchad mi Llamada que se alza desde el centro de la Zarza Ardiente: "En verdad, Yo soy Dios y no hay otro Dios más que Yo. Adoradme pues y, libres de las insinuaciones de la gente, ofrecer vuestras oraciones por Aquel que es el Mayor Recuerdo, pues verdaderamente vuestro Señor, el Único Dios verdadero, no es sino la Verdad Soberana. En realidad quienes invocan a otros fuera de El son merecidamente contados entre los que habitan en el fuego, mientras que Aquél que es el recuerdo de Dios reside, firme e inamovible, en el Sendero de Verdad, en medio de la Zarza Ardiente...
¡Oh habitantes de la tierra! No castiguéis al Recuerdo Mayor con lo que los Omeyas castigaron cruelmente a Husayn en la Tierra Santa. Por la rectitud de Dios, el Verdadero, El es realmente la Verdad Eterna y ciertamente Dios es su testigo. (Capítulo XVII)

En verdad, Dios había propuesto nuestra Misión a los cielos y a la tierra y a las montañas, pero se negaron a llevarla a cabo y la temieron. Sin embargo, el Hombre, este 'Alí, que no es otro sino el Gran Recuerdo de Dios, se comprometió a soportarla. Así pues, Dios, el que todo lo abarca, se ha referido a El en su Libro preservado designándole como "el Agraviado", y, por no ser reconocido ante los ojos de los hombres, El ha sido nombrado según el juicio emitido por el Libro como "el Desconocido" 55...
Dentro de poco castigaremos, en verdad, a quienes declararon la guerra a Husayn (Imán Husayn), en la Tierra del Eufrates, con el mayor de los tormentos y el más horrendo y ejemplar de los castigos...
Dios conoce bien el corazón de Husayn, el calor de su sed ardiente y su largo sufrimiento por Dios, el Incomparable, el Antiguo de los Días; Dios es, en verdad, su testigo. (Capítulo XII)

Oye la Voz de tu Señor que suena desde el Monte Sinaí: "En verdad, no hay Dios sino El y Yo soy el Más Exaltado, quien ha estado oculto en el Libro Madre de acuerdo con las dispensaciones de la Providencia". (Capítulo XIX)

Este Libro que hemos enviado está repleto de bendiciones 56 y es testigo de la Verdad, de forma que la gente pueda darse cuenta de que la prueba concluyente de Dios en favor de su Recuerdo es similar a aquella con la cual fue investido Mahoma, el Sello de los Profetas; verdaderamente, grande es la Causa, tal como está ordenado en el Libro Madre. (Capítulo LXVI)

Este Recuerdo es, en verdad, el Remanente glorioso de la Luz de Dios, y será mejor para vosotros 57 si verdaderamente permanecéis fieles a Dios, el Más Exaltado...
En verdad Te hemos enviado a todos los hombres, mediante la voluntad de Dios, investido con nuestras señales y armado con nuestra soberanía insuperada. El es en realidad el designado Portador del Fideicomiso de Dios...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Persevera con firmeza como estás obligado, y no permitas que los infieles de entre los hombres ni lo que sus bocas profieren Te apenen, pues mediante la justicia de Dios, tu Señor, el Más Grande, les juzgará en el Día de la Resurrección; ciertamente Dios es testigo de todas las cosas. (Capítulo LXXXIV)

En verdad, esta Religión es, a los ojos de Dios, la esencia de la Fe de Mahoma; apresuraos pues a alcanzar el Paraíso celestial y el Jardín más elevado de su Complacencia, en la presencia del único Dios verdadero, si es que podéis ser pacientes y agradecidos ante las evidencias de los signos de Dios. (Capítulo XLVIII)

¡Oh mis siervos! Este es el Día Señalado de Dios que el Señor misericordioso os ha prometido en su Libro; por lo tanto, glorificar abundantemente el nombre de Dios mientras camináis por el Sendero del Mayor Recuerdo...
En verdad, Dios ha conferido poder a su Recuerdo para decir lo que El desee, en la manera que a El Le plazca. En realidad, lo que El escoja no es sino lo escogido por Nosotros. El Señor, verdaderamente, es testigo de todas las cosas. (Capítulo LXXXVII)

En verdad, Nosotros, mediante la voluntad de Dios, conversamos con Moisés desde el centro de la Zarza Ardiente, en el Sinaí, y revelamos un rayo infinitesimal de tu Luz a la Montaña Mística y a sus habitantes, por lo que el corazón mismo de la Montaña se estremeció quebrantándose hasta quedar convertida en polvo...
¡Oh pueblos de la tierra! Juro por vuestro Señor: obraréis al igual que obraron generaciones anteriores. Preveníos, pues, a vosotros mismos de la más cruel y terrible venganza de Dios. Pues, en verdad, Dios tiene poder sobre todas las cosas, (Capítulo LIII)

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! No reconozco en Ti a otro excepto al "Gran Anuncio" -el Anuncio expresado por el Concurso de lo Alto. Atestiguo que por este nombre Te han conocido siempre los que circundan el Trono de Gloria.
¡Oh concurso de creyentes! ¿Abrigáis alguna duda sobre aquello a lo que el Recuerdo de Dios os llama? Por la justicia del único Dios verdadero, El no es sino la Verdad soberana que ha sido hecha manifiesta mediante el poder de la Verdad. ¿Dudáis acaso con respecto al Báb? En verdad, El es Aquel que sostiene en su mano los reinos de la tierra y del cielo, y el Señor es realmente consciente de lo que estáis haciendo...
En verdad Yo sólo soy un hombre como vosotros. Sin embargo, Dios Me confiere cuantos favores El desea y como Le place 58 y lo que vuestro Señor ha decretado en el Libro Madre es ilimitado. (Capítulo LXXXVIII)

Dios, en verdad, Me reveló en la sagrada mansión de la Ka'bah: "En verdad, Yo soy Dios, no hay Dios sino Yo. Yo te he elegido para Mí mismo y Te he escogido como el Recuerdo. En verdad, a quienquiera Te sea fiel caminando en el sendero del Báb, le ha sido prescrita ciertamente la recompensa del mundo futuro…" Está ordenado en el Libro que en el momento de la realización de la Causa del Recuerdo tendrá lugar el Suceso Más Grande, de acuerdo con la dispensación de la Providencia; Dios, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas. (Capítulo LXXIX)

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Di: Yo soy Aquel a quien se aclama en el Libro Madre como el "Gran Anuncio". Di: Los hombres han diferido penosamente por Mí, mientras que, en verdad, no hay diferencia entre el Báb y Yo; y Dios, la Verdad Eterna, es testigo suficiente. (Capítulo LXXVII)

Yo soy el Templo Místico que la Mano de la Omnipotencia ha elevado. Yo soy la Lámpara que el Dedo de Dios ha encendido en su hornacina y ha hecho brillar con esplendor inmortal. Yo soy la Llama de esa Luz celestial que ha ardido sobre el Sinaí, en el Lugar placentero, oculta en medio de la Zarza Ardiente. (Capítulo XCIV)

Como una señal de pura justicia, hemos enviado nuevas a cada Profeta relativas a la Causa de nuestro Recuerdo y en verdad Dios es soberano sobre todas las gentes del mundo. (Capítulo LXXXIII)

9 Corán 3:182
10 Cf. Corán 19:41
11 Cf. Corán 17:90
12 Cf. Corán 2:285
13 Cf. Corán 3:50
14 Cf. Ibíd. 14:4
15 Cf. Ibíd. 68:42
16 Cf. Ibíd. 7:60, 69
17 Cf. Ibíd. 36:68
18 Cf. Ibíd. 65:7; 94:5
19 Cf. Ibíd. 8:45
20 Cf. Ibíd. 2:204
21 Cf. Ibíd. 4:51
22 Cf. Ibíd. 12:20
23 En estos pasajes del Qayyúmu'l-Asmá' el nombre Qurratu'l-Ayn (Solaz de los Ojos) se refiere al Báb Mismo.
24 Cf. Corán 78:38
25 Cf. Ibíd. 11:83
26 Cf. Ibíd. 24:21
27 Cf. Ibíd. 83:25-26
28 Corán 52:6
29 Cf. Ibíd. 29:40
30 Cf. Corán 2:206
31 Cf. Ibíd. 2:163-164
32 Cf. Ibíd. 17:88
33 Cf. Ibíd. 74:35-37
34 Cf. Ibíd. 21:40
35 Cf. Ibíd. 2:14
36 Cf. Ibíd. 4:149
37 Cf. Ibíd. 9:32
38 Cf. Ibíd. 4:169
39 Ibíd. 5:77
40 Cf. Ibíd. 5:15-18
41 Cf. Ibíd. 5:22
42 Cf. Ibíd. 5:71
43 Cf. Ibíd. 2:32; 38:74-78
44 Cf. Ibíd. 7:69; 12:40
45 Cf. Ibíd. 7:146; 20:90
46 Cf. Ibíd. 7:186
47 Cf. Ibíd. 4:1
48 Cf. Corán 10:50
49 Cf. Ibíd. 10:16
50 Cf. Ibíd. 10:33
51 Cf. Ibíd. 18:42
52 Cf. Ibíd. 11:120
53 Cf. Ibíd. 6:10
54 Cf. Ibíd. 3:172
55 Cf. Ibíd. 33:72
56 Cf. Ibíd. 6:93
57 Cf. Ibíd. 11:87
58 Cf. Ibíd. 14:13


Chapter 3



3. EXTRACTOS DEL BAYÁN PERSA

Es mejor guiar a un alma que poseer todo que existe en la tierra, pues tanto tiempo como esa alma así guiada esté bajo la sombra del Árbol de Unidad Divina, ella y aquel que la guió serán ambos recipientes de la tierna merced de Dios, mientras que la posesión de bienes materiales cesará en el momento de la muerte. El sendero de la guía es un sendero de amor y compasión, no de fuerza y coacción. Este ha sido el método de Dios en el pasado, y continuará siéndolo en el futuro. A quien quiera El desea hace que entre bajo la sombra de su Merced. En verdad, El es el Protector Supremo, el Todogeneroso.
No hay paraíso más maravilloso para cualquier alma que el estar expuesto a la Manifestación de Dios en su Día, oír sus versos y creer en ellos, alcanzar su presencia, que no es sino la presencia de Dios, navegar en el mar del reino celestial de su complacencia, y tomar de los frutos escogidos de su Unidad divina. II, 16 59

Rinde culto a Dios de tal manera que aunque ello te condujera al fuego no se produjera alteración alguna en tu adoración, ni tampoco si tu recompensa fuera el paraíso. Así y sólo de esta forma debiera ser la adoración digna del único Dios verdadero. Si le rindieras culto por miedo, ese sería un acto impropio en la santificada corte de su presencia y no podría considerarse un acto ofrecido por ti a la unidad de su Ser. Y si el objeto de tu contemplación fuera el paraíso y Le adoraras abrigando una esperanza tal, harías de la creación de Dios su igual, a pesar del hecho de que los hombres aspiran al paraíso.
El infierno y el paraíso se inclinan ambos, postrándose ante Dios. Lo realmente digno de su Esencia es adorarle por El mismo, sin miedo al fuego ni esperanza en el paraíso.
A pesar de que cuando se rinde verdadero culto el adorador es liberado del fuego y entra dentro del paraíso de la complacencia de Dios, ese no debe ser el motivo de su acto. No obstante, el favor y la generosidad de Dios se reparten de acuerdo con las exigencias de su sabiduría inescrutable.
La oración más aceptable es aquella que se ofrece con la mayor espiritualidad y radiancia. Su prolongación no ha sido ni es apreciada por Dios. Cuanto más desprendida y pura sea la oración, más aceptable es en la presencia de Dios. VII, 19

El Día de la Resurrección es un día en el que el sol se levanta y se pone igual que cualquier otro día. ¡Cuán a menudo ha amanecido el Día de la Resurrección y las gentes del lugar donde ocurrió no se apercibieron del suceso! Aunque lo hubieran oído, no habrían creído; y por tanto no les fue comunicado.
Cuando apareció el Apóstol de Dios (Mahoma), El no les anunció a los infieles que la Resurrección se había producido, pues no podían soportar la noticia. Ese Día es, en verdad, un Día infinitamente poderoso, pues en él el Árbol Divino proclama desde la eternidad hasta la eternidad: "En verdad Yo soy Dios. No hay Dios salvo Yo". Aún así, aquellos que se encuentran velados creen que El es uno igual a ellos, e incluso se niegan a considerarle siquiera un creyente, aunque tal título se ha conferido eternamente, en el dominio de su Reino celestial, al más insignificante de los seguidores de su Dispensación anterior. Así, si la gente de los días del Apóstol de Dios Le hubieran considerado por lo menos como un creyente de su tiempo, ¿cómo habrían podido negarle el acceso a Su Sagrada Mansión (Ka'bah) durante siete años, mientras El se encontraba en la montaña? Del mismo modo, en esta Dispensación del Punto del Bayán, si la gente no hubiera rehusado otorgarle el nombre de creyente, ¿cómo iban a en carcelarle en esta montaña, sin darse cuenta de que la quintaesencia de la creencia debe su existencia a una palabra suya? Sus corazones están privados del poder de la verdadera comprensión y de este modo no pueden ver, mientras que aquellos que están dotados con los ojos del espíritu circulan cual polillas alrededor de la Luz de la Verdad hasta consumirse. Es por esta razón que se dice del Día de la Resurrección que es el más grande de todos los días y sin embargo es igual que cualquier otro día. VIII, 9

Para los creyentes en la Unidad Divina no hay paraíso más sublime que la obediencia a las ordenanzas de Dios y no hay, a los ojos de quienes han conocido a Dios y sus signos, infierno más cruel que la trasgresión de sus leyes y la opresión de otra alma, aunque sea en la medida de un grano de mostaza. En el Día de la Resurrección Dios juzgará, en verdad, a todos los hombres; y todos nosotros suplicamos su bendición. V, 19

Dios ama a quienes son puros. En el Bayán y a los ojos de Dios, ninguna otra cosa es más apreciada que la pureza y la limpieza inmaculada...
Dios, en la Dispensación del Bayán, no desea ver alma alguna privada de alegría y radiancia. El desea, en verdad, que en cualquier circunstancia, todos estén adornados con tal pureza, interior y exterior, que no puedan causar repugnancia ni siquiera a sí mismos, cuanto menos a los demás. V, 14

Considera de igual manera la manifestación del Punto del Bayán. Hay personas que cada noche se ocupan hasta la mañana en la adoración a Dios, y ni siquiera ahora, cuando la Estrella Matutina de la Verdad está alcanzando su cenit en el cielo de su Revelación, han abandonado sus alfombrillas para la oración. Si alguno de ellos oyera recitar los versos maravillosos de Dios exclamaría: "¿Por qué no me dejas hacer mis oraciones?" ¡Oh tú, que estás en vuelto por los velos! Si haces mención de Dios, ¿por qué consientes estar apartado de Aquél que ha encendido la lámpara de la adoración en tu corazón? Si El no hubiera revelado anteriormente el mandamiento de "Haz mención de Dios" 60 ¿qué es lo que te habría impulsado a adorar a Dios y hacia dónde dirigirías tu oración?
Sabe, de cierto, que únicamente cuando haces mención de Aquél a quien Dios hará manifiesto estás haciendo mención de Dios. De igual manera, sólo si escucharas los versos del Bayán y reconocieras su verdad, te beneficiarían los versos revelados de Dios. De otro modo, ¿qué provecho puedes sacar de ellos? Pues, aunque te postraras en adoración desde el principio de la vida hasta el final y emplearas tus días en el recuerdo de Dios, pero te negaras a creer en el Exponente de su Revelación para esta época, ¿crees que tus hechos te serían de algún provecho?
Por el contrario, si crees en El y Le reconoces con verdadero entendimiento y El dice: "He aceptado tu vida entera empleada en mi adoración", entonces es seguro que has estado adorándole fervientemente. Tu propósito en las acciones que realizas es que Dios las acepte generosamente; y la aceptación divina no puede en manera alguna obtenerse salvo mediante la aceptación de Aquel que es el Exponente de su Revelación. Por ejemplo, si el Apóstol de Dios -que las bendiciones divinas sean para El- aceptó cierta acción, en verdad Dios la aceptó; de no ser así, es que ha permanecido dentro de los deseos egoístas de la persona que la llevó a cabo, no llegando a alcanzar la presencia de Dios. De igual modo, cualquier acto aceptado por el Punto del Bayán es aceptado por Dios, puesto que el mundo contingente no tiene otro acceso a la presencia del Antiguo de los Días. Todo lo que es enviado viene por mediación del Exponente de su Revelación y todo lo que asciende, asciende al Exponente de su Revelación. VIII, 19

No hay duda de que el Todopoderoso Le ha enviado (al Báb) estos versos, igual que los envió al Apóstol de Dios. En verdad, no menos de cien mil versos similares a éstos han sido ya esparcidos entre la gente, por no mencionar sus Epístolas, sus Oraciones o sus sabios tratados filosóficos. El revela más de mil versos en el espacio de cinco horas. Recita versos a una velocidad acorde a la requerida por su amanuense para recogerlos por escrito. De esta forma, puede considerarse cuán vasto habría sido el volumen de escritos brotados de su pluma si desde el comienzo de esta Revelación hasta ahora se Le hubiera dejado libre.
Si sostenéis que estos versos no pueden por sí solos los considerarse una prueba, ojear las páginas del Corán. Si Dios ha establecido ahí otra evidencia que no sea la de los versos revelados para demostrar la validez de la manifestación profética de su Apóstol -que las bendiciones de Dios sean con El-, podéis entonces tener vuestras dudas respecto a El...
En relación a la suficiencia del Libro como una prueba, Dios ha revelado: "¿No les basta acaso con que Te hayamos enviado el Libro para que les sea recitado? En verdad, en esto se encierra una bendición y una advertencia para aquellos que creen" 61. Cuando Dios ha atestiguado que el Libro es testimonio suficiente, tal como se afirma en el texto, ¿cómo se puede discutir esta verdad diciendo que el Libro en sí mismo no es una prueba concluyente?...II, 1

Puesto que ese Día es un gran Día, sería dolorosamente triste que te identificaras con los creyentes. Pues los creyentes de ese Día son los habitantes del Paraíso, mientras que los infieles son los habitantes del infierno. Y ten por cierto que por Paraíso se entiende el reconocimiento y la sumisión a Aquel a quien Dios hará manifiesto, y por infierno la compañía de almas como las que no logren someterse a El o entregarse a su complacencia. En ese Día te considerarías morador del Paraíso y un verdadero creyente, mientras que en realidad estarías envuelto en velos y tu habitación sería el infierno más profundo, aunque tú mismo no te percatarías de ello.
Compara su manifestación con la del Punto del Corán. Cuán vasto el número de las Letras del Evangelio que Le esperaban ansiosamente y aún así, hasta cinco años después del momento de su declaración, ninguno se convirtió en morador del Paraíso, excepto el Comandante de los Fieles (Imán 'Alí), y aquellos que secretamente creyeron en El. Todos los de más fueron contados entre los moradores del infierno, aunque ellos se consideraban habitantes del Paraíso.
Contempla igualmente esta Revelación. Por medio de designios divinamente concebidos, la esencia de las personas ha sido activada y, hasta el día presente, trescientos trece discípulos han sido elegidos. En la región de Sád (Isfáhán), que externamente parece una gran ciudad, en cada rincón de cuyos seminarios hay un gran número de personas considera das como sabios y doctos, sólo un cernedor de trigo se invistió con el manto del discipulado cuando llegó la hora de que se manifestaran las esencias más profundas. Este es el misterio de lo que fue expresado por la familia del Profeta Mahoma -que la paz de Dios sea con ellos- en relación con esta Revelación, en el sentido de que los humillados serán exaltados y los exaltados serán humillados.
Igual ocurre con la Revelación de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Entre aquellos a quienes nunca se les ocurriría que podrían merecer el desagrado de Dios y cuyos hechos piadosos sean considerados ejemplares por todos, habrá muchos que se convertirán en la personificación del más profundo de los infiernos, cuando no lleguen a abrazar su Causa; mientras que entre los siervos humildes, a quienes nadie otorgaría mérito alguno, grande es el número de los que serán honrados con la fe verdadera y a quienes el Manantial de generosidad investirá con el manto de la autoridad. Pues todo lo que se crea en la Fe de Dios, es creado mediante la fuerza de su Palabra. VIII, 14

En el tiempo de la manifestación del Apóstol de Dios, todos estaban esperándole ansiosamente, y sin embargo ya has oído cómo fue tratado en el momento de su aparición, a pesar del hecho de que si alguna vez Le contemplaban en sus sueños se enorgullecían de ello.
Igualmente en la manifestación del Punto del Bayán, las gentes se ponían de pie a la mención de su Nombre e imploraban fervientemente su venida día y noche, y si soñaban con El, se vanagloriaban de sus sueños; sin embargo, ahora que El se ha revelado investido con el testimonio más poderoso por el que es vindicada su propia religión y a pesar del número incalculable de personas que anticipan con deseo ardiente su llegada, están descansando cómodamente en sus hogares, después de haber escuchado sus versos, mientras que El está prisionero en este momento en la montaña de Mákú, solo y abandonado.
Cuidaos, oh pueblo del Bayán, no sea que llevéis a cabo acciones tales como derramar lágrimas por su causa día y noche, erguiros a la mención de su Nombre y, sin embargo, en este Día de fruición -un Día en que no sólo deberíais levantaros al oír su Nombre, sino buscar un camino que conduzca a la Personificación de ese Nombre- os priváis de su presencia, ocultos como detrás de un velo. VI, 15

En el tiempo de la manifestación de Aquél a quien Dios hará manifiesto todos deberían estar muy preparados en las enseñanzas del Bayán, para que ninguno de los seguidores se aferre externamente al Bayán, olvidando así su lealtad para con El. Si alguien actuare de esta forma, se le juzgará como "no creyente en Dios".
Juro por la Esencia sagrada de Dios: si todos los del Bayán se unieran para apoyar a Aquel quien Dios hará manifiesto en los días de su Revelación, ni una sola alma ni cosa alguna creada quedaría sobre la tierra sin alcanzar admisión en el Paraíso. Tened cuidado, pues el propósito total de la religión de Dios no es otro que el de apoyarle a El en el tiempo de su aparición, más que observar los preceptos ordenados en el Bayán. Sin embargo, si antes de que El se manifieste alguien quebranta los mandamientos, aunque sea sólo en la medida de un grano de cebada, habrá quebrantado su mandamiento.
Busca protección en Dios contra cualquier cosa que pueda desviarte de la Fuente de su Revelación y mantente firmemente asido a su Cordel: pues aquel que permanece firme en su obediencia, ha alcanzado y alcanzará la salvación en todos los mundos.
"Así es la gracia de Dios; El la otorga a quienquiera El desea. El es el Señor de gracia abundante". V, 5 62

Realizáis vuestras obras por amor a Dios desde el principio hasta el final de vuestras vidas y, sin embargo, ni uno solo de vuestros actos está dedicado a aquel que es la Manifestación de Dios, a quien se dirige toda buena acción. Si hubierais actuado de esa forma, no habríais sufrido tan penosamente en el Día de la Resurrección.
Mirad cuán grande es la Causa y, sin embargo, hasta qué punto está la gente envuelta en velos. Juro por la santificada Esencia de Dios que toda alabanza verdadera y acción ofrecida a Dios no es sino una alabanza y acción ofrecida a Aquel a quien Dios hará manifiesto.
No os engañéis a vosotros mismos pensando que estáis practicando la virtud por amor a Dios, cuando no es así. Pues si de verdad realizarais vuestras obras por Dios, las estaríais realizando por Aquel a quien Dios hará manifiesto y estaríais magnificando su Nombre. Los moradores de esta montaña, que están privados del verdadero entendimiento, pronuncian constantemente las palabras "No hay Dios salvo Dios"; pero, ¿qué beneficio les reporta eso? Reflexionad un poco, para que no quedéis excluidos, como detrás de un velo, de la vista de Aquél que es el Alba de la Revelación. VIII, 19

En todo tiempo y en todas condiciones Dios ha estado completamente independiente de sus criaturas. El ha albergado, y siempre albergará, el deseo de que todos los hombres puedan alcanzar sus jardines celestiales con el máximo amor, que nadie entristezca a otro ni siquiera por un momento y que todos moren en su cuna de protección y seguridad hasta el Día de la Resurrección, que marca el alba de la Revelación de Aquel a quien Dios hará manifiesto.
El Señor del universo jamás ha designado a un profeta ni ha enviado un Libro sin haber establecido su convenio con todos los hombres, apelando su aceptación de la próxima Revelación y del Libro siguiente; pues las efusiones de su bondad son incesantes e ilimitadas. VI, 16

¡Cuán ofuscados estáis, oh Mis criaturas! 63..., que, sin ningún derecho, Le habéis consignado en una montaña (Mákú), entre cuyos habitantes no se encuentra ninguno que sea digno de mención...
A su lado, es decir a mi lado, no hay nadie, excepto una de las Letras del Viviente de Mi Libro. En su presencia, que es mi presencia, no se encuentra en la noche una sola lámpara encendida. ¡Y sin embargo, en lugares de culto que en diversas medidas se dirigen hacia El, innumerables lámparas están brillando! Todo lo que hay en la tierra ha sido creado para El y todos participan gustosamente de sus dádivas y, sin embargo ¡se encuentran tan velados de El que hasta le niegan una lámpara!

En este Día, pues, Yo soy testigo ante mis criaturas, pues el testimonio de nadie salvo el mío propio ha sido ni será jamás digno de mención en mi presencia. Afirmo que no hay Paraíso más sublime para mis criaturas que el permanecer ante Mí y creer en mis sagradas palabras, mientras que ningún fuego infernal ha sido ni será jamás más cruel para ellos que el estar velados de la manifestación de mi exaltado Ser y no creer en mis palabras.
Vosotros podéis argüir: "¿Cómo habla por Nosotros?". ¿Acaso no habéis leído las palabras indecorosas que expresasteis en el pasado, como ha sido reflejado en el texto de mi Libro, sin sentiros —aún así— avergonzados? Habéis visto la verdad de mi Libro establecido de manera concluyente y hoy cada uno de vosotros profesa creencia en Mí por medio de ese Libro. No está lejano el día en que fácilmente comprenderéis que vuestra gloria descansa en vuestra creencia en estos sagrados versos. Hoy, sin embargo, cuando sólo la creencia en esta Fe os beneficia verdaderamente, os habéis privado de ella por cosas que os son desventajosas y que os dañarán, mientras que Aquel que es la Manifestación de mi Ser ha permanecido y por siempre permanecerá inmune a cualquier perjuicio, y cualquier daño aparecido o que aparezca recaerá eventualmente en vosotros mismos. II, 1

Cuán grande el número de personas conocedoras de todas las ciencias y sin embargo es su adhesión a la Palabra sagrada de Dios lo que determinará su fe, pues el fruto de toda ciencia no es sino el conocimiento de los preceptos divinos y la sumisión a su complacencia. II, 1

Ninguna cosa creada alcanzará jamás su paraíso a menos que aparezca en su mayor grado de perfección prescrito. Por ejemplo, este cristal representa el paraíso de la piedra de la que está compuesta su sustancia. De igual modo, existen varios niveles en el paraíso para el mismo cristal... Mientras era piedra no tenía valor, pero si alcanza la excelencia del rubí una potencialidad que está latente en ella— ¿cuántos quilates valdrá? Considera de igual forma todas las cosas creadas.
Sin embargo, en el caso del hombre la posición más elevada se alcanza mediante la fe en Dios en cada Dispensación y la aceptación de lo revelado por El, y no mediante la sabiduría; pues en todas las naciones hay hombres sabios que dominan diversas ciencias. Tampoco se alcanza mediante las riquezas materiales, pues es igualmente evidente que entre las distintas clases de cada país existen personas que poseen riquezas. Lo mismo ocurre con otros bienes transitorios.
El verdadero conocimiento, por lo tanto, consiste en el conocimiento de Dios y esto no es nada salvo el reconocimiento de su Manifestación en cada Dispensación. No existe tampoco riqueza alguna salvo la pobreza en todo menos en Dios y el desapego a todo lo que no sea El —estado que sólo puede alcanzarse cuando se demuestra hacia Aquél que es el Amanecer de su Revelación—. Esto no significa, sin embargo, que uno no deba glorificar Revelaciones anteriores. De ninguna manera sería ello aceptable, considerando que es el deber de todo hombre, al alcanzar la edad de 19 años, dar gracias por el día en que fue concebido en la forma de un embrión. Pues, de no haber sido por la existencia del embrión, ¿cómo habría podido llegar a su estado presente? De igual forma, de no haber sido por la religión enseñada por Adán, esta Fe no habría podido llegar a su posición actual. Considera análogamente el desarrollo de la Fe de Dios hasta el fin que no tiene fin. V, 4

Mil doscientos setenta años han transcurrido desde la declaración de Mahoma y cada año innumerables personas han circulado alrededor de la Casa de Dios (La Meca). En el último año de este período, Aquel que es en Sí mismo el Fundador de la Casa fue allí en peregrinaje. ¡Dios Mío! Había allí un enorme número de peregrinos de todas las sectas. Y, sin embargo, nadie Le reconoció, aunque El les reconoció uno por uno —almas asidas fuertemente de la mano de su anterior mandato. La única persona que Le re conoció y realizó el peregrinaje con El es aquél a cuyo alrededor circundan ocho Vahids 64, en quien Dios se ha gloriado ante el Concurso de lo Alto por virtud de su absoluto desprendimiento y por estar completamente entregado a la voluntad de Dios. Lo cual no significa que fuera convertido en el objeto de algún favor especial. No, pues éste es un favor que Dios ha derramado sobre todos los hombres, aunque ellos han preferido privarse de él. Durante el primer año de esta Revelación, el Comentario al Sura de José había sido ampliamente distribuido. No obstante, cuando la gente se apercibió de que no surgían seguidores, dudaron en aceptarlo; y, sin embargo nunca se le ocurrió pensar que el mismo Corán, hoy objeto de la fidelidad de innumerables almas, fue revelado en el centro del corazón del mundo árabe, y aún así, aparentemente, por un espacio no inferior a siete años nadie reconoció su verdad, excepto el Comandante de los Fieles (Imán 'Alí) —que la paz de Dios sea con El— quien, respondiendo a las pruebas concluyentes presentadas por el supremo Testimonio de Dios, reconoció la Verdad y no fijó sus ojos en los demás. Así pues, en el Día de la Resurrección Dios juzgará a cada cual según su entendimiento y no según su imitación de los pasos de otros. Cuán a menudo una persona, al oír los versos sagrados se inclinaba humildemente y abrazaba la Verdad, mientras que no lo hacía así su maestro. Por consiguiente, cada individuo debe hacerse cargo de su propia responsabilidad y no dejar que otros la lleven en su lugar. Cuando aparezca Aquel a quien Dios hará manifiesto, los más distinguidos de entre los sabios y las personas más humildes serán juzga dos por igual. Cuántas veces ha ocurrido que las personas más insignificantes han reconocido la verdad, mientras que los más sabios han permanecido en vueltos en velos. De esta forma ocurre que en cada Dispensación algunas personas caen en el fuego, por seguir los pasos de los demás. IV, 18

Es mejor para una persona copiar tan sólo uno de sus versos que transcribir el Bayán completo y todos los libros escritos en la Dispensación del Bayán. Pues todo será puesto de lado, excepto sus Escrituras, que permanecerán hasta la Revelación siguiente. Y si alguien inscribiera con verdadera fe tan solo una de las letras de esa Revelación, su recompensa sería mayor que si hubiera registrado todas las Escrituras celestiales del pasado y todo lo que se ha escrito en Dispensaciones anteriores. Continúa de este modo ascendiendo por una Revelación tras otra, sabiendo que tu progreso en el Conocimiento de Dios jamás tendrá fin, al igual que no puede tener principio. VII, 13

¡Oh pueblo del Bayán! Estad alertas; pues en el Día de la Resurrección ninguno hallará refugio al que huir. El aparecerá de repente y juzgará según Le plazca. Si es su deseo, hará que los humillados sean exaltados y que los exaltados sean humillados, igual que hizo en el Bayán, ¡si tan sólo pudierais entender! Y nadie más que El puede hacer esto. Cualquier cosa que El ordene será cumplida y nada quedará sin cumplimiento. VII, 9

Como quiera que todos los hombres han surgido de la sombra de los signos de su Divinidad y Señorío, tienden siempre a seguir el camino de la elevación y la majestad. Y puesto que carecen de discernimiento para reconocer a su Bienamado, fracasan en su deber de manifestar modestia y humildad hacia El. Sin embargo, desde el comienzo hasta el final de sus vidas y de acuerdo con las leyes establecidas en la religión anterior, rinden culto a Dios, Le adoran con piedad, se inclinan ante su divina Realidad y muestran sumisión ante su exaltada Esencia. No obstante, a la hora de su manifestación, vuelven la mirada hacia sí mismos y se privan de El, considerándole ignorantemente como a un igual. Lejos de la Gloria de Dios se halla tal comparación. En verdad ese augusto Ser se asemeja al sol físico, Sus versos son como sus rayos y todos los creyentes, si verdadera mente creen en El, son como espejos en los que ese sol se refleja. La luz de éstos es, pues, un mero reflejo. VII, 15

Oh pueblo del Bayán! Si creéis en Aquel a quien Dios hará manifiesto, lo hacéis en vuestro propio beneficio. El ha sido y por siempre seguirá siendo independiente de todos los hombres. Si colocarais, por ejemplo, innumerables espejos ante el sol, todos lo reflejarían y producirían imágenes de si mismo, aun que el sol es por sí mismo absolutamente independiente de la existencia de los espejos y de los soles que éstos reproducen. Análoga relación existe entre los seres contingentes y la manifestación del Ser Eterno...
Hoy en día no menos de 70.000 personas peregrinan cada año a la Casa de Dios, cumpliendo con el mandamiento del Apóstol de Dios; mientras que Aquel que estableció esta Ley se refugió durante siete años en las montañas de La Meca. Y ello a pesar de que quien prescribió este mandamiento es muy superior al mandamiento mismo. Por lo tanto todas estas gentes que ahora van de peregrinaje no lo hacen con verdadero entendimiento, pues, de ser así, en este Día de su regreso —que es mayor que su Dispensación anterior— habrían seguido su mandato. Sin embargo, mira ahora lo que ha sucedido. Las personas que profesan creencia en su religión anterior, quienes durante el día y la noche se inclinan para adorar su Nombre, Le han confinado a un lugar en la montaña, mientras que cada tino de ellos se consideraría honrado de alcanzar su reconocimiento. VII, 15

La razón por la que se ha ordenado aislamiento en los momentos de oración es ésta: que podáis dedicar vuestra mayor atención al recuerdo de Dios, que vuestro corazón pueda estar en todo instante animado por su Espíritu y que no estéis apartados como por un velo de vuestro Bienamado. No dejéis que vuestra lengua ofrezca una alabanza a Dios de palabra, mientras que vuestro corazón no esté armonizado con la exaltada Cumbre de Gloria y el Punto Focal de comunión. De esta forma, si tenéis la ventura de vivir en el Día de la Resurrección, el espejo de vuestro corazón estará dirigido hacia Aquel que es el Lucero del Alba de la Verdad y tan pronto aparezca el esplendor de su luz se reflejará en vuestro corazón. Pues El es la Fuente de todo bien y hacia El vuelven todas las cosas. Pero si apareciera mientras os habéis vuelto hacia vosotros mismos en meditación, ello no os beneficiará, a menos que mencionéis su Nombre con palabras que El ha revelado. Pues en la Revelación venidera será El el Recuerdo de Dios, mientras que las devociones que estáis ofreciendo actualmente han sido prescritas por el Punto del Bayán y Aquel que brillará con resplandor en el Día de la Resurrección es la Revelación de la realidad íntima encerrada en el Punto del Bayán —una Revelación más poderosa, inmensurablemente más poderosa, que la que la ha precedido. IX, 4

Es bueno que el siervo de Dios, después de cada oración, suplique a Dios para que El otorgue su merced y perdón a sus padres. Entonces la voz de Dios se elevará: "¡Mil veces mil de lo que has pedido para tus padres será tu recompensa!" Bendito es aquel que recuerda a sus padres al comulgar con Dios. En verdad, no hay Dios sino El, el Poderoso, el Bienamado. VIII, 16

Puesto que esta estructura física es el trono del templo interno, todo lo que le ocurre a aquel es sentido por éste. En realidad es el templo interior del cuerpo, y no el cuerpo mismo, lo que se deleita en la alegría o se entristece por la pena. Como este cuerpo físico es el trono en el que se apoya el templo interior, Dios .ha ordenado que el cuerpo se preserve en la medida de lo posible, para que no se experimente nada que cause repugnancia. El templo interior contempla su forma exterior, que es su trono. De esta forma, si éste es respetado, aquél es objeto del mismo respeto, y viceversa.
Así pues, se ha ordenado que el cuerpo del muerto sea tratado con el máximo honor y respeto. V, 12

Si a la hora de la aparición de Aquel a quien Dios hará manifiesto realizaras tus obras por amor al Punto del Bayán, éstas se considerarán hechas por amor a otro ajeno a Dios, pues en ese Día el Punto del Bayán no será otro que Aquél a Quien Dios hará manifiesto...
Es por esta razón que al principio de cada Dispensación una gran multitud de personas que creen sinceramente que sus actos están dedicados a Dios se pierden y son consideradas infieles, y no se aperciben de ello, excepto aquellos a quienes El guía por su voluntad.
Es mejor para una persona guiar a una sola alma que poseer todo lo que existe entre el este y el oeste. De la misma forma, es mejor la guía para aquél que es guiado que todas las cosas que existen sobre la tierra, pues mediante esta guía tendrá, después de su muerte, acceso al Paraíso, mientras que mediante la posesión de los bienes del mundo terrenal, recibirá su merecido. Así pues, Dios desea que todos los hombres sean rectamente guiados mediante la potencia de las Palabras de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Sin embargo, los orgullosos no permitirán que se les guíe. Permanecerán alejados de la Verdad, algunos debido a su sabiduría, otros a causa de su gloria y poderío, y aún otros por razones propias, ninguna de las cuales les servirá a la hora de la muerte.
Tened buen cuidado para que podáis todos, bajo la dirección de Aquel que es la Fuente de Guía Divina, dirigir debidamente vuestros pasos sobre el Puente, que es más afilado que la espada y más estrecho que un cabello, para que aquello que has realizado por amor a Dios desde el comienzo hasta el final de tu vida no se convierta, repentinamente y sin que tú mismo te des cuenta, en acciones inaceptables a los ojos de Dios. En verdad, Dios guía a quien El desea al camino de la absoluta certeza. VII, 2

Todo el mundo está esperando ansiosamente su aparición y, sin embargo, debido a que sus ojos espirituales no están dirigidos hacia El, su sufrimiento es inevitable. En el caso del Apóstol de Dios —que las bendiciones de Dios descansen sobre El—, antes de la revelación del Corán todos fueron testigos de su merced y nobles virtudes. Fijaos luego, después de la revelación del Corán. ¡Qué infames los insultos que le fueron lanzados! A tal punto que la pluma se avergüenza de recogerlos. Considerad igualmente el Punto del Bayán. Su comportamiento anterior a la declaración de su misión es claramente manifiesto para aquellos que le conocieron. Ahora, después de su manifestación, no obstante haber revelado hasta el momento presente no menos de quinientos mil versos sobre temas distintos, mirad qué calumnias se le lanzan, tan infames que la pluma se sobrecoge de vergüenza a su mención. Sin embargo, si todos los hombres observaran las ordenanzas de Dios, ninguna aflicción abrumaría a este Árbol celestial. VI, 11

Los actos de Aquel a quien Dios hará manifiesto son como el sol, mientras que las obras de los hombres, con tal de que se ajusten a la complacencia de Dios, se asemejan a las estrellas o la luna... De este modo si los seguidores del Bayán observan los preceptos de Aquél a quien Dios hará manifiesto en el momento de su aparición, considerándose a sí mismos y sus obras como estrellas expuestas a la luz del sol, habrán recogido entonces los frutos de su existencia; de otro modo no les será aplicable el título de "estrella". Este se aplicará, por el contrario, a aquellos que verdaderamente creen en El, aquellos cuya luz palidece hasta la insignificancia durante el día y brillan con esplendor durante la noche.
Tal es el fruto de este mandato, si alguien lo observa en el Día de la Resurrección. Esta es la esencia de toda sabiduría y de toda acción justa, si pudierais comprenderlo. De haber estado los hombres atentos a este principio, ningún Exponente de Revelación Divina les hubiera considerado seres sin valor, al inicio de cualquier Dispensación. Pero el hecho es que durante la noche cada uno percibe la luz que él mismo proyecta, según su propia capacidad, olvidando de que al romper el alba esta luz se desvanecerá, reduciéndose a la nada ante el brillo cegador del sol.
La luz de los hombres del mundo es su conocimiento y su expresión; mientras que el brillo reflejado por los gloriosos hechos de Aquél a quien Dios hará manifiesto son sus Palabras, mediante cuya potencia El domina por completo al mundo de la existencia, lo somete a su propia autoridad vinculándolo A sí mismo y proclama como Portavoz de Dios -exaltado y glorificado sea-, y Fuente de Su luz divina: "En verdad, en verdad, Yo soy Dios y no existe Dios salvo Yo; en verdad, todos excepto Yo Mismo son Mis criaturas. Di; ¡Oh criaturas!, a Mí sólo debéis, pues temer". VIII, 1

Ten por cierto que en el Bayán la purificación está considerada como el medio más aceptable para lograr el acercamiento a Dios y la más meritoria de las acciones. Así pues, limpia tus oídos para que no puedas oír otra mención que la de Dios, y purifica tu vista para que no contemple a otro salvo a Dios, y tu conciencia para que no perciba cosa alguna excepto a Dios, y tu lengua para que no proclame nada salvo a Dios, tu conocimiento para que no comprenda nada salvo a Dios, y tu corazón para que no guarde otro deseo que no sea el de Dios, y purifica igualmente tus actos y tus propósitos para que puedas nutrirte en el paraíso del amor puro y puedas quizás llegar a la presencia de Aquel a quien Dios hará manifiesto, adornado con una pureza que El aprecia en sumo grado, y estés libre de cualquiera que se haya alejado de El y no Le apoye. De esta forma manifestarás una pureza que te beneficiará.
Sabe que todo oído que atiende a sus Palabras con fe verdadera será inmune al fuego. Así, el creyente, mediante su reconocimiento de El, apreciará el carácter trascendente de sus Palabras celestiales, con toda sinceridad Le elegirá por encima de otros y se negará a mostrar su afecto hacia los que no creen en El. Todo lo que uno gana en la vida venidera no es sino el fruto de esta fe. Verdaderamente, cualquier hombre que dirija su atención a sus Palabras con fe sincera merecerá el Paraíso y aquel cuya conciencia sea testigo fiel de sus Palabras tendrá su morada en el Paraíso, donde llegará hasta el éxtasis en su alabanza y glorificación de Dios, el Eterno Morador, cuyas revelaciones de gloria no tienen fin, y los alientos revivificantes de cuya santidad no cesan jamás. Toda mano que escriba sus Palabras con verdadera fe será colmada por Dios, en este mundo y en el venidero, con tesoros de elevado valor; y todo corazón que deposite sus Palabras en la memoria, si es el de un creyente, Dios hará que se llene con su amor; y todo pecho que albergue el amor de sus Palabras y manifieste en sí mismo los signos de fe verdadera a la mención de su Nombre y ejemplifique las palabras "sus corazones se estremecen de temor a la mención de Dios" 65, se convertirá en el objeto de las miradas del favor divino y será altamente glorificado por Dios en el Día de la Resurrección. IX, 10

Si ocurriera que en el tiempo de la aparición de Aquél a quien Dios hará manifiesto todos los habitantes de la tierra atestiguaran alguna cosa que El atestiguara de manera distinta, su testimonio sería como el sol, mientras que el de ellos sería como una imagen falsa producida por un espejo que no está dirigido hacia el sol. Pues, de no ser así, el testimonio de los hombres habría sido un fiel reflejo de su testimonio.
Juro por la Esencia más sagrada de Dios que un solo verso de las Palabras pronunciadas por El es más sublime que las palabras expresadas por todos los que moran en el cielo y en la tierra. Aún es más, pido perdón por hacer esta comparación. ¿Cómo podrían compararse los reflejos del sol en el espejo con los maravillosos rayos del sol en el cielo visible? Aquellos no tienen valor alguno, mientras que la estación de éstos, por la justicia de Dios -magnificado y santificado sea su Nombre- es la de la Realidad de las cosas...
Si en el Día de su Manifestación algún rey hiciera mención de su propia soberanía, ello equivaldría a que el espejo desafiara al sol, diciendo: "La luz está en mí". Lo mismo será si un hombre sabio pretendiera ser en ese Día el exponente de sabiduría, o si uno que poseyera riquezas expusiera su tesoro, o si el poderoso declarara su propia autoridad, o si el que gozara de grandeza mostrara su gloria. No, tales hombres se convertirían en el objeto del escarnio de sus semejantes, y ¡cómo serían juzgados por Aquél que es el Sol de la Verdad! III, 12

No está permitido preguntar a Aquél a quien Dios hará manifiesto, sino aquellas preguntas que sean dignas de El. Pues su estado es el de la Esencia de la Revelación divina... Cualquier muestra de generosidad evidenciada en el mundo no es sino una imagen de su generosidad; y todas las cosas deben su existencia a su Ser... El Bayán es, desde el principio hasta el final, el repositorio de todos sus atributos y el depositario tanto de su fuego como de su luz. Si alguien deseara preguntar, puede hacerlo únicamente por escrito, para que pueda obtener una comprensión amplia de su respuesta escrita y para que ésta pueda servir como un signo de su Amado. No obstante, que nadie inquiera algo que pueda ser indigno de su elevada estación. Por ejemplo, si alguien preguntara a un comerciante de rubíes el precio de la paja, cuán ignorante e indigno sería igualmente inaceptables serían en su presencia las preguntas de las personas de rango elevado en este mundo, excepto aquellas palabras que El mismo pronuncie sobre Sí mismo en el Día de su manifestación.
Parece que veo a aquellos que, animados por sus propias falsas concepciones, Le escriben preguntándole acerca de lo que ha sido revelado en el Bayán; y El les contesta con palabras no de Sí mismo sino divinamente inspiradas, diciendo: "El verdad, en verdad, Yo soy Dios; no hay Dios salvo Yo. Yo he traído a la existencia todas las cosas creadas, Yo he hecho aparecer Mensajeros divinos en el pasado y Les he enviado Libros. Cuidaos de no adorar a nadie salvo a Dios, quien es mi Señor y vuestro Señor. Esta es, en realidad, la verdad indiscutible. Para Mí, sin embargo, será igual; si creéis en Mí, hacéis bien a vuestras propias almas, y si no creéis en Mí, ni en lo que Dios Me ha revelado, os condenaréis a vosotros mismos a la privación. Pues, en verdad he sido hasta ahora independiente de vosotros y en adelante seguiré siéndolo. Por lo tanto, os incumbe ayudaros a vosotros mismos y creer en los Versos por Mí revelados, ¡Oh vosotros, criaturas de Dios!". III, 13

El Bayán constituirá la balanza infalible de Dios hasta el Día de la Resurrección, que es el Día de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Quienquiera actúe en conformidad con lo que ahí se ha revelado morará en el Paraíso, bajo la sombra de su afirmación y, en la presencia de Dios, será contado entre las Letras más sublimes; pero quienquiera se desvía, aunque sólo sea en la medida de la punta de un grano de cebada, será destinado al fuego y agrupado junto a aquellos que se encuentran bajo la sombra de la negación. Esta verdad ha sido puesta de manifiesto igualmente en el Corán, donde en numerosas ocasiones Dios ha establecido que quienquiera juzgue de forma contraria a las leyes establecidas por El, será considerado un infiel...
Cuán pocos son en estos días los que obran según las normas establecidas en el Corán. No, no se encuentran en ninguna parte, excepto aquellos que Dios ha querido. Sin embargo, aunque existiera tal persona, sus justas acciones no le servirían de nada, si no siguiera las normas reveladas en el Bayán, de la misma forma que las obras caritativas de los monjes cristianos no les sirvieron de nada, puesto que, en el tiempo de la manifestación del Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios sean con El- se con tentaron con las normas establecidas en el Evangelio.
De haberse observado verdaderamente la norma divina establecida en el Corán, no se habrían pronunciado juicios adversos contra Aquel que es el Árbol de la Verdad divina. Tal como ha sido revelado: "Casi podrían dividirse los cielos, hendirse la tierra y caer en pedazos las montañas" 66. Y, sin embargo, ¡cuánto más duros que las montañas deben ser sus corazones para haber permanecido insensibles! En verdad, no hay paraíso más glorioso a los ojos de Dios que la obtención de su complacencia. II, 6

El único Dios verdadero puede compararse al sol y el creyente a un espejo. Tan pronto se coloca el espejo ante el Sol, refleja su luz. El no creyente puede igualarse a una piedra. Por mucho tiempo que se exponga a los rayos del sol, no puede reflejarlo. Así el primero ofrece su vida como un sacrificio, mientras que todo lo que obra el segundo se vuelve en contra de Dios. En verdad, si Dios lo desea, puede convertir la piedra en un espejo, pero la persona misma está satisfecha con su condición. Si hubiera querido transformarse en cristal, Dios habría hecho que adquiriera la forma del mismo. Pues en ese Día cualquier razón que intervenga para que el creyente crea en El estará igualmente a la disposición del no creyente. Pero cuando éste quiere permanecer envuelto en velos, esa misma razón se convierte en la causa de su ceguera. Así pues, tal como hoy es evidente, aquellos que han dirigido sus rostros hacia Dios, el Verdadero, han creído en El gracias al Bayán, mientras que aquellos que están envueltos en velos se encuentran privados igualmente por causa del Bayán. VI, 4

Juro por la Esencia más sagrada de Dios -alabado y glorificado sea- que, en el Día de la aparición de Aquel a quien Dios hará manifiesto, mil lecturas atentas del Bayán no podrán igualar la lectura de un solo verso de los que serán revelados por Aquél a quien Dios hará manifiesto.
Medita durante un momento y observa que todo en el Islam tiene su raíz primera y eventual en el Libro de Dios. Considera igualmente el Día de la Revelación de Aquél a quien Dios hará manifiesto, Aquél en Cuya mano se encuentra el origen de las pruebas, y no dejes que consideraciones falsas te priven de El, puesto que El está inmensurablemente por encima de aquéllas, en tanto que toda prueba proviene del Libro de Dios que es en Sí mismo el testimonio supremo, pues todos los hombres son incapaces de producir algo igual. Aunque fueran miríadas de hombres sabios, versados en lógica, gramática, leyes, jurisprudencia y ciencias similares, los que se apartaran del Libro de Dios, aún así serían considerados infieles. Así pues, el fruto se encuentra dentro del supremo testimonio mismo y no en las cosas derivadas de él. Y ten por cierto que cada letra revelada en el Bayán tiene el único propósito de evocar su misión a Aquél a quien Dios hará manifiesto, pues es El quien ha revelado el Bayán antes de su propia manifestación. V, 8

En esta Revelación el Señor del Universo ha querido derramar sus palabras poderosas y signos esplendorosos sobre el Punto del Bayán y ha destinado que sea su testimonio singular para todas las cosas creadas. Aunque todos los seres que habitan en la tierra se unieran serían incapaces de producir un solo verso como los que Dios ha hecho emanar de la lengua del Punto del Bayán. En verdad, si cualquier criatura viviente se detuviera a meditar comprendería sin lugar a dudas que esos versos no son producto del hombre, sino que deben ser atribuidos únicamente a Dios, el Único, el Incomparable, quien hace que emanen de la lengua de quienquiera El desea y que no han sido ni serán jamás revelados sino a través del Punto Focal de la Voluntad Primera de Dios. Es mediante sus dispensaciones que se levantan Mensajeros y son enviados Libros celestiales. Si los seres humanos hubieren sido capaces de realizar tal hazaña, sin duda habría alguno que hubiera producido por lo menos un verso durante el período de 1278 años que han transcurrido desde la revelación del Corán hasta la del Bayán. Sin embargo, todos los hombres han demostrado ser impotentes y han fracasado por completo en hacerlo, aunque intentaron con toda la vehemencia de su fuerza apagar la llama de la Palabra de Dios. II, 1

Tu ves cuan vasto es el número de personas que van a la Meca cada año en viaje de peregrinación y se entregan a la oración, mientras que Aquél a través de cuya Palabra la Ka'bah (el santuario de la Meca) ha sido convertido en el objeto de adoración está abandonado en esta montaña. El no es sino el Apóstol de Dios en persona, pues la Revelación de Dios puede compararse al sol. A pesar de los innumerables amaneceres, no existe más que un único sol y de él depende la vida de todas las cosas. Es claro y evidente que el objeto de todas las Dispensaciones pasadas ha sido preparar el camino para el advenimiento de Mahoma, el Apóstol de Dios. Estas, incluyendo la Disposición Mahometana, han tenido a su vez como objetivo la Revelación proclamada por el Qá'im. De la misma forma, el propósito que anima a esta Revelación, así como a todas las que la precedieron, ha sido anunciar el advenimiento de la Fe de Aquél a Quien Dios hará manifiesto. Y esta Fe -la Fe de aquél a quien Dios hará manifiesto-, a su vez, junto con todas las Revelaciones anteriores a ella, tienen como objeto la Manifestación destinada a sucederla. Y esta última, no siendo menos que las Revelaciones que la precedieron, prepara el camino para la Revelación que la seguirá después. El proceso del amanecer y el ocaso del Sol de la Verdad -proceso que no ha tenido principio y no tendrá jamás fin- continuará, así pues, indefinidamente.
Bienaventurado aquél que, en cada Dispensación reconoce el Propósito de Dios para esa Dispensación y no se priva de ello volviendo su mirada hacia las cosas del pasado. IV, 12

La esencia de este capítulo es que lo que se entiende por el Día de la Resurrección es el Día de la aparición del Árbol de la Realidad divina, pero no parece que ninguno de los seguidores de la rama Shí'ih del Islam hayan entendido el significado del Día de la Resurrección. Más bien han imaginado vanamente algo que para Dios no tiene realidad alguna. A juicio de Dios y de acuerdo con quienes están versados en los misterios divinos, lo que se entiende por el Día de la Resurrección es esto: que desde el momento de la aparición de Aquél que es el Árbol de la Realidad divina, en cualquier época y bajo cualquier nombre que sea, hasta el momento de su desaparición, es el Día de la Resurrección.
Por ejemplo, desde el nacimiento de la misión de Jesús -que la paz sea con El- hasta el día de su ascensión fue la Resurrección de Moisés. Pues durante ese período la Revelación de Dios brilló por medio de la aparición de esa Realidad divina, Quien recompensó mediante su Palabra a todo el que creía en Moisés y castigó mediante su Palabra a todo el que no creía; pues el Testimonio de Dios para ese Día era aquello que El había afirmado solemnemente en el Evangelio. Y desde el comienzo de la Revelación del Apóstol de Dios -que sobre El desciendan las bendiciones de Dios- hasta el día de su ascensión fue la Resurrección de Jesús -que la paz sea con El-, en el que el Árbol de la Realidad divina apareció en la persona de Mahoma, premiando mediante su Palabra a los que creían en Jesús y castigando por su Palabra a quienes no creían en El. Y desde el momento en que apareció el Árbol del Bayán hasta que desaparezca es la Resurrección del Apóstol de Dios, tal como está divinamente predicho en el Corán, Resurrección cuyo comienzo tuvo lugar dos horas y once minutos después de la puesta del sol del 5 de Jamádíyu'l-Avval, 1260 A.H. 67 que es el año 1270 de la Declaración de la Misión de Mahoma. Ese fue el principio del Día de la Resurrección del Corán, y hasta la desaparición del Árbol de la Realidad divina será la Resurrección del Corán. El estado de perfección de cada cosa se alcanza cuando se produce su resurrección. La perfección de la religión del Islam se consumó al comienzo de esta Revelación y desde el amanecer de esta Revelación hasta su ocaso, sean cuales sean los frutos del Árbol del Islam, se harán aparentes. La Resurrección del Bayán se producirá a la hora de la aparición de Aquél a quien Dios hará manifiesto. Hoy el Bayán se encuentra en el estado de una semilla; al comienzo de la manifestación de Aquél a quien Dios hará manifiesto, su perfección última se hará aparente. El se manifiesta con el fin de recoger los frutos de los árboles que ha plantado; al igual que la Revelación del Qá'im (Aquel que se levanta) descendiente de Mahoma -que sobre El descansen las bendiciones de Dios- es exactamente igual a la Revelación del Apóstol de Dios mismo (Mahoma). El propósito de su aparición no es otro que el de recoger los frutos del Islam de los versos coránicos que El (Mahoma) ha sembrado en los corazones de los hombres. Los frutos del Islam únicamente pueden cosecharse mediante la fidelidad a El (el Qá'im) y la creencia en El. Hasta el momento, sin embargo, sólo se han producido efectos adversos; pues, a pesar de que El ha aparecido en el centro mismo del corazón del Islam y toda la gente Lo profesa debido a su relación con El (el Qa'im), Le han confinado injustamente a la montaña de Mákú, y ello a pesar de que en el Corán Dios les ha prometido a todos el advenimiento del Día de la Resurrección. En ese Día todos los hombres comparecerán ante Dios y alcanzarán su presencia; lo cual significa aparecer ante Aquel que es el Árbol de la Realidad divina y acceso a su presencia, puesto que no es posible comparecer ante la Esencia Más Santa de Dios, ni es tampoco concebible buscar reunión con El. Lo único factible en el sentido de aparecer ante El y reunirse con El es alcanzar la presencia del Árbol Original. II, 7

La evidencia manifestada por Dios no puede nunca ser comparada con las evidencias producidas por ninguno de los pueblos y gentes de la tierra. Y más allá de toda sombra de duda, ninguna evidencia es manifestada por Dios sino mediante Aquel destinado a ser su Supremo Testimonio. Además, la prueba de los versos revelados demuestra concluyentemente, sola y por sí misma, la máxima impotencia de todas las cosas creadas sobre la tierra, pues ésta es una prueba que ha procedido de Dios y perdurará hasta el Día de la Resurrección.
Y cualquiera que reflexione sobre la aparición de este Árbol atestiguará sin lugar a dudas la excelsitud de la Causa de Dios. Pues, si alguien que cuenta sólo con veinticuatro años y que no conoce todas esas ciencias que todos dominan recita ahora tales versos sin titubeo ni premeditación, compone mil versos de oración en el curso de cinco horas, sin dar descanso a la pluma, y produce comentarios y tratados sobre temas tan elevados como el verdadero entendimiento de Dios y la unidad de su ser, de manera tan profunda que doctores y filósofos confiesan que sobrepasa su poder de entendimiento, no hay entonces duda alguna de que todo lo que se ha manifestado está divinamente inspirado. No obstante haber dedicado su vida entera al estudio diligente, ¡qué esfuerzo les cuesta a estos sabios escribir una sola línea en árabe! Y aún así, después de esos esfuerzos el resultado no son más que palabras indignas de mención. Todas estas cosas sirven como prueba para la gente. De lo contrario, la religión de Dios es demasiado poderosa y elevada para que nadie pueda comprenderla por sí misma; más bien es a través de ella que todo lo demás se entiende. II, 1

Alabado sea Dios por habernos permitido tener conocimiento de Aquel a quien Dios hará manifiesto en el Día de la Resurrección, para que podamos beneficiarnos del fruto de nuestra existencia y no estar privados así de alcanzar la presencia de Dios. Pues en verdad, éste es el objeto de nuestra creación y el único propósito que anima cualquier obra buena que podamos realizar. Tal es la bendición que Dios nos ha conferido; verdaderamente, El es el Todogeneroso, el Misericordioso. Sabe que lograrás obrar así si crees con fe certera. Sin embargo, puesto que no puedes alcanzar el estado de fe certera debido a la interposición de los velos de tus deseos egoístas, permanecerás en el fuego, aún sin darte cuenta. En el Día de la Resurrección, a menos que verdaderamente creas en El, no habrá nada que pueda librarte del fuego, a pesar de cualquier acto justo que puedas realizar. Si abrazas la Verdad, toda cosa buena y deseable te será destinada en el Libro de Dios y gozarás así en el más alto Paraíso hasta la próxima Resurrección.
Piensa con la debida atención, porque el camino es muy estrecho, a pesar de ser más espacioso que los cielos y la tierra y todo lo que existe entre ambos. Por ejemplo, si todos los que estaban esperando el cumplimiento de la promesa de Jesús hubieran sido confirmados en la manifestación de Mahoma, el Apóstol de Dios, ninguno se habría apartado de las palabras de Jesús. Igualmente, en la Revelación del Punto del Bayán, si todos estuvieran convencidos de que éste es el mismo Prometido Mihdí (El que es guiado), predicho por el Apóstol de Dios, ninguno de los que creen en el Corán se desviaría de las enseñanzas del Apóstol de Dios. Fíjate como ocurrirá lo mismo en la Revelación de Aquel a quien Dios hará manifiesto; pues si todos estuvieren seguros de que El es "Aquel a quien Dios hará manifiesto", cuya venida ha profetizado el Punto del Bayán, nadie se equivocaría de camino. IX, 3

En el Nombre de Dios, el Más Exaltado, el Más Santo. Toda alabanza y gloria sean para la santa y exaltada corte del Señor soberano, quien desde toda eternidad hasta toda eternidad ha morado y seguirá morando en el misterio de su propia Esencia divina, quien desde tiempo inmemorial ha habitado y continuará por siempre habitando dentro de su trascendente eternidad, elevado por encima del alcance y el conocimiento de todas las cosas creadas. La señal de su Revelación sin par, creada por El e impresa sobre la realidad de todos los seres, no es sino la impotencia de éstos para conocerle. La luz que El ha derramado sobre todas las cosas no es sino el esplendor de su propio Ser. El mismo ha sido siempre infinitamente exaltado por encima de cualquier asociación con sus criaturas. El ha modelado la creación entera de tal forma que todos los seres pueden atestiguar ante Dios, en el Día de la Resurrección y por virtud de sus poderes innatos, que El no tiene igual y que está fuera de toda semejanza, similitud o comparación. El ha sido y siempre será único e incomparable en la trascendente gloria de su Ser divino y desde siempre ha sido indescriptiblemente poderoso en la sublimidad de su Señorío soberano. Nadie ha sido nunca capaz de reconocerle digna mente, ni hombre alguno podrá jamás llegar a comprenderle como es debido, pues cualquier realidad a la que es aplicable el término "ser" ha sido creada por la Voluntad soberana del Todopoderoso, quien ha esparcido sobre ella el esplendor de su propio Ser, emanado desde su posición más augusta. Además, El ha depositado en la realidad de todas las cosas creadas el emblema de su reconocimiento, para que todos puedan saber ciertamente que El es el Principio y el Fin, lo Manifiesto y lo Oculto, el Hacedor y el Sostenedor, el Omnipotente y el Conocedor, Aquel que oye y escucha todas las cosas, quien es invencible en su poder y permanece supremo en su propia identidad, quien otorga la vida y la muerte, el Todopoderoso, el Inaccesible, el Más Exaltado, el Más Alto. Toda revelación de su esencia divina de -muestra la sublimidad de su gloria, la elevación de su santidad, la altura inaccesible de su unidad y la exaltación de su majestad y poder. Su principio no tuvo otro principio que el de su propia originalidad y su fin no conoce otro fin que el de su propia ultimidad. 1, 1

La revelación de la Realidad Divina ha sido eternamente idéntica a su encubrimiento y su encubrimiento idéntico a su revelación. Lo que se entiende por "Revelación de Dios" es el Árbol de la Verdad divina que no denota a otro salvo a El y es este Árbol divino el que ha hecho y hará que se levanten Mensajeros, y ha revelado y revelará siempre Escrituras. Desde toda eternidad hasta toda eternidad, este Árbol de Verdad divina ha servido y servirá como el trono de la revelación y el encubrimiento de Dios entre sus criaturas, y en cada época se hace manifiesto por mediación de quienquiera El desea. En el tiempo de la revelación del Corán El afirmó su poder trascendente mediante el advenimiento de Mahoma y en el momento de la Revelación del Bayán, de mostró su poder soberano mediante la aparición del Punto del Bayán; y cuando resplandezca Aquel a quien Dios hará manifiesto, mediante El vindicará la verdad de su Fe, como Le plazca, con lo que Le plazca y por lo que Le plazca. El está con todas las cosas y sin embargo nada está con El. El no se halla dentro de nada, ni por encima ni al lado de nada. Cualquier referencia a su establecimiento sobre el trono implica que el Exponente de su Revelación se encuentra establecido sobre el trono de la autoridad trascendente...
El ha existido desde siempre y seguirá existiendo eternamente. El ha sido y siempre seguirá siendo inescrutable a todos los hombres, puesto que todo excepto El mismo ha sido y será siempre creado mediante el poder de su mandato. El está por encima de toda mención o alabanza y santificado más allá de toda palabra de encomio o toda comparación. Ninguna cosa creada Le comprende, mientras que, en verdad El comprende a todas las cosas. Hasta cuando se dice "ninguna cosa creada Le comprende", ello se refiere al Espejo de su Revelación, es decir Aquel a quien Dios hará manifiesto. En verdad, demasiado elevado y exaltado es para que alguien pueda hacer alusión a El. II, 8

59 El Bayán se divide en Váhids y capítulos, a los que se refieren estos números.
60 Corán 8:47; 33:41; 62:10
61 Ibid. 29:50
62 Ibid. 57:21
63 En el Día Prometido allegado pág.10, Shoghi Effendi afirma que este pasaje fue revelado por el Báb hablando con la voz de Dios.
64 Esta es una referencia a Quddús, "a quien el Bayán Persa ensalza como el compañero peregrino a cuyo alrededor giran espejos hasta alcanzar la cifra de ocho váhíds" (Dios Pasa pag.47)
65 Corán 8:2
66 Ibid. 19:92
67 22 de Mayo de 1844


Chapter 4



4. EXTRACTOS DEL DALÁ'IL-I-SAB'IH (Las Siete Pruebas)

Has inquirido acerca de los fundamentos de la religión y sus mandamientos: ten por cierto que lo primero y más importante de la religión es el conocimiento de Dios. Esto alcanza su consumación en el reconocimiento de su unidad divina, que a su vez culmina con la aclamación de que su santo y exaltado Santuario, el Trono de su majestad trascendente, está libre de todo atributo. Ten por seguro que, en este mundo del ser, el conocimiento de Dios no puede jamás alcanzarse salvo a través del conocimiento de Aquel que es la Fuente de la Realidad Divina.
¡Dios bendito! En los dominios del Islam existen actualmente siete poderosos soberanos que rigen el mundo. Ninguno de ellos ha sido informado acerca de su Manifestación (la del Báb), y si han sido informados ninguno ha creído en El. ¿Quién sabe? Es posible que dejen este mundo de aquí abajo llenos de deseo y sin haber comprendido que aquello que habían estado esperando había acontecido. Esto es lo que les ocurrió a los monarcas que estaban firme mente asidos al Evangelio. Esperaban la venida del Profeta de Dios (Mahoma) y cuando apareció, no le reconocieron. ¡Fijaos cuán enormes son las sumas que estos soberanos gastan sin pensar siquiera por un instante en designar un oficial encargado de presentarles, en sus propios reinos, a la Manifestación de Dios! De este modo habrían cumplido el propósito para el cual fueron creados. Todos sus deseos han estado, y siguen estando todavía, centrados en dejar tras ellos huellas de sus nombres.
Considera, igualmente la Dispensación del Apóstol de Dios, que duró 1270 años 68 hasta el alba de la manifestación del Bayán. El instruyó a todos a esperar el advenimiento del Prometido Qá'im. Todos los hechos que en la Dispensación islámica empezaron con Mahoma debían tener su consumación con la aparición del Qá'im. Dios ha hecho que se manifieste investido con la prueba con la que el Apóstol de Dios estaba investido, para que ninguno de los creyentes del Corán pudiera abrigar dudas acerca de la validez de su Causa, pues está establecido en el Corán que nadie excepto Dios es capaz de revelar versos. Durante el período de 1270 años, ninguno de entre los seguidores del Corán evidenció a persona alguna que apareciera con pruebas concluyentes. Ahora, el Señor Eterno ha hecho manifiesto y ha investido con el testimonio supremo a este largamente esperado Prometido, nacido en un lugar que nadie podía imaginar y de una persona cuyo conocimiento se consideraba despreciable. Su edad no es más que de veinticinco años y, sin embargo, su gloria es tal que no puede ser igualada por ninguno de los sabios del Islam; pues la gloria del hombre depende de su conocimiento. Contemplad a los sabios que se honran en virtud de su capacidad para entender las Sagradas Escrituras y a quienes Dios ha exaltado a tal grado que, refiriéndose a ellos, dice: "Nadie conoce el significado de ello excepto Dios y aquellos que poseen conocimiento"69. Cuán extraño, pues, que este huérfano de 25 años fuera elegido para revelar sus versos de manera tan sorprendente. Si los sacerdotes musulmanes tienen razones para enorgullecerse de entender el significado de las Sagradas Escrituras, su gloria está en revelar las Escrituras, para que ninguno de ellos pueda dudar en creer en sus Palabras. Tan grande es la fuerza y el poder celestial que Dios Le ha conferido que, si fuera su deseo y no hubiera interrupción, El podría revelar el equivalente al Corán, que fue revelado en un período de 23 años, en el espacio de cinco días y cinco noches. Medita y reflexiona. ¿Ha habido alguien como El que haya aparecido anteriormente o es esta característica propia de El únicamente?
Considera los múltiples favores conferidos por el Prometido y las efusiones de su merced que han impregnado el concurso de los seguidores del Islam hasta el punto de permitirles alcanzar la salvación. Observa, en realidad, cómo Aquel que representa el origen de la creación, quien es el Exponente del verso: "Yo, en verdad, soy Dios", se identificó a Sí mismo como La Puerta (Báb) para el advenimiento del prometido Qá'im, un descendiente de Mahoma, y en su primer Libro prescribió la obediencia a las leyes del Corán, para que la gente no fuera presa de la turbación producida por un nuevo Libro y una nueva Revelación y pudiera considerar esta Fe similar a la suya propia y quizás así no se apartaran de la Verdad, ignorando aquello para lo que habían sido creados.

Deja que te presente algunos argumentos racionales. Si alguien deseara abrazar la Fe del Islam hoy, ¿sería conclusivo para él el testimonio de Dios? Si tu respuesta es que no lo sería, ¿cómo es, pues, que Dios le castigará después de su muerte y cómo, mientras vive, se le considera un "no creyente"? Si afirmas que el testimonio es conclusivo, ¿cómo lo probarías? Si tu aseveración está basada en la tradición, las palabras por sí solas no constituyen un testimonio valedero; si, por el contrario, consideraras el Corán como testimonio, esa sería una evidente prueba de peso.
Piensa ahora en la Revelación del Bayán. Si los seguidores del Corán se hubieran puesto a sí mismos pruebas similares a las que presentan a los no creyentes en el Islam, ni una sola alma habría permanecido privada de la Verdad y, en el Día de la Resurrección, todos habrían logrado salvarse.
Si un cristiano replicara: "¿Cómo puedo considerar el Corán como testimonio si no logro entenderlo?", esa réplica no sería aceptable. Del mismo modo, el pueblo del Corán dice con desdén: "No podemos comprender la elocuencia de los versos del Bayán; ¿cómo podemos, pues, considerarlos como testimonio?". A quienquiera pronuncie estas palabras decidle: "¡Oh, inculto! ¿Por qué prueba has abrazado la religión del Islam? ¿Es acaso por el Profeta, a quien tus ojos jamás han visto? ¿Acaso por los milagros que nunca has presenciado? Si has aceptado el Corán inconscientemente, ¿por qué lo has hecho? Y, si has abrazado la Fe mediante el reconocimiento del Corán como testimonio, porque has oído al sabio y al creyente expresar su impotencia ante El, o si al oír los versos divinos y por virtud de tu espontáneo amor hacia la Verdadera Palabra de Dios, has respondido en un espíritu de máxima humildad y modestia -espíritu que es una de las señales más poderosas de verdadero amor y entendimiento-, entonces tales pruebas han sido y serán siempre consideradas válidas".

El reconocimiento de Aquel que es el Portador de la Verdad divina no es sino el reconocimiento de Dios y el amor hacia El es nada menos que el amor hacia Dios. Sin embargo, juro por la exaltada Esencia de Dios -alabado y glorificado sea El- que no quise que mi identidad fuera conocida por los hombres y di instrucciones para que se ocultara mi nombre, pues era plenamente consciente de la incapacidad de esta gente, que no son sino aquellos que, con referencia a una persona que era nada menos que el Apóstol de Dios -incomparable como siempre ha sido El-, afirmaron: "Ciertamente, es un lunático" 70. Si ahora pretenden ser otros, sus hechos atestiguan la falsedad de sus afirmaciones. Lo que Dios testifica no es sino lo que testifica su Supremo Testimonio. Si todas las gentes del mundo afirmaran una cosa y El afirmara otra, su testimonio sería considerado el testimonio de Dios, mientras que todo lo demás, excepto El mismo, equivaldría siempre a la nada; pues es a través de su poder que cada cosa asume su existencia.
Considera el grado de adhesión de esas personas a los asuntos de la fe. Cuando tratan de sus propios asuntos, se contentan con el testimonio de sólo dos testigos; y aún a pesar del testimonio de tantos hombres justos dudan en creer en Aquel que es el Portador de la Verdad divina.

Las pruebas que la gente exigía del Apóstol de Dios, basadas en sus ociosas imaginaciones, han sido en su mayoría rechazadas en el Corán, de la misma forma en que se ha revelado en el Sura de los Hijos de Israel (Sura XVII): "Y ellos dicen: en modo alguno creeremos en ti mientras no hagas surgir de la tierra una fuente para nosotros; o mientras no tengas un jardín de palmeras y cepas y hagas que broten ríos en abundancia entre ellas; o no hagas que el cielo caiga a trozos sobre nosotros, tal como has declarado; o no traigas a Dios y a los ángeles para que respondan por ti; o no tengas una casa de oro; o no asciendas al cielo; y no creeremos en tu ascensión mientras que no nos mandes un libro que nosotros podamos leer. Di, alabado sea mi Señor. ¿Soy acaso algo más que un hombre, un apóstol?"
¡Sé justo, pues! Los árabes pronunciaron esas palabras y ahora, animado por tu deseo ¿pides todavía más cosas? ¿Qué diferencia hay entre tú y ellos? Si meditas un instante, será evidente que es propio del siervo humilde aceptar gustosamente cualquier prueba que Dios haya señalado y no seguir su propia imaginación fantasiosa. Si tuvieran que satisfacer se los deseos de la gente, no quedaría sobre la tierra un solo infiel. Pues una vez que el Apóstol de Dios hubiera cumplido los deseos de la gente, ésta habría abrazado su Fe sin duda alguna. Que Dios te salve, si buscas alguna evidencia de acuerdo con tu deseo egoísta; te incumbe, más bien, apoyar la prueba infalible que Dios ha destinado. El objeto de tu creencia en Dios no es más que para asegurar su complacencia. ¿Cómo, pues, buscas como prueba de tu fe algo que ha sido y es contrario a su voluntad?

Líbrate de toda atadura a otra que no sea Dios, enriquécete en El abandonándolo todo salvo a El y recita esta oración:
"Di: Dios satisface todas las cosas por encima de todas las cosas y nada de lo que hay en los cielos o en la tierra o en cualquier cosa que exista entre ambos, salvo Dios, tu Señor, es en sí mismo suficiente. En verdad, El es en Sí mismo el Conocedor, el Sostenedor, el Omnipotente".
No consideres el poder omnisuficiente de Dios una vana fantasía. Es esa fe genuina que abrigas por la Manifestación de Dios en cada Dispensación. Es esa fe la que satisface por encima de todas las cosas que existen en la tierra, mientras que nada de lo crea do sobre la tierra excepto la fe te satisfaría. Si no eres creyente, el Árbol de la Verdad divina te condenará a la extinción. Si eres creyente, tu fe te bastará, por encima de todo lo que existe en la tierra, aunque no poseas nada.

Se cuenta en una tradición que, de todo el concurso de los cristianos, no más de setenta personas abrazaron la Fe del Apóstol de Dios. La culpa es de sus sacerdotes, pues si ellos hubieran creído, la masa de sus compatriotas les habría seguido. ¡Mira, pues, lo que ha ocurrido! Los hombres sabios son considerados sabios por salvaguardar las enseñanzas de Cristo y, sin embargo, ¡mira cómo han sido ellos mismos la causa de que los hombres no aceptaran la Fe y alcanzaran la salvación! ¿Es todavía tu deseo seguir sus mismos pasos? Los seguidores de Jesús se sometieron a sus sacerdotes al objeto de ser salvados en el Día de la Resurrección, y como resultado de esta obediencia cayeron finalmente en el fuego, y el Día en que apareció el Apóstol de Dios se negaron a reconocer su exaltada Persona. ¿Quieres tú seguir a estos sacerdotes?
No, por Dios; no seas un sacerdote sin discernimiento ni un seguidor sin discernimiento, pues los dos perecerán en el Día de la Resurrección. Te conviene, más bien, ser un sacerdote con juicio y caminar con entendimiento por el sendero de Dios, obedeciendo a un verdadero maestro religioso.
Tú ves en todas las naciones un sinnúmero de 1íderes espirituales faltos de verdadero entendimiento y entre todas las gentes encuentras miles de seguidores carentes de esa misma facultad. Medita durante un instante con sinceridad, ten piedad de ti mismo y no desvíes tu atención de pruebas y evidencias. Por otra parte, no busques pruebas y evidencias siguiendo tu propia imaginación; antes bien, funda tus pruebas sobre lo que Dios ha destinado. Además, ten por cierto que el ser un hombre sabio o un seguidor no son en sí mismos motivos de gloria. Únicamente cuando se acomodan a la voluntad de Dios, tu conocimiento -si eres persona de sabiduría- o tu obediencia al clero -si eres un seguidor- se convierten en honor. Y ten cuidado no vayas a considerar la complacencia de Dios una ociosa fantasía; equivale a la complacencia de su Mensajero. Piensa en los seguidores de Jesús. Estaban ansiosamente buscando la complacencia de su Apóstol, que es idéntica a la complacencia de Dios, excepto aquellos que abrazaron su Fe.

Hemos leído con atención tu carta. Si la verdad de esta Revelación tuviera que ser totalmente demostrada mediante pruebas elaboradas, todos los rollos de pergamino que existen en el cielo y en la tierra serían pocos para contenerlas.
Sin embargo, la esencia del tema es que no puede haber duda de que desde toda eternidad Dios ha estado investido con la soberanía independiente de su exaltado Ser y hasta toda eternidad permanecerá inaccesible en la majestad trascendente de su sagrada Esencia. Ninguna criatura Le ha reconocido jamás como su reconocimiento merece, ni ser creado alguno Le ha alabado como es propio de su alabanza. El está por encima de todo nombre y libre de cualquier comparación. Mediante El son conocidas todas las cosas, mientras que su realidad es demasiado elevada para ser conocida mediante cualquiera salvo El. El proceso de su creación no ha tenido principio ni puede tener fin, pues de otra manera tendría que cesar su gracia celestial. Dios ha hecho levantarse a Profetas y ha revelado Libros, tan numerosos como criaturas hay en el mundo, y continuará haciéndolo eternamente.
Si estás navegando en el mar de los Nombres de Dios, reflejados en todas las cosas, ten por cierto que su santidad y exaltación están por encima del conocimiento de sus criaturas o de la descripción de sus siervos.
Todo lo que ves ha sido traído a la existencia mediante la acción de su Voluntad. ¿Cómo pueden, pues, esas cosas creadas ser señales de su unidad esencial? La misma existencia de Dios atestigua su propia unicidad, mientras que toda cosa, creada, por su naturaleza misma, evidencia que ha sido modelada por Dios. Esta es la prueba de sabiduría consumada a juicio de quienes navegan en el océano de la Verdad divina.
Sin embargo, si estás surcando los mares de la creación, ten por cierto que el Primer Recuerdo, que es la Voluntad Primera de Dios, puede compararse al sol. Dios Le ha creado mediante la potencia de su poder y desde el principio que no tiene principio ha hecho que se manifieste en cada Dispensación mediante el poder compelente de su voluntad, y hasta el fin que no conoce fin continuará manifestándole, de acuerdo con la voluntad de Su Propósito invencible.
Y sabe, ciertamente, que El se asemeja al sol. Aunque los amaneceres del sol continuaran hasta el fin que no tiene fin, sin embargo no ha habido ni habrá más que un sol. Y aunque sus ocasos se repitieran eternamente, no ha habido ni habrá más que un solo sol. Esta es la Voluntad Primera que aparece resplandeciente con cada Profeta y se expresa en cada Libro revelado. No conoce principio, pues lo Primero obtiene su primacía de El; y no conoce fin, pues lo Último le debe a El su ultimidad.
En el tiempo de la Primera Manifestación, la Voluntad Primera apareció en Adán; en el día de Noé, se dio a conocer a través de Noé; en el día de Abraham, se conoció a través de El; y lo mismo en el día de Moisés, el de Jesús, el de Mahoma (el Apóstol de Dios), el día del "Punto del Bayán", el de Aquel a quien Dios hará manifiesto y el de Aquel que aparecerá después de Aquel a quien Dios hará manifiesto. De ahí el significado íntimo de las palabras pronunciadas por el Apóstol de Dios: "Yo soy todos los Profetas", puesto que lo que brilla con esplendor en cada uno de Ellos ha sido y seguirá eternamente siendo el mismo y único sol.

68. Desde la Declaración de Mahoma; esto ocurrió diez años antes de la Hégira que marca el comienzo del calendario musulmán.
69. Corán 3:5
70. Ibid. 68:51


Chapter 5



5. EXTRACTOS DEL KITÁB-I-ASMÁ' (El libro de los Nombres)

¡Oh vosotros que estáis investidos con el Bayán! No os acuséis unos a otros, antes que el Alba de la antigua eternidad brille sobre el horizonte de su sublimidad. Os hemos creado de un árbol y hemos hecho que seáis como las hojas y los frutos del mismo árbol, para que podáis quizás convertiros en fuente de consuelo unos para otros. No consideráis a los demás más que como os consideráis a vosotros mismos, para que no reine entre vosotros ningún sentimiento de aversión que pueda apartaros de Aquel a quien Dios hará manifiesto en el Día de la Resurrección. Debéis ser un pueblo indivisible; así podréis volveros hacia Aquel a quien Dios hará manifiesto.
Quienes se han privado a sí mismos de esta Resurrección a causa de su odio recíproco o por considerar que ellos tienen la razón y los demás están equivocados, fueron castigados en el Día de la Resurrección debido a esos odios mostrados durante su noche 71. De esta forma se privaron de contemplar el rostro de Dios debido únicamente a sus mutuas acusaciones.
¡Oh vosotros que estáis investidos con el Bayán! Debéis llevar a cabo acciones que plazcan a Dios, vuestro Señor, ganándoos de este modo la complacencia de Aquel a quien Dios hará manifiesto. No convirtáis vuestra religión en un medio de beneficio material, malgastando vuestras vidas en vanidades y heredando de esta forma, en el Día de la Resurrección, aquello que es del desagrado de Aquel a quien Dios, hará manifiesto, mientras creéis que lo que hacéis es correcto. Si, por el contrario observáis piedad en vuestra Fe, Dios de seguro os nutrirá con los tesoros de su gracia celestial.
Sed sinceros en vuestra obediencia a Aquel a quien Dios hará manifiesto, por amor a Dios, vuestro Señor, para que quizás podáis ser redimidos en el Día de la Resurrección a través de vuestra devoción a su Fe. Tened cuidado, no vayáis a cegaros unos a los otros por disputas que, durante la noche, puedan surgir entre vosotros a consecuencia de los problemas con que os enfrentéis o por considerar asuntos tales como vuestra sublimidad o bajeza, vuestra proximidad o lejanía.
Así os hemos exhortado firmemente -una exhortación adecuada, en verdad- para que podáis aferraros a ella tenazmente y alcanzar la salvación el Día de la Resurrección. Se acerca el día en que estaréis tranquilos en vuestras casas y he aquí que Aquel a quien Dios hará manifiesto habrá aparecido; y Dios desea que os volváis hacia El, igual que os trajo a la existencia a través del Punto Original. Sin embargo todos buscaréis orientación, siguiendo al mismo tiempo los impulsos de vuestros propios deseos. Algunos de vosotros estáis llenos de orgullo a causa de vuestra religión, otros a causa de vuestra sabiduría. Todos y cada uno os aferrareis a alguna parte del Bayán como medio de vuestra autoglorificación. (XVI, 19)72

Dios es independiente de sus siervos y jamás existe relación directa entre El y cualquier cosa creada, aunque todos habéis surgido por su mandamiento. En verdad, El es vuestro Señor y vuestro Dios, vuestro Maestro y vuestro Rey. El ordena vuestros movimientos según su Voluntad, durante el día y en la noche.
Di, Aquel a quien Dios hará manifiesto es, en verdad, el Velo original de Dios. Por encima de este Velo no podéis encontrar nada salvo a Dios, y debajo de él podéis distinguir todas las cosas que emanan de Dios. El es el Invisible, el Inaccesible, el Más Exaltado, el Más Amado.
Si buscáis a Dios, os incumbe buscar a Aquel a quien Dios hará manifiesto; y si albergáis el deseo de habitar en el Arca de los Nombres, seréis distinguidos como los guías de Aquel a quien Dios hará manifiesto; si solo creyerais en El. Haced de vuestros corazones la fuente de sus exaltados Nombres, tal como está escrito en el Libro y podréis recibir iluminación, cual espejos orientados hacia el sol (XVI, 17).

Si una persona proclamara una causa y aportara sus pruebas, los que traten de repudiarle deben aportar pruebas como las suyas. Si lo logran, demostrarán que sus palabras son vanas y triunfarán; de lo contrario, ni cesarán sus palabras ni serán nulas las pruebas que ha establecido. Os advierto, oh vosotros que estáis investidos con el Bayán: cuando queráis demostrar vuestra supremacía, no os enfrentéis a ningún alma a menos que ofrezcáis pruebas similares a las que él haya presentado. Pues la Verdad será firmemente establecida, mientras que todo lo demás perecerá de seguro.
Cuan vasto fue el número de personas que se entregaron a la disputa con Mahoma, el Apóstol de Dios, y que fueron finalmente reducidos a la nada por ser incapaces de aportar pruebas similares a la que Dios Le había enviado a El. Si hubieran sido humildes y modestos y hubieran comprendido la naturaleza de las pruebas con las que El estaba investido, jamás Le habrían desafiado. Pero se creían campeones de su propia religión. Por lo tanto, Dios se apoderó de ellos según se merecen y vindicó la Verdad mediante el poder de la Verdad. Esto es lo que veis hoy claramente en la Revelación mahometana.
¿Quién entre vosotros puede desafiar los exaltados Tronos de Realidad en cada Dispensación, cuando la existencia entera depende de Ellos? En verdad, Dios ha eliminado a quienes se han opuesto a Ellos desde el principio que no tiene principio hasta el día de hoy y ha demostrado la Verdad concluyentemente mediante el poder de la Verdad. Verdaderamente, El es el Potentísimo, el Omnipotente, el Todopoderoso. (XVII, 11)

¡Oh vosotros, poseedores del Bayán! Estad atentos al Día de la Resurrección, pues en ese Día creeréis firmemente en el Váhid del Bayán, mientras que éste no puede seros de ningún provecho, al igual que no os fue de provecho vuestra anterior religión, a menos que abracéis la Causa de Aquel a quien Dios hará manifiesto y creáis en lo que El ordene. Por lo tanto, tened cuidado no vayáis a negar a Aquel que es la Fuente de todos los Mensajeros y Escrituras, aferrándoos a algunas partes de las enseñanzas emanadas de estas fuentes. (XVII, 15)

Considera como, en el momento de la aparición de cada Revelación, aquellos que abren sus corazones al Autor de esa Revelación reconocen la Verdad, mientras que los corazones de aquellos que no logran comprender la Verdad se encuentran afligidos por su alejamiento de El. No obstante Dios otorga libertad de corazón a ambas partes. El no desea afligir el corazón de nadie -ni siquiera el de una hormiga- cuando menos el corazón de una criatura superior, salvo cuando ella misma deja que los velos le cubran, pues Dios es el Creador de todas las cosas.
Si liberas el corazón de una sola alma, ayudándola a abrazar la Causa de Aquel a quien Dios hará manifiesto, tu ser interior se colmará de las inspiraciones de ese augusto Nombre. Te corresponde por lo tanto realizar esta labor en los Días de la Resurrección, pues la mayoría de la gente se ven impotentes, y si abrieras sus corazones y disiparas sus dudas, alcanzarían la entrada en la Fe de Dios. Manifiesta, pues, al máximo de tu capacidad ese atributo en los días de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Pues, en verdad, si liberas el corazón de una persona por amor a El, ello te beneficiará más que cualquier acción buena; puesto que los hechos son secundarios a la fe en El y a la certeza en su Realidad. (XVII, 15).

Esforzaos por considerar con atención las palabras de cada alma, y acudid entonces a las pruebas que atestiguan la verdad. Si no halláis verdad en las palabras de una persona, no las convirtáis en el objeto de discusión, pues se os ha prohibido en el Bayán entregaros a la disputa y a la controversia vana para que, quizás, en el Día de la Resurrección no entréis en disputa o discutáis con Aquel a quien Dios hará manifiesto. (XVII, 16)

En el Día de la Resurrección, cuando Aquel a quien Dios hará manifiesto venga a vosotros, investido con pruebas conclusivas, juzgaréis su Causa falsa, aun que en el Bayán Dios os ha prevenido de que no existe semejanza entre la Causa de Aquel a quien Dios hará manifiesto y las Causas de otros. ¿Cómo puede nadie excepto Dios revelar un verso que deje anonadada a toda la humanidad? Di: ¡grande es Dios! ¿Quién salvo Aquel a quien Dios hará manifiesto puede espontáneamente recitar versos que proceden de su Señor, un hecho que ningún mortal puede esperar realizar jamás?
La verdad no puede de modo alguno confundirse con otra cosa que no sea ella misma; si solo meditarais sobre su prueba. Tampoco error alguno puede confundirse con la Verdad, si tan sólo reflexionarais sobre el testimonio de Dios, el Verdadero.
Cuán grande el número de personas que han proclamado falsamente causas dentro del Islam, y vosotros seguisteis sus pasos, sin haber sido testigos de una sola prueba. ¿Qué evidencia podéis, pues, aportar ante Vuestro Señor, si meditáis por un momento?
Estad bien atentos durante vuestra noche 73, no vayáis a causar tristeza a ninguna alma, tanto si podéis hallar pruebas en ella o no, para que quizás, en el Día de la Resurrección, no agraviéis a Aquel en cuya mano se encuentra toda prueba. Y cuando no distingáis el testimonio de Dios en una persona, ella no logrará manifestar el poder de la Verdad; y Dios se basta a Sí mismo para darle su merecido. En verdad, por ninguna causa debierais entristecer a persona alguna; de seguro Dios le pondrá a prueba y le hará rendir cuentas. Os corresponde aferraros al testimonio de vuestra propia fe y observar las ordenanzas establecidas en el Bayán.
Sois como el hombre que arregla un huerto y planta toda clase de árboles frutales en él. A la hora señalada para la venida del Señor, habréis tomado posesión del huerto en su nombre y cuando él venga en persona le negaréis la entrada.
Nosotros plantamos el Árbol del Corán y proveímos su Huerto con todo tipo de frutos, de los que todos habéis estado disfrutando. Luego, cuando vinimos a recoger lo que habíamos plantado, pretendisteis no conocer a quien es su Dueño.
No seáis causa de nuestro agravio, ni Nos privéis de este Huerto que Nos pertenece, aunque somos independientes de lo que poseéis. Además, a ninguno de vosotros cederemos legalmente esta propiedad, ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. En verdad, el Juez somos Nosotros. Nosotros hemos plantado el Jardín del Bayán en nombre de Aquel a quien Dios hará manifiesto y os hemos concedido permiso para morar en El hasta el momento de su manifestación. Después, desde el momento en que se inaugure la Causa de Aquel a quien Dios hará manifiesto, os prohibimos todas las cosas que consideráis de vuestra propiedad, a menos que, mediante la gracia de vuestro Señor, podáis volver a obtener posesión de ellas. (XVIII, 3)

¡Oh vosotros, destinatarios del Bayán! Tened cuidado, no sea que en los Días de Aquel a quien Dios hará manifiesto, mientras vosotros creáis estar bus cando la complacencia de Dios, persistáis en realidad en lo que sólo Le desagrada, igual que hicieron aquellos que vivieron en los Días del Punto Original, a quienes jamás se le ocurrió que estaban persiguiendo cosas contrarias a lo que Dios había propuesto. Se ocultaron a Dios como detrás de un velo y se negaron a observar lo que El había querido que hicieran como verdaderos creyentes. No meditaron sobre aquellas personas que vivieron en los Días de Mahoma, quienes creían igualmente que estaban buscando la complacencia de Dios, mientras que en realidad se habían apartado completamente de ella, al no haber logrado la complacencia de Mahoma. Y, sin embargo, no lo comprendieron.
¡Oh vosotros que estáis investidos con el Bayán! No os consideréis iguales a las personas a las que fueron ofrecidos el Corán, el Evangelio u otras Escrituras, porque en el momento de su manifestación os alejaréis de Dios más de lo que ellas lo hicieron. Si ocurriera que os excluyerais jamás pensaríais que os estabais excluyendo de El. Os conviene considerar como aquellos a los que fue ofrecido el Corán se privaron de la Verdad, pues en verdad vosotros actuaréis de forma semejante, pensando que hacéis bien. Si percibís el grado de vuestra privación de Dios, descaráis haber desaparecido de la faz de la tierra y haber caído en el olvido. Llegará el día en que desearéis fervientemente conocer lo que produce la satisfacción de Dios, pero desgraciadamente no encontraréis camino que os lleve hasta El. Igual que camellos que vagan errantes, no hallaréis pasto en el que podáis agruparos y uniros en una Causa en la que podáis creer con seguridad. En esa hora Dios hará brillar al Sol de la Verdad y emerger los océanos de su bondad y gracia, mientras que vosotros habréis elegido gotas de agua como objeto de vuestro deseo y os habréis privado de las abundantes aguas de sus océanos.
Si abrigáis dudas a este respecto, considerad la gente a la que se ofreció el Evangelio. No teniendo acceso a los apóstoles de Jesús, buscaron la complacencia del Señor en sus iglesias, esperando aprender lo que les haría aceptables ante Dios; pero no hallaron allí camino hacia El. Después, cuando Dios manifestó a Mahoma como su Mensajero y Repositorio de su complacencia, su negligencia les impidió vivificar sus almas en la Fuente de aguas vivientes que brotaban de la presencia de su Señor y, distraídos, continuaron vagando sobre la tierra, buscando una simple gota de agua y creyendo que estaban actuando correctamente. Se portaron igual que se portan ahora las personas a quienes se envió el Corán.
¡Oh vosotros que estáis investidos con el Bayán! Vosotros podéis actuar igual. Tened cuidado, pues, para no privaros de alcanzar la presencia de Aquel que es la Manifestación de Dios, a pesar de haber estado día y noche rezando por contemplar su rostro; y tened cuidado no sea que por deambular perplejos e inútilmente por la tierra en busca de una gota de agua, os quedéis sin alcanzar el océano de su complacencia.
Di: el testimonio de Dios ha sido cumplido en el Bayán y, mediante su revelación, la gracia de Dios ha alcanzado su más alta consumación para toda la humanidad. No permitáis que ninguno de vosotros diga que Dios ha detenido la efusión de su bondad hacia vosotros, pues ciertamente la misericordia de Dios hacia quienes se ha ofrecido el Bayán ha sido cumplida y completada hasta el Día de la Resurrección. ¡Si sólo creyerais en los signos de Dios! (XVI, 13)

En verdad, Dios ha causado la existencia de las gentes del Bayán mediante el poder de Aquel a quien fue revelado el Bayán, como preparación para el Día en que regresen a su Señor.
Ciertamente aquellos que obedezcan a Aquel a quien Dios hará manifiesto son los que han comprendido el significado de lo que se ha revelado en el Bayán; ellos son los sinceros, mientras que quienes se alejen de El en el momento de su aparición no habrán logrado comprender en absoluto una sola letra del Bayán, aunque profesen creencia y tengan fe en todo lo revelado en El u observen sus preceptos.
Di: cualquier referencia favorable y digna de alabanza que se encuentre en el Bayán no es sino una alusión a quienes reconozcan a Aquel a quien Dios hará manifiesto y quienes creen firmemente en Dios y en sus sagrados Escritos; en tanto que cualquier mención desfavorable en el mismo debe entenderse referida a quienes repudien a Aquel a quien Dios hará manifiesto, aunque obren correctamente dentro de los límites establecidos en el Bayán. Si abrazáis la verdad en el Día de la Resurrección, Dios de seguro os dispensará por vuestra noche y os concederá el perdón.
En cuanto a aquellos que han observado fielmente los mandamientos del Bayán desde el principio de su revelación hasta el Día en que Aquel a quien Dios hará manifiesto aparezca, ellos son en realidad los compañeros del paraíso de su complacencia, quienes serán glorificados en la presencia de Dios y morarán en los pabellones de su Jardín Celestial. Aún así, en menos de una pequeña fracción de un instante a partir del momento en que Dios se haya revelado a Aquel que es la Manifestación de su Propio Ser, toda la compañía de los seguidores del Bayán serán puestos a prueba. (XVII, 1)

Puesto que has obedecido fielmente la verdadera religión de Dios en el pasado, te incumbe seguir su religión verdadera en el futuro, puesto que cada religión procede de Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.
Aquel que reveló el Corán a Mahoma, el Apóstol de Dios, ordenando en la Fe del Islam aquello que era de su agrado, ha revelado igualmente el Bayán, tal como se os había prometido, a Aquel que es vuestro Qá'im 75, vuestro Guía, vuestro Mihdí 76, vuestro Señor, Aquel a quien aclamáis como la manifestación de los más excelentes títulos de Dios. En verdad, el equivalente de lo que Dios reveló a Mahoma a lo largo de 23 años se Me ha revelado a Mí en el espacio de dos días y dos noches. No obstante, tal como Dios ordena, no debe establecerse ninguna distinción entre los dos. El, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas.
¡Juro por la vida de Aquel a quien Dios hará manifiesto! Mi Revelación es mucho más sorprendente que la de Mahoma, el Apóstol de Dios, si te detienes a reflexionar sobre los Días de Dios. Observa: cuán extraño que una persona que ha crecido entre las gentes de Persia haya sido autorizado por Dios para hacer declaraciones tan irrefutables que silencien a todo hombre de sabiduría y pueda de forma tan espontánea revelar versos con mucha mayor rapidez que la que precisa cualquier persona para poder tomarlos por escrito. En verdad, no hay Dios salvo El, quien ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo. (XVI, 18)

En cuanto a aquellos que se han privado a si mismos de la Revelación de Dios, verdaderamente no han logrado entender el significado de una sola letra del Corán, ni obtener la más mínima noción de la Fe del Islam, pues de otro modo no se habrían apartado de Dios -quien les ha traído a la existencia, quien les ha nutrido, quien ha hecho que perezcan y les ha otorgado vida- aferrándose a partes de su religión y pensando que están obrando justamente por amor a Dios.
Cuan grande la cantidad de versos que han sido revelados, referentes a las penosas pruebas a que seréis sometidos en el Día del Juicio, y sin embargo parece que nunca los habéis leído con atención; y cuan vasto el número de tradiciones reveladas, en relación con las pruebas que os sobrevendrán en el Día de nuestro Regreso, y parece como si jamás las hubierais visto.
Empleáis todos vuestros días inventando formas y reglas para los principios de vuestra Fe, cuando lo que se os beneficia en todo esto es comprender la complacencia de vuestro Señor y, unidos, familiarizaros con su supremo Propósito.
Dios os ha dado a conocer su propio Ser, pero vosotros no habéis logrado reconocerle. Y lo que en el Día del Juicio os alejará de Dios es el engañoso carácter de vuestras acciones. A lo largo de vuestras vidas seguís vuestra religión con el fin de atraer la complacencia de Dios y sin embargo en el Ultimo Día os negáis a El y os apartáis de Aquel que es vuestro Prometido. (XVII, 2)

¡Oh vosotros que estáis investidos con el Bayán! Seréis probados igual que aquellos a los que fue ofrecido el Corán. Tened piedad de vosotros mismos, pues seréis testigos del Día en que Dios habrá revelado a Aquel que es la Manifestación de su propio Ser, investido con pruebas claras e irrefutables, mientras que vosotros os aferraréis tenazmente a las palabras que los Testigos del Bayán han pronunciado. En ese Día seguiréis vagando errantes, como camellos, buscando una gota del agua de la vida. Dios hará que broten océanos de aguas vivientes de la presencia de Aquel a quien Dios hará manifiesto, mientras que vosotros rehusaréis apagar vuestra sed con ellos, a pesar de consideraros testigos de vuestra Fe, temerosos de Dios. No, peor todavía. Erraréis mucho más que lo hicieron las gentes del Evangelio o del Corán o de cualquier otra Escritura. Tened cuidado, pues la Causa de Dios os sobrevendrá en un momento en que, con lágrimas en los ojos, estaréis suplicando e implorando a Dios la llegada del Día de su Manifestación; y sin embargo, cuando El venga os quedaréis rezagados y no llegaréis a ser de aquellos que tienen fe certera en su Fe.
Estad alertas, no vayáis a entristecer a Aquel que es la Suprema Manifestación de vuestro Señor. Verdaderamente El puede prescindir de vuestra obediencia hacia El. Tened cuidado y no causéis el desánimo de persona alguna, pues con toda seguridad seréis puestos a prueba. (XVII, 2)

Di: Aquel a quien Dios hará manifiesto redimirá de seguro los derechos de aquellos que verdaderamente creen en Dios y en sus signos, pues ellos son quienes merecen recompensa de su persona. Lejos está de la gloria de Aquel a quien Dios hará manifiesto que alguien haga de este modo mención de su nombre, si ponderáis la Causa de Dios en vuestros corazones. Di: El vindicará la Causa mediante la potencia de su mandamiento y eliminará cualquier tergiversación de la verdad según su voluntad. En verdad, Dios es potente sobre todas las cosas.
Si queréis distinguir la verdad del error, pensad en aquellos que creen en Aquel a quien Dios hará manifiesto y en aquellos que no creen en El, en el día de su aparición. Los primeros representan la esencia de la verdad, tal como lo certifica el Libro de Dios; mientras que los segundos son la esencia del error, tal como se atestigua en el mismo Libro. Temed a Dios, no sea que os identifiquéis con otra cosa que no sea la Verdad, puesto que se os ha ensalzado en el Bayán por ser reconocidos como los portadores del nombre de Aquel que es la Verdad eterna.
Di: Si Aquel a quien Dios hará manifiesto denunciara como falso a un seguidor sincero y fiel del Bayán, os corresponde someteros a su decreto, pues así lo ha establecido Dios en el Bayán. En verdad, Dios tiene el poder de convertir la luz en fuego cuando le plazca; ciertamente, El es poderoso por encima de todas las cosas. Y si El declarara que una persona a la que vosotros consideráis ajena a la verdad, está en lo cierto, no cometáis el error de poner en duda su decisión en vuestra fantasía, pues Aquel que es la Verdad Soberana crea las cosas mediante el poder de su voluntad. En verdad, Dios transforma el fuego en luz según su deseo. Poderoso es El sobre todas las cosas. Observa cómo brilló la verdad en el Primer Día y cómo el error se manifestó como tal; de la misma forma distinguiréis lo uno de lo otro en el Día de la Resurrección. (XVII, 4)

Reflexiona sobre el pueblo al que fue ofrecido el Evangelio. Sus líderes religiosos eran considerados verdaderos guías del Evangelio y sin embargo, cuando negaron a Mahoma, el Apóstol de Dios, se convirtieron en los guías del error, a pesar de que a lo largo de toda su vida habían observado fielmente los preceptos de su religión con el fin de alcanzar el Paraíso; y cuando Dios les dio a conocer el Paraíso, no quisieron entrar en él. De igual forma han actuado aquellos a quienes se ha ofrecido el Corán. Realizaron sus actos de devoción por amor a Dios, con la esperanza de que El les permitiera unirse a los justos en el Paraíso. Sin embargo, cuando ante ellos se abrieron las puertas del Paraíso de par en par, se negaron a entrar. Accedieron a entrar en el fuego, a pesar de haber estado buscando refugio de él en Dios.

Di: en verdad, el criterio por el que la verdad se distingue del error no aparecerá hasta el Día de la Resurrección. Esto lo sabréis si sois de los que aman la Verdad. Y anteriormente al advenimiento del Día de la Resurrección distinguiréis la verdad de todo lo demás, de acuerdo con lo revelado en el Bayán.
Cuán grande el número de personas que en el Día de la Resurrección creerán estar en la verdad, mientras que serán considerados falsos por la dispensación de la Providencia, puesto que se habrán separado mediante un velo de Aquel quien, de acuerdo con lo que ha sido divinamente ordenado en el Libro, es el objeto de su creación. (XVII, 4)

Di: seréis incapaces de reconocer al único Dios verdadero, o de discernir claramente las palabras de guía, puesto que buscáis y seguís un camino que no es el suyo. Cuandoquiera que tengáis noticia de que una nueva Causa ha aparecido, debéis buscar la presencia de su autor e indagar en sus escritos para que quizás así no os privéis de llegar hasta Aquel a quien Dios hará manifiesto a la hora de su manifestación. Si caminarais por el sendero de la verdad, trazado por aquellos que están dotados del conocimiento de la realidad más profunda, Dios vuestro Señor os redimirá de seguro en el Día de la Resurrección. En verdad, El es poderoso sobre todas las cosas.
En el Bayán Dios ha prohibido a toda persona emitir juicio contra cualquier alma, no sea que juzgue a Dios, su Señor, considerándose a sí mismo uno de los justos, pues nadie conoce cómo comenzará o terminará la Causa de Dios.
¡Oh vosotros que estáis investidos con el Bayán! Si llegarais a saber de alguien que proclama una Causa y revela versos que aparentemente no parecen haber sido revelados más que por Dios, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo, no le sentenciéis, no sea que inadvertidamente estuvierais sentenciando a Aquel a quien Dios hará manifiesto. Di: Aquel a quien Dios hará manifiesto es uno de vosotros; El se dará a conocer en el Día de la Resurrección. Conoceréis a Dios cuando la Manifestación de su propio Ser os sea dada a conocer, para que quizás así no os desviéis de su Camino.
Verdaderamente, Dios hará levantarse a Aquel a quien El hará manifiesto y, después de El, a quien quiera El desee, tal como ha hecho levantarse a Profetas anteriores al Punto del Bayán. En verdad, El domina todas las cosas. (XVII, 4)

En el Primer Día, Nosotros ciertamente abrimos de par en par las puertas del Paraíso a todas las gentes del mundo y exclamamos: "¡Oh todos los seres de la creación! Esforzaos por lograr la entrada en el Paraíso, puesto que durante toda vuestra vida os habéis aferrado a las buenas acciones para poder entrar en él". Sin duda todos los hombres anhelan entrar en él, pero desgraciadamente no pueden hacerlo por lo que sus manos han forjado. No obstante, si antes de que El se manifieste obtuvieras verdadero entendimiento de Dios en el fondo de tu corazón, podrías reconocerle, visible y resplandeciente, cuando se desvelara ante los ojos de todos los hombres. (XVII, 11).

Di: a causa de vuestro recuerdo de Aquel a quien Dios hará manifiesto y por ensalzar su nombre, Dios hará que vuestros corazones se dilaten de alegría. ¿No deseáis acaso que vuestros corazones se encuentren en tal estado de dicha? En verdad, los corazones de quienes realmente creen en Aquel a quien Dios hará manifiesto son más grandes que la inmensidad del cielo y de la tierra y todo lo que existe entre ambos. Dios no ha dejado obstáculo en sus corazones, ni tan sólo en la medida de un grano de mostaza. El alegrará sus corazones, sus espíritus, sus almas y sus cuerpos, y sus días de prosperidad o adversidad, mediante la exaltación del nombre de Aquel que es el supremo Testimonio de Dios y la promoción de la Palabra de Aquel que es el Alba de la Gloria de su Creador.


En verdad, éstas son las almas que se deleitan con el recuerdo de Dios, quien ensancha sus corazones mediante la efulgencia de la luz del conocimiento y la sabiduría. Ellos no buscan nada salvo a Dios y a menudo se encuentran ocupados en alabarle. No de sean nada salvo lo que El desea y están preparados para cumplir su mandato. Sus corazones son espejos que reflejan lo que Aquel a quien Dios hará manifiesto desea. Así Dios alegrará los corazones de aquellos que verdaderamente creen en El y en sus signos y quienes tienen fe cierta en la vida venidera. Di: la vida futura no es otra que los días asociados con la venida de Aquel a quien Dios hará manifiesto.
No reduzcáis las ordenanzas de Dios a las fantasías de vuestra imaginación; más bien observad todo lo que Dios ha creado por su voluntad, con el ojo del espíritu, de la misma forma que observáis las cosas con los ojos de vuestro cuerpo. (XVII, 15)

La Revelación divina asociada al advenimiento de Aquel que es vuestro prometido Mihdí ha resultado ser mucho más maravillosa que la Revelación con la que Mahoma, el Apóstol de Dios, fue investido. Si tan sólo meditarais. Verdaderamente Dios hizo levantarse a Mahoma, el Apóstol de Dios, de entre las gentes de Arabia, después de haber alcanzado los cuarenta años de edad -un hecho que todos vosotros afirmáis y sostenéis- mientras que vuestro Redentor fue elegido por Dios a la edad de 24 años, entre personas de las cuales nadie puede hablar o entender una sola palabra de Árabe. De esta forma Dios pone en evidencia la gloria de Su Causa y de muestra la Verdad mediante la potencia de su Palabra revelada. El es, en verdad, el Poderoso, el Omnipotente, el que ayuda en el peligro, el Más Amado. (XVII, 4)

Di: en verdad Dios ha hecho que todas las cosas creadas se cobijen bajo la sombra del árbol de la afirmación, excepto aquellas que están dotadas de la facultad del entendimiento. Estos pueden elegir creer en Dios, su Señor, y poner en El toda su confianza o bien negarse a El y rehusar creer con certeza en sus signos. Los dos grupos navegan en sendos mares: el mar de la afirmación y el mar de la negación.
Aquellos que verdaderamente creen en Dios y en sus signos y quienes en cada Dispensación obedecen fielmente aquello que ha sido revelado en el Libro son en realidad los que Dios ha creado de los frutos del Paraíso de su complacencia y los bienaventurados. Pero aquellos que se apartan de Dios y de sus signos en cada Dispensación, esos son los que navegan en el mar de la negación.
Mediante el poder de su voluntad, Dios se ha impuesto a Sí mismo la tarea de asegurar el triunfo del mar de la afirmación y la aniquilación del mar de la negación, mediante el poder de su soberanía. El es, en verdad, poderoso sobre todas las cosas.
Ciertamente, os incumbe reconocer a vuestro Señor en el día de su manifestación, para que podáis evitar entrar en la negación y para que, en el Día en que Dios haga levantarse a un Profeta, os encontréis firmemente establecidos en el mar de la afirmación. Pues si os llega un Profeta de Dios y no conseguís caminar por su Sendero, Dios transformará vuestra luz en fuego. Tened cuidado, pues, para que quizás, mediante la gracia de Dios y sus signos, podáis redimir vuestras almas. (XVIII, 13)

Di: Dios hará que vuestros corazones se entreguen a la perversidad si no conseguís reconocer a Aquel a quien Dios hará manifiesto; pero si Le reconocéis, Dios librará vuestros corazones de toda perversidad...
El Día en que, mediante la Voluntad de Dios, fuisteis iniciados en el Bayán, ¿acaso sabía alguno de vosotros quienes eran las Letras del Viviente o los Testigos o los Testimonios, o cuáles eran los nombres de los creyentes? Del mismo modo Dios desea que reconozcáis a Aquel a quien El hará manifiesto en el Día de la Resurrección. Estad alertas no sea que os ocultéis como detrás de un velo de quien os ha creado, por fijar vuestra atención en aquellos que fueron llamados a la existencia por el mandato del Punto del Bayán para la exaltación de su Palabra. ¿Poseíais acaso algún signo de identidad -cuanto menos de mandato o autoridad- antes de que el Punto del Bayán os hubiera llamado a la existencia? Olvidad, pues, vuestros comienzos, para que así podáis ser salvados el día de vuestro regreso. Verdaderamente, si no hubiera sido para la exaltación del nombre del Punto Original, Dios no os habría destinado a las Letras del Viviente, ni a aquellos que son los Testimonios de su Verdad, ni a los Testigos de su Justicia; si pudierais entender tan sólo un poco... todo esto es para glorificar la Causa de Aquel a quien Dios hará manifiesto en el tiempo de su manifestación. Si tan sólo meditarais un momento.
Os corresponde, por lo tanto, regresar a Dios, de la misma forma que fuisteis traídos a la existencia, y no pronunciar palabras tales como "por qué" o "no", si deseáis que vuestra creación dé su fruto a la hora de vuestro regreso. Pues ninguno de los que habéis nacido en el Bayán obtendrá el fruto de su comienzo a menos que se vuelva a Aquel a quien Dios hará manifiesto. El es quien causó que vuestro comienzo procediera de Dios y que vuestro regreso fuera hacia El, si tan sólo lo supierais. (XVI, 15)

Cuán grande la cantidad de personas que se atavían con traje de seda durante toda su vida, mientras están envueltos en el manto del fuego por haberse despojado de la vestidura de guía divina y de rectitud. Y cuán numerosos son aquellos que visten ropas de algodón o ruda lana durante su vida y, sin embargo, estando dotados con la vestidura de guía divina y de rectitud, se encuentran en verdad ataviados por la indumentaria del Paraíso y se deleitan en la complacencia de Dios. Ciertamente, a los ojos de Dios sería mejor si combinarais las dos cosas, adornaos con la vestidura de la guía divina y de la justicia vistiéndoos con exquisitas sedas si os lo podéis permitir. Si no, por lo menos no actuéis injustamente; más bien, mostrad virtud y compasión...
Nosotros no habríamos prescrito ninguna ley o establecido prohibición alguna si no fuera únicamente por su presencia entre esta gente. Es solamente para la glorificación de su Nombre y la exaltación de su Causa que hemos enunciado algunas leyes, según nuestro deseo, o prohibido las acciones que Nos desagradan, para que a la hora de su manifestación podáis alcanzar a través de El la complacencia de Dios y absteneros de las cosas que El aborrece.
Di: en verdad la complacencia de Aquel a quien Dios hará manifiesto es la complacencia de Dios, mientras que el descontento de Aquel a quien Dios hará manifiesto no es sino el descontento de Dios. Evitad su descontento, y buscad refugio en su complacencia. Di: los guías vivientes de su complacencia son aquellos que verdaderamente creen en El y están seguros en su fe, mientras que los testimonios vivientes de su descontento son aquellos que, al oír lo versos de Dios enviados desde su presencia o leer las palabras divinas reveladas por El, no abrazan instantáneamente la Fe ni alcanzan la certeza. (XVI, 14)

71. Noche se refiere al periodo comprendido entre dos Revelaciones divinas cuando el Sol de la Verdad no está manifiesta entre los hombre. En el Bayán Persa, II, 7, el Báb dice, "Oh pueblo del Bayán! No actuéis como ha actuado el pueblo del Corán, pues si lo hacéis, los frutos de vuestra noche se reducirán a nada".
72. El Kitáb-i-Asmá se divide en váhids y capítulos, a los que se refieren estos números.
73. 73 y 74 Véase la nota # 71.
75 Aquel que Se Levanta (Dios Pasa, p.55)
76. Uno Que Es Guiado (Dios Pasa, p.55)


Chapter 6



6. EXTRACTOS DE VARIOS ESCRITOS

Di: Dios es el Señor y todos somos sus adoradores.
Di, Dios es el Verdadero y todos Le rendimos homenaje.
Este es Dios, vuestro Señor, y a El todos volveremos. ¿Existe alguna duda con respecto a Dios? El os ha creado a vosotros y a todas las cosas. Señor de todos los mundos es El.

Di, en verdad, cualquier seguidor de esta Fe puede, mediante la voluntad de Dios, triunfar sobre todos los que moran en el cielo y en la tierra y todo lo que se encuentra entre ambos; pues ciertamente, ésta es, sin lugar a dudas, la Fe verdadera. Por tanto, no temas ni te entristezcas.
Di, Dios, de acuerdo con lo revelado en el Libro, se ha encargado de asegurar el progreso de cualquiera de los seguidores de la Verdad por encima de cualesquiera otras cien almas y la supremacía de cien creyentes sobre mil infieles y el dominio de mil fieles por encima de todos los pueblos y razas de la tierra. Pues Dios trae a la existencia cualquier cosa que El desea, mediante su Voluntad. En Verdad, El es poderoso sobre todas las cosas.
Di, el poder de Dios está en los corazones de aquellos que creen en la unidad de Dios y son testigos de que no hay Dios sino El, mientras que los corazones de quienes imaginan que Dios tiene rivales son impotentes y faltos de vida en esta tierra, pues de seguro están muertos.
Se está aproximando el Día en que Dios hará victorioso al concurso de la Verdad y purificará la tierra entera de tal manera que no quedará una sola alma dentro del círculo de su conocimiento, a menos que crea verdaderamente en Dios, adore a ningún otro Dios salvo a El, se incline día y noche en adoración ante El y sea contado entre los que tienen certeza.
Di, en verdad Dios es la Verdad Soberana, quien goza de manifiesta supremacía sobre sus siervos; El es quien ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

Dios atestigua que no hay otro Dios salvo El. Suyos son los reinos de los cielos y de la tierra y todo lo que existe entre ambos. El está por encima de la comprensión de todas las cosas y es inescrutable a la mente de cualquier ser creado; nadie será capaz de desentrañar la unicidad de su Ser o desvelar la naturaleza de su Existencia. Ninguna comparación, parecido, similitud o igualdad puede jamás asociársele. Rendidle, pues, homenaje y glorificadle y sed testigos de la santidad y unicidad de su Ser y magnificad su poder y majestad con sorprendente glorificación. Esto os permitirá alcanzar la entrada al más alto Paraíso. Ojalá tuvierais una fe firme en la revelación de los signos de Dios.
Este es el Libro divinamente inscrito. Esta es la Tabla extendida. Di éste es, sin duda, el frecuentado Santuario, la Hoja de dulce aroma, el Árbol de Revelación divina, el Océano que se alza, la Expresión oculta, la Luz por encima de cualquier luz... En verdad, toda luz es generada por Dios mediante el poder de su voluntad. El es, verdaderamente, la Luz en el reino del cielo y de la tierra y lo que entre ellos existe. A través del esplendor de su luz Dios da iluminación a vuestros corazones y hace firmes vuestros pasos, para que podáis así glorificarle.
Di, éste es ciertamente el Jardín del Descanso, el más sublime Punto de adoración, el Árbol más allá del cual no hay acceso, el sagrado Árbol de Loto, el Signo más poderoso, la Faz más hermosa y el Rostro más gentil.

Desde el principio que no tiene principio todos los hombres se han postrado en adoración ante Aquel a quien Dios hará manifiesto y así continuarán haciéndolo hasta el fin que no tiene fin. ¡Cuán extraño, pues, que a la hora de su aparición rindáis homenaje día y noche a lo que el Punto del Bayán os ha prescrito y no adoréis sin embargo a Aquel a quien Dios hará manifiesto!

¡Oh mi Dios! Consagra todo este Árbol, a El, para que de él puedan revelarse todos los frutos creados por Dios en él para Aquel mediante el cual Dios ha querido revelar todo lo que El ha deseado. ¡Por Tu gloria! No he deseado que este Árbol produjera ninguna rama, hoja o fruto que no se inclinara ante El en el día de Su Revelación, o rehusara alabarte por mediación de El, tal como corresponde a la gloria de su Revelación todo gloriosa y a la sublimidad de su más sublime Ocultación. Y si Tú observaras oh mi Dios, cualquier rama, hoja o fruto sobre Mí que haya dejado de inclinarse ante El en el día de su Revelación, arráncalo, oh mi Dios, de este Árbol, pues no Me pertenece ni Me pertenecerá jamás.

El -glorificada sea su mención- se asemeja al sol. Si se colocaran infinidad de espejos ante él, cada una reflejaría el esplendor de ese sol, de acuerdo con su capacidad; y aunque no se colocara ninguno, el sol continuaría levantándose y poniéndose, y únicamente los espejos estarían privados de su luz. Verdaderamente, Yo no he faltado a mi deber de advertir a la gente, de idear medios por los que ellos puedan volverse hacia Dios, su Señor, y creer en Dios, su Creador. Si en el día de Su Revelación todos los que están en la tierra Le muestran fidelidad, mi ser interior se alegrará, por cuanto todos habrán alcanzado el cenit de su existencia y se habrán encontrado cara a cara con su Amado y habrán reconocido, en toda la medida posible en el mundo del ser, el esplendor de Aquel que es el Deseo de sus corazones. Si no es así, mi alma estará triste, cierta mente. En verdad, he alimentado todas las cosas para este propósito. Así pues, ¿cómo puede alguien permanecer oculto a El? Por ello he invocado a Dios y continuaré invocándole. El verdaderamente se encuentra cerca y está presto a contestar.

La gloria de Aquel a quien Dios hará manifiesto está infinitamente por encima de cualquier otra gloria y su majestad es muy superior a toda otra majestad. Su belleza excede a cualquier otra encarnación de belleza y su grandeza es inmensamente superior a toda otra manifestación de grandeza. Cualquier luz queda ofuscada ante el resplandor de su luz y todo otro exponente de misericordia se queda corto ante las muestras de su misericordia. Cualquier otra perfección queda anulada ante su consumada perfección y cualquier otra exposición de poder es como nada frente a su poder absoluto. Sus nombres son superiores a cualesquiera otros nombres. Su complacencia sobrepasa a cualquier otra exposición de complacencia. Su exaltación preeminente está muy por encima del alcance de cualquier otra ex presión de exaltación. El esplendor de su apariencia sobrepasa en mucho al de cualquier otra apariencia. Su ocultación divina es mucho más profunda que cualquier otra ocultación. Su sublimidad es infinita mente superior a toda otra sublimidad. Su generoso favor es incomparable a cualquier otra evidencia de favor. Su poder trasciende cualquier poder. Su soberanía es invencible ante cualquier otra soberanía. Su dominio celestial es mucho más elevado que cualquier otro dominio. Su conocimiento penetra en todas las cosas y su poder consumado se extiende sobre todos los seres.

Todos los hombres han procedido de Dios y a El todos volverán. Todos aparecerán ante El para el juicio. El es el Señor del Día de la Resurrección, de la Regeneración y del Juicio, y su Palabra revelada es la Balanza.
La verdadera muerte se experimenta cuando una persona muere a sí misma en el momento de su Revelación, de tal forma que ya no busca nada excepto a El.
La verdadera resurrección de los sepulcros significa ser vivificado en conformidad con su Voluntad, mediante el poder de su palabra.
El Paraíso es la obtención de su complacencia y el fuego eterno del infierno su enjuiciamiento mediante la justicia.
El Día en que El se revele a Sí mismo será el Día de la Resurrección, que durará tanto como El lo ordene.
Todas las cosas Le pertenecen a El y por El están modeladas. Todo lo que no es El son sus criaturas.

En el Nombre de Dios, el Más Exaltado, el Más Alto.
En verdad, Yo soy Dios y no hay Dios sino Yo y todo excepto Yo mismo es mi creación. Di, adoradme, pues, oh mis criaturas.
Yo Te he llamado a la existencia, Te he nutrido, Te he protegido, Te he amado, he hecho que Te levantes y generosamente Te he elegido para que seas la manifestación de mi propio Ser, para que puedas recitar mis versos tal como Yo los ordeno y puedas convocar a quienquiera Yo he creado a mi Religión, que no es otra que este glorioso y exaltado Camino.
Yo he dado forma a todas las cosas creadas por Ti y, por virtud de mi voluntad, Te he proclamado Rey soberano de toda la humanidad. Además, he decretado que aquel que abrace mi religión crea en mi unidad y he vinculado esta creencia al recuerdo de Ti y, después de Ti, al recuerdo de aquellos a quienes mediante mi voluntad Tú has hecho que sean las "Letras del Viviente" y de todo lo que ha sido revelado de mi religión en el Bayán. En verdad, esto es lo que permitirá a los sinceros de entre mis siervos alcanzar la entrada en el Paraíso celestial.
En verdad, el sol no es más que una señal de mi presencia, para que aquéllos que son verdaderos creyentes entre mis siervos puedan percibir en su amanecer la alborada de cada Dispensación.
Verdaderamente, Te he creado por medio de Ti mismo; luego, por mi Propio deseo, he modelado todas las cosas mediante el poder creador de tu Palabra. Nosotros somos Todopoderosos. Yo Te he escogido para que seas el Principio y el Fin, lo Visto y lo Oculto. En verdad, Nosotros somos Omnisapientes.
Nadie salvo Tú ha sido ni será jamás investido con el rango de profeta; tampoco se ha revelado ni se revelará Libro sagrado alguno a nadie salvo a Ti. Tal es el decreto ordenado por Aquel que es el que todo lo abarca, el Más Amado.
En verdad, el Bayán es nuestra prueba concluyen te para todas las cosas creadas y todas las gentes del mundo son impotentes ante la revelación de sus versos. Contienen la suma de todas las Escrituras, tanto del pasado como del futuro, del mismo modo que Tú eres el Repositario de todas nuestras pruebas en este Día. Nosotros permitimos la entrada de quienes deseamos en los jardines de Nuestro Paraíso más sagrado y sublime. De esta forma se inaugura la revelación divina en cada Dispensación, según nuestro deseo. Nosotros somos, en verdad, el sobe rano Regidor. En realidad Nosotros jamás inaugura remos una religión que no sea renovada en los días futuros. Esta es una promesa que Nosotros hemos hecho solemnemente. Verdaderamente Nosotros es tamos por encima de todas las cosas.

El es Dios, el Señor Soberano, el Todo Glorioso
Di: Alabado sea Dios, que generosamente permite a quien El desea que Le adore. En verdad, no hay Dios sino El. Suyos son los títulos más excelentes; El es quien hace que su Palabra se cumpla según su deseo y quien guía a aquéllos que han recibido iluminación y buscan el sendero de la rectitud.
Teme a Dios, tu Señor, y menciona su nombre por la mañana y al anochecer. No sigas los impulsos de los incrédulos, no vayas a ser contado entre los exponentes de ociosas fantasías. Obedece fielmente al Punto Original, quien es el Señor mismo, y sé de los justos. No permitas que nada te desaliente ni dejes que las cosas que se ha destinado que acontezcan en esta Causa te perturben. Lucha con todo tu corazón por la causa de Dios y camina por el sendero de la rectitud. Si te enfrentaras con gente no creyente, deposita toda tu confianza en Dios, tu Señor, diciendo: Dios me basta en los reinos de este mundo y del venidero.
Se aproxima el Día en que Dios unirá a los fieles. En verdad, no hay Dios sino El.
Que la paz de Dios sea con aquellos que han sido rectamente conducidos mediante el poder de la guía divina.

El es Dios, el Supremo Regidor, la Verdad Soberana, Aquel cuya ayuda todos imploran.
Glorificado es Aquel a quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra, en cuya mano está el reino de todas las cosas y hacia quien todos volverán. El es el que establece la medida asignada a todas y cada una de las cosas y revela sus excelentes dádivas y bendiciones en su Libro sagrado para beneficio de aquellos que manifiestan gratitud por su Causa.
Di, esta vida terrenal llegará a su fin y todos ex pirarán, volviendo a mi Señor Dios, quien recompensará con las más excelentes dádivas las acciones de quienes se esfuercen pacientemente. En verdad, tu Dios establece la medida de todas las cosas creadas, según su voluntad y por virtud de su deseo; y aquellos que se conforman a la complacencia de Dios se encuentran ciertamente entre los dichosos.
Tu Señor jamás ha hecho levantarse, en el pasado a un profeta que no llamara a la gente a su Señor y este día es en verdad semejante a los días anteriores, si meditaras sobre las cosas reveladas por Dios.
Cuando Dios envió a su Profeta Mahoma, en ese día fue preordenada la culminación del ciclo profético a juicio de Dios. Ciertamente, esa promesa ha resultado cierta y el decreto de Dios ha sido cumplido tal como El ha ordenado. De seguro estamos viviendo hoy en los Días de Dios. Estos son los días gloriosos que jamás vieron la luz del sol en tiempos pasados. Estos son los días que las gentes de épocas anteriores esperaban ansiosamente. ¿Qué os ha acontecido que os encontráis tan profundamente dormidos? Estos son los días en que Dios ha hecho que el Lucero del Alba de la Verdad brille resplandeciente.
¿Qué os ha hecho guardar silencio? Estos son los días señalados que habéis estado anhelando en el pasado —los cijas del advenimiento de la justicia divina—. Dad gracias a Dios, oh vosotros, concurso de creyentes.
No dejéis que los hechos de quienes rechazan la Verdad os ofusquen cual velos. Esas personas únicamente tienen poder sobre vuestros cuerpos; Dios no les ha otorgado derecho sobre vuestros espíritus, vuestras almas y vuestros corazones. Temed a Dios para que así tal vez tengáis éxito. Todas las cosas han sido creadas por amor a vosotros, y por ninguna otra cosa ha sido ordenada vuestra creación. Temed a Dios y cuidaos no sea que las formas y las apariencias os impidan reconocerle. Dad las gracias a Dios para que quizás El pueda trataros con misericordia.
Esta vida mortal es seguro que perecerá, sus placeres están destinados a desvanecerse y dentro de poco regresaréis a Dios, angustiados por el remordimiento, pues pronto seréis rescatados de vuestro letargo y os encontraréis al instante en la presencia de Dios y seréis interrogados acerca de vuestras acciones.
Di, ¿cómo osáis negar flagrantemente los versos enviados desde el cielo de justicia y leéis sin embargo los Libros de Dios revelados en el pasado? ¿Cómo repudiáis el encuentro con vuestro Señor, que se concertó con vosotros anteriormente, y dejáis de prestar atención en este Día a su advertencia? En verdad, adhiriéndoos a las formas y siguiendo los impulsos de vuestros deseos egoístas, os habéis privado a vosotros mismos de la complacencia de vuestro Señor, excepto aquellos a quienes su Señor ha dotado de conocimiento y quienes, en este Día, Le dan gracias por la bondad de haberles identificado con la verdadera Fe de Dios. Proclamad pues el Mensaje a quienes manifiestan virtud y enseñadles los caminos del único Dios verdadero, para que quizás puedan comprender.
Guarda tu lengua de la mención de aquello que pudiera agraviarte y suplica la merced de Dios. En verdad El es absoluto conocedor de los justos, pues está con aquellos de sus siervos que verdaderamente creen en El, y no ignora las acciones de los malhechores, puesto que nada de lo que existe en los cielos y en la tierra puede escapar a su conocimiento.
Estos versos claros concluyentes son una señal de la generosidad de tu Señor y una fuente de guía para toda la humanidad. Son una luz para aquellos que creen en ellos y un fuego de doloroso tormento para aquellos que vuelven la espalda y los rechazan.

¡Oh tú, escogida entre las mujeres!
El es Dios; glorificado es el esplendor de su luz.
Los versos de esta Tabla son revelados para aquella que ha que ha creído en los signos de su Señor y se cuenta entre los que están completamente dedica dos a El. Atestigua que en verdad no hay Dios sino El, quien es mi Señor y el tuyo, y que no existe más Dios que El. El es el Bondadoso, el Todopoderoso.
Da gracias a Dios, pues El te ha ayudado generosamente en este Día, ha revelado para ti los versos claros de esta Tabla y te ha contado entre aquellas mujeres que han creído en las señales de Dios, Le han considerado su guardián, y son de las agradecidas. En verdad, pronto Dios te premiará a ti y a quienes han creído en sus señales con una excelente recompensa de su presencia. De seguro, no hay otro Dios sino El, el que todo lo posee, el Más Generoso. Las revelaciones de su merced impregnan todas las cosas creadas. El es el Misericordioso, el Compasivo.

Dios atestigua que no hay más Dios que El, el Todopoderoso, el Más Amado.
Fijad vuestra mirada en Aquel a quien Dios hará manifiesto en el Día de la Resurrección y creed con firmeza en lo que se os envíe por mediación de El.
Di, la victoria de Dios sobre cualquier victorioso es indiscutible. No hay nadie en el cielo o en la tierra ni en cualquier cosa existente entre ambos que pueda frustrar la supremacía trascendente de su victoria. El trae a la existencia lo que desea mediante el poder de su voluntad. En verdad, Dios es el Sostenedor más poderoso, el Socorredor y el Defensor.

Cuando la Estrella Divina de Bahá brille resplandeciente sobre el horizonte de la eternidad, os incumbe presentaros ante su Trono. Cuidaos de no estar sentados en su presencia o hacer preguntas sin su permiso. Temed a Dios, oh concurso de Espejos.
Solicitad de El los maravillosos signos de su favor, para que El pueda generosamente revelaros lo que El quiera y desee, pues en ese Día todas las re velaciones de bondad divina girarán alrededor del Trono de Su gloria y emanarán de su presencia, si tan sólo lo entendierais.
Os corresponde permanecer callados ante su Trono, pues en verdad, de todas las cosas creadas entre el cielo y la tierra, nada será en ese Día más apropiado que guardar silencio. Tened cuidado, además, de no ser contados entre aquellas gentes del pasado que fueron dotadas de conocimiento y que no obstante, por causa de su sabiduría, mostraron orgullo ante Dios, el Trascendente, el que subsiste por Sí mismo, pues en ese Día, por encima de aquellos que están dotados de sabiduría, El es el Conocedor, el Omnisciente y la Fuente de todo conocimiento. Ante aquellos que ejercen poder, El es el Potente, el Más Fuerte, el Señor del Poder; y ante los que demuestran gloria, El es el Potente, el Más Augusto, el Más Glorioso; y en ese Día El será el Exaltado, el Más Alto y el Origen de toda exaltación, muy por encima de aquellos que tienen un rango elevado. E] es el Todopoderoso, la Fuente de toda gloria y grandeza, muy por encima de la pompa (le los poderosos. El es el Omnipotente, el Soberano Supremo, el Señor del Juicio, trascendiendo a todos los que están in vestidos con autoridad. El es el Generoso, el Más Benévolo y la Esencia de la bondad, quien permanece supremo ante quienes muestran benevolencia. El es el Ordenador y el Dueño Supremo de toda autoridad y poder, infinitamente por encima de quienes ejercen dominio terrenal. El es el Más Excelso, el Insuperado y el Preeminente ante cualquier hombre de talento.
Todos y cada uno de vosotros habéis sido llama dos a la existencia con el fin de buscar su presencia y alcanzar esa exaltada y gloriosa estación. En verdad, El enviará desde el cielo de su generosidad aquello que os beneficie y todo lo que El os concede generosamente os permitirá prescindir de toda la humanidad. Verdaderamente, en ese Día la erudición de los sabios no servirá de nada y ni el talento de los exponentes del conocimiento, ni la pompa de las personas más altamente distinguidas ni el poder del poderoso, ni el recuerdo del devoto, ni las acciones del hombre recto, ni la genuflexión del adorador arrodillado, ni su postración o mirada dirigida hacia el Qiblih, ni el honor del noble, ni la realeza del que ha nacido en buena familia, ni la nobleza del de noble descendencia, ni el discurso del elocuente, ni los títulos de las gentes prominentes, ninguna de estas cosas les será de beneficio alguno, puesto que todo esto y cualquier cosa que hayáis conocido o comprendido fueron creadas por su mandato "Sé", y es. En verdad, si fuera su voluntad podría seguramente causar la resurrección de todas las cosas mediante una palabra suya. El es, verdaderamente y por en cima y más allá de todo esto, el Todopoderoso, el Pudiente, el Omnipotente.

Tened cuidado, oh concurso de Espejos, no sea que en ese Día los títulos os causen vanagloria. Sabed de cierto que vosotros, junto con todos aquellos que están por encima y por debajo de vosotros, habéis sido creados para ese Día. Temed a Dios y no cometáis algo que pueda entristecer su corazón, ni seáis de aquellos que se han desviado. Quizás El aparezca investido con el poder de la Verdad cuando vosotros estéis profundamente dormidos en vuestros lechos, o sus mensajeros os traigan gloriosas y luminosas Tablas suyas, mientras vosotros Les deis la espalda desdeñosamente, pronunciéis sentencia contra El —sentencia que jamás emitiríais en relación a vosotros mismos— y digáis: "Esto no es de Dios, el que todo lo domina, el que existe por Sí mismo).
Gloria sea a Ti, oh mi Dios; Tú sabes de cierto que yo he proclamado tu Palabra y no he faltado en la misión que Tú me encomendaste. Yo Te suplico guardes al pueblo del Bayán en ese Día, para que no emitan juicio en contra de Ti ni combatan tus signos. Protégeles pues, oh mi Dios, mediante el poder de tu dominio que abarca a toda la humanidad.

El es el Todopoderoso.
Gloria sea a Aquel quien es el Señor de todos los que están en los cielos y en la tierra. El es el Sabio, el que está informado de todo. El es quien trae a la existencia lo que El desea, según su voluntad. El es, en verdad, el Clemente, el Modelador. Di, verdadera mente El equivale a su propósito; a quienquiera El desea la hace victorioso mediante el poder de sus huestes; no hay otro Dios salvo El, el Poderoso, el Sabio. Suyo es el reino de la tierra y del cielo y El es el Señor del poder y la gloria. Aquellos que han creído en Dios y en sus signos son en verdad los seguidores de la verdad y morarán en los jardines del placer, mientras que quienes no han creído en Dios y han rechazado lo que El ha revelado serán los compañeros del fuego, en el que permanecerán eternamente. Di, la mayoría de la gente ha rechazado abiertamente a Dios y ha seguido a los rebeldes malhechores. Tales personas se asemejan a los que les han precedido, apoyando a cualquier enemigo opresor. En verdad, no hay Dios sino Dios; suyo es el reino del cielo y de la tierra y El es el Clemente, el Todo sapiente. Dios atestigua que no hay más Dios que El, y Aquel que habla en obediencia a su Señor no es más que el Primero en adorarle. El es el Hacedor incomparable, que ha creado los cielos y la tierra y todo lo que existe entre ambos y todos obedecen su mandato. El es Aquel cuya gracia ha abarcado a todos los que están en los cielos o en la tierra, o en cualquier otro lugar, y todos acatan su voluntad.

Os incumbe esperar el Día de la aparición de Aquel a quien Dios hará manifiesto. En verdad, mi propósito al plantar el Árbol del Bayán no ha sido otro que el de permitiros reconocerme. Verdaderamente, Yo mismo soy el primero en inclinarme ante Dios y creer en El. Por lo tanto, no dejéis que vuestro reconocimiento sea infructuoso, pues el Bayán, a pesar de la sublimidad de su estación, rinde homenaje a Aquel a quien Dios hará manifiesto; es El quien me rece ser aclamado como el Trono de la Realidad divina, aunque en realidad El es Yo y Yo soy El. Sin embargo, cuando el Árbol del Bayán llegue a su máximo desarrollo. Nosotros lo doblegaremos en señal de adoración hacia su Señor, quien aparecerá en la persona de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Acaso se os confiera el privilegio de glorificar a Dios como corresponde a su augusto Ser.
En verdad, habéis sido llamados a la existencia mediante el poder del Punto del Bayán, mientras que el Punto mismo está sometido a la voluntad de Aquel a quien Dios hará manifiesto, es exaltado por medio de su trascendente sublimidad, está sostenido por las evidencias de su poder, glorificado por la majestad de su unicidad, adornado por la belleza de su singularidad, dotado de poder por su dominio eterno e investido con autoridad mediante su soberanía imperecedera. ¿Cómo pueden, pues tener el derecho de decir "por qué" y "de dónde" aquellos que no son más que la creación del Punto?
¡Oh congregación del Bayán, y todos los que estáis en ella! Admitid los límites que se han impuesto sobre vosotros, pues el Punto del Bayán mismo ha creído en Aquel a quien Dios hará manifiesto, antes de que todas las cosas fueran creadas. Verdaderamente, en ello Me glorifico ante todos los que están en el reino del cielo y de la tierra. No permitáis estar ocultos a Dios como detrás de un velo, después de que El se haya revelado. Pues todo lo que ha sido exaltado en el Bayán no es más que un anillo en mi mano y en verdad Yo mismo soy ciertamente un anillo en la mano de Aquel a quien Dios hará manifiesto, ¡glorificada sea Su mención! El lo gira como Le place, por lo que Le place y por medio de lo que Le place. El es, en verdad, quien ayuda en el peligro, el Más Elevado.


Chapter 7



7. ORACIONES Y MEDITACIONES

En el nombre de Dios, el Señor de grandiosa majestad, el que todo lo ordena.

Bendito sea el Señor, en cuya mano se encuentra la fuente de todo dominio. El crea lo que El desea mediante su orden de mando "Sé", y es. Suyo ha sido el poder de autoridad en el pasado y suyo seguirá siendo en el futuro. El hace victorioso a quienquiera El desea, mediante la potencia de su voluntad. El es en verdad el Potente, el Todopoderoso. A El pertenecen toda gloria y majestad en los reinos de Revelación y Creación y todo lo que existe entre ellos. En verdad, El es el Potente, el Todo-Glorioso. Desde toda eternidad El ha sido la Fuente de fortaleza inquebrantable y así seguirá siéndolo eternamente. El es en verdad el Señor de fuerza y poder. Todos los reinos del cielo y de la tierra y lo que existe entre ambos son de Dios y su poder es superior a todas las cosas. Todos los tesoros de la tierra y del cielo y todo lo que existe entre ambos son suyos y su protección abarca a todas las cosas. El es el Creador de los cielos y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos y verdaderamente El es testigo de todas las cosas. El es el Señor de las cuentas de todos los que habitan en los cielos y en la tierra y de todo lo que existe entre ambos y en ver dad El es rápido en las cuentas. El establece la medida asignada a todos los que están en los cielos y en la tierra y a todo lo que existe entre ambos. En verdad El es el Supremo Protector. En su mano están las llaves del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos. Mediante el poder de su mandato otorga dones según su placer. Verdaderamente, su gracia abarca a todos. El es el que todo lo sabe.
Di: Dios me es suficiente. El es quien sostiene en su mano el reino de todas las cosas. Mediante el poder de sus huestes del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos, El protege a quienquiera El desea de entre sus siervos. En verdad Dios vigila todas las cosas.
¡Inmensurablemente exaltado eres Tú, oh Señor! Protégenos de lo que hay delante y detrás de nosotros, sobre nuestras cabezas, a nuestra derecha, a nuestra izquierda, bajo nuestros pies y a cualquier otro lado al que estemos expuestos. Verdaderamente tu protección sobre todas las cosas es infalible.77

Haz descender tus bendiciones, oh Mi Señor, sobre el Árbol del Bayán, sobre su raíz y su tronco, sus tallos, sus hojas, sus frutos y sobre cualquier cosa que sostenga o resguarde. Haz que este Árbol se convierta en un Pergamino espléndido para ser ofrecido a la persona de Aquel a quien Tú harás manifiesto en el Día del Juicio, para que El pueda generosamente permitir que la compañía entera de los seguidores del Bayán sean vueltos a la vida y para que El pueda, mediante su bondad, inaugurar una nueva creación.
En verdad, todos nosotros no somos más que mendigos ante tu tierna merced y humildes siervos ante las manifestaciones de tu amorosa bondad. Yo Te suplico, por las efusiones de tu generosidad y tus bendiciones, oh mi Señor, y por las evidencias de tus favores y gracia celestiales, oh mi Bienamado, que guardes a Aquel a quien Dios hará manifiesto de forma que ninguna señal de desaliento pueda afectarle.

77 El original de esta oración para la protección está escrita con la letra del Báb mismo, en forma de pentágono.

Inmensurablemente glorificado y exaltado estás Tú. ¿Cómo puedo yo hacer mención de Ti, oh Tú el Amado de la creación entera? ¿Y cómo puedo yo re conocer tu llamada, oh Tú ante quien toda cosa creada permanece en estado de temerosa reverencia? La estación más elevada a la que puede remontarse la percepción humana y la altura mayor a la que pueden escalar las mentes y almas de los hombres no son sino señales creadas mediante la potencia de tu mandamiento y signos manifestados por el poder de tu Revelación. Lejos esté de tu gloria el que cualquier otro salvo Tú haga mención de Ti o intente expresar tu alabanza. La esencia misma de cualquier realidad atestigua su exclusión de los re cintos de la corte de tu cercanía y la quintaesencia de cada ser testifica su fracaso en alcanzar tu sagrada Presencia. ¡Infinitamente glorificado y exaltado estás Tú! La única cosa digna de Ti es la mención apropiada hecha por tu propio Ser y el himno de alabanza pronunciado por tu propia Esencia...
Mediante la revelación de tu gracia, oh Señor, Tú Me llamaste a la existencia en una noche como ésta 78 y ahora heme aquí solo y abandonado en una montaña. Alabanzas y gracias Te sean dadas por cualquier cosa conforme a tu deseo dentro del imperio del cielo y de la tierra. Tuya es toda soberanía, extendida más allá de los últimos niveles de los reinos de la Revelación y de la Creación.

78 Se refiere al cumpleaños del Báb, el primer día del mes de Muharraq de 1235 A.H. (20 Octubre de 1819)

Tú Me creaste, oh Señor, mediante tu generoso favor, y Me protegiste mediante tu bondad, en la oscuridad del seno materno y Me nutriste mediante tu cariñosa bondad con la sangre vivificadora.
Después de haberme dado la más gentil de las apariencias mediante tu tierna providencia y haber perfeccionado mi creación mediante tu excelente artesanía y soplado tu Espíritu en mi cuerpo mediante tu merced infinita y por la revelación de tu trascendente unidad, hiciste que surgiera del mundo de lo oculto al mundo visible, desnudo, ignorante de todas las cosas e incapaz de lograr nada. Luego Tú me alimentaste con la leche refrescante y con manifiesta compasión Me criaste en los brazos de mis padres, hasta que generosamente Me hiciste conocer las realidades de tu Revelación y Me informaste acerca del sendero recto de tu Fe expuesta en tu Libro. Y cuan do alcancé la plena madurez, Tú hiciste que rindiera homenaje a tu Recuerdo inaccesible y Me permitiste avanzar hacia la estación destinada, en la que Me educaste mediante las sutiles operaciones de tu obra artesana y Me alimentaste en esa tierra con tus dádivas más generosas. Cuando ocurrió aquello que había sido preordenado en tu Libro. Tú mediante tu bondad Me hiciste llegar a tus recintos sagrados y, mediante tu tierna merced, Me permitiste habitar dentro de la corte de tu camaradería, hasta que en ella comprendí lo que comprendí de las claras señales de tu misericordia, las evidencias compelentes de tu unidad, los esplendores efulgentes de tu majestad, el origen de tu suprema singularidad, las alturas de tu trascendente soberanía, los signos de tu unicidad; las manifestaciones de tu exaltada gloria, los recintos de tu santidad y todo aquello que es inescrutable para todos salvo para Ti.

Verdaderamente Yo soy tu siervo, oh mi Dios, y tu mendigo y tu suplicante y tu miserable criatura. He llegado hasta tu puerta, buscando tu protección. No he hallado contento alguno salvo en tu amor, ni alborozo excepto en tu recuerdo, ni anhelo alguno salvo en la obediencia a Ti, ni alegría salvo en tu cercanía, ni tranquilidad excepto en la reunión contigo, a pesar de que soy consciente de que todas las cosas creadas están fuera de tu Sublime Esencia y la creación entera está privada del acceso a tu Ser interior. Cada vez que intento acercarme a Ti, no percibo en mí más que las señales de tu gracia y no contemplo en mi ser más que las revelaciones de tu amorosa bondad. ¿Cómo puede alguien que no es más que una de tus criaturas buscar la comunión contigo y alcanzar tu presencia, cuando ninguna cosa creada puede jamás asociarse contigo y nada puede comprender te? ¿Cómo es posible que un humilde siervo Te reconozca y exprese tu alabanza, si Tú has destinado para él las revelaciones de tu dominio y los maravillosos testimonios de tu soberanía? Así cada cosa creada es testigo de su exclusión del santuario de tu presencia, merced a las limitaciones impuestas a su realidad íntima. Es indudable, sin embargo, que la influencia de tu atracción ha sido eternamente inherente a las realidades de tu obra, aunque lo que es digno de la elevada corte de tu providencia se encuentra muy por encima del alcance de la creación entera. Esto indica, oh mi Dios, mi absoluta impotencia para alabarte y revela mi máxima incapacidad para ofrecerte mi agradecimiento, cuánto más para alcanzar el reconocimiento de tu divina unidad o lograr obtener las evidentes señales de tu alabanza, tu santidad y tu gloria. No, por tu poder, no anhelo nada salvo tu propio Ser y a ningún otro busco salvo a Ti.

Magnificado sea tu Nombre, oh Dios. Tuyos son en verdad los reinos de la Creación y la Revelación y verdaderamente en nuestro Señor hemos depositado nuestra entera confianza. Toda alabanza sea para Ti, oh Dios. Tú eres el Hacedor de los cielos y de la tierra y de lo que existe entre ellos y Tú eres verdaderamente el supremo Regidor, el Modelador, el Sabio. ¡Glorificado eres Tú, oh Señor! De seguro Tú reunirás a la humanidad para el Día acerca de cuya venida no existe ninguna duda —el Día en que todos aparecerán ante Ti y hallarán la vida en Ti. Este es el Día del único Dios verdadero —el Día que Tú harás que se desenvuelva según Te plazca, mediante el poder de tu voluntad.

Alabado sea tu Nombre, oh Dios. Tú eres en verdad nuestro Señor. Tú sabes de todo lo que existe en los cielos y en la tierra. Envíanos, entonces una muestra de tu misericordia. En verdad, Tú no tienes rival entre los que manifiestan misericordia. Toda alabanza sea para Ti, oh Señor. Ordena para nosotros desde tu presencia aquello que consuele los corazones de los sinceros de entre tus siervos. Glorificado eres Tú, oh Señor. Tú eres el Creador de los cielos y de la tierra y de lo que existe entre ambos. Tú eres el Señor soberano, el Más Santo, el Todopoderoso y el Sabio. Magnificado sea tu Nombre, oh Señor. Envía para aquellos que han creído en Dios y en sus signos tu ayuda poderosa, de forma que les permita prevalecer sobre la mayoría de los hombres.

Gloria sea a Ti; oh Dios. ¿Cómo puedo yo hacer mención de Ti cuando Tú estás por encima de la alabanza de toda la humanidad? Magnificado sea tu Nombre, oh Dios. Tú eres el Rey, la Verdad Eterna. Tú conoces lo que está en los cielos y en la tierra y a Ti todos regresaremos. Tú has enviado tu Revelación divinamente ordenada, de acuerdo con una clara medida. Alabado eres Tú, oh Señor. Según tu deseo, Tú haces victorioso a quienquiera Te place, mediante las huestes del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos. Tú eres el Soberano, la Verdad Eterna, el Señor de poder invencible.
Glorificado eres Tú, oh Señor. Tú perdonas en todo momento los pecados de aquellos de entre tus siervos que imploran tu perdón. Elimina mis peca dos y los pecados de aquellos que anhelan tu perdón, al amanecer, quienes Te oran durante el día y la no che, quienes no tienen otro deseo salvo Dios, quienes ofrecen todo lo que Dios generosamente les ha otorgado, quienes celebran tu alabanza a la salida del sol y al atardecer y quienes no olvidan sus deberes.

Alabado seas Tú, oh Señor. Perdónanos nuestros pecados, ten misericordia de nosotros y permítenos volver a Ti. No dejes que dependamos de otro más que de Ti y concédenos, mediante tu bondad, lo que Tú amas y deseas y aquello que es digno de Ti. Exalta la estación de aquellos que verdaderamente han creído y redímeles con tu generoso perdón. Verdaderamente, Tú eres el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

¡Oh Dios, nuestro Señor! Protégenos mediante tu gracia de cualquier cosa que Te sea detestable y con cédenos aquello que es propio de Ti. Otórganos una mayor parte de tu bondad y bendícenos. Perdónanos por las cosas que hemos hecho, límpianos de nuestros pecados y perdónanos con tu gracia perdona dora. Verdaderamente Tú eres el Más Exaltado, el que subsiste por Sí mismo.
Tu amorosa providencia ha abarcado a todas las cosas creadas en los cielos y en la tierra y tu perdón ha sobrepasado a la creación entera. Tuya es la soberanía. En tus manos están los Reinos de la Creación y de la Revelación, en tu mano derecha Tú sostienes a todas las cosas creadas y en tu poder están las medidas de perdón asignadas. Tú perdonas a quien desees de entre tus siervos. En verdad, Tú eres el que siempre perdona, el que todo lo ama. Absolutamente nada escapa a tu conocimiento y para Ti no hay nada oculto.
¡Oh Dios, nuestro Señor! Protégenos mediante la fuerza de tu poder, permítenos entrar en tu maravilloso océano y concédenos aquello que es digno de Ti.
Tú eres el Soberano Regidor, el Hacedor Poderoso, el Exaltado, el Más Bondadoso.

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Nada absolutamente escapa a tu conocimiento, ni existe cosa alguna que pueda deslizarse de tu puño o que pueda frustrar tu propósito, ya sea en los cielos o en la tierra, en el pasado o en el futuro.

Tú ves el Paraíso y los moradores del mismo. Tú contemplas el reino inferior y los habitantes de éste. Todos somos tus siervos y estamos asidos de tu mano.
¡Oh Señor! Haz victoriosos en tus días a tus pacientes siervos, concediéndoles una merecida victoria, pues ellos han anhelado el martirio en tu sendero. Envía para ellos aquello que alivie sus mentes, alegre su ser interior, dé seguridad a sus cuerpos, y permite que sus almas asciendan a la presencia de Dios, el Más Exaltado, y alcancen el supremo Paraíso y esos rincones de gloria que Tú has destinado para los hombres de verdadero conocimiento y virtud. En verdad, Tú sabes todas las cosas, mientras que nosotros no somos más que tus siervos, tus esclavos, tus vasallos y tus mendigos. A ningún otro Señor invocamos salvo a Ti, oh Dios nuestro Señor, ni imploramos las bendiciones o la gracia a nadie salvo a Ti, oh Tú quien eres el Dios de generosidad para este mundo y el próximo. Nosotros no somos más que encarnaciones de pobreza, de nulidad, de impotencia y de perdición, mientras que tu Ser completo da muestras de riqueza, independencia, gloria, majestad y gracia ilimitada.
Convierte nuestra recompensa, oh Señor, en aquello que sea digno de Ti de todo el bien de este mundo y del venidero, y de las múltiples bondades esparcidas desde lo alto hasta abajo en la tierra.
En verdad, Tú eres nuestro Señor y el Señor de todas las cosas. En tus manos nos encomendamos, anhelando las cosas que a Ti pertenecen.

¡Glorificado sea tu Nombre, oh Señor! ¿En quién encontraré yo refugio si Tú eres en verdad mi Dios y mi Amado? ¿A quién me volveré buscan do protección si Tú eres mi Señor y mi Poseedor y a quién me dirigiré si Tú eres, en ver dad, mi Maestro y mi Santuario? ¿A quién imploraré si Tú eres en verdad mi Tesoro y el Objeto de mi deseo y por mediación de quién confesaré yo ante Ti, si Tú eres en verdad mi más elevada aspiración y mi supremo deseo? Toda esperanza ha sido frustrada excepto el deseo ardiente de tu favor celestial y toda puerta está cerrada excepto el portal que conduce a la fuente de tus bendiciones.
Te suplico, oh mi Dios, por tu resplandor más re fulgente, ante cuya luz toda alma se inclina humildemente y se postra en adoración por su amor a Ti
—un resplandor ante cuya radiancia el fuego se con vierte en luz, los muertos son vivificados y cualquier dificultad se convierte en descanso. Yo Te pido por este grande y maravilloso esplendor y por la gloria de tu exaltada soberanía, oh Tú que eres el Señor de Poder invencible, que nos transformes mediante tu bondad en aquello que Tú mismo posees y nos permitas convertirnos en fuentes de tu luz y nos concedas generosamente aquello que sea digno de la majestad de tu trascendente dominio. Hacia Ti he elevado yo mis manos, oh Señor, y en Ti he halla do apoyo protector, oh Señor, y a Ti me he entre gado, oh Señor, y en Ti he depositado toda mi Confianza, oh Señor, y por Ti soy fortalecido, oh Señor.
En verdad, no existe poder ni fuerza salvo en Ti.

Tú sabes, oh mi Dios, que desde el día en que Tú Me llamaste a la existencia de las aguas de tu amor hasta que alcancé los quince años viví en la tierra que presenció mi nacimiento (Shíráz). Luego Tú Me permitiste ir al puerto (Búshihr) donde durante cinco años estuve ocupado en el comercio de las dádivas excelentes de tu reino y en aquello con lo que Tú Me has favorecido gracias a la esencia maravillosa de tu amorosa bondad. Desde allí procedí a la Tierra Santa (Karbilá), donde residí durante un año. Después regresé al lugar de mi nacimiento. Ahí experimenté la revelación de tus dones sublimes y las evidencias de tu gracia ilimitada. Te ofrezco mis alabanzas por todas tus excelentes dádivas y Te doy las gracias por tu generosidad. A la edad de veinticinco años me dirigí a tu sagrado Hogar (Meca) y transcurrió un año antes de regresar a mi ciudad natal. Allí aguardé pacientemente en el sendero de tu amor y contemplé las evidencias de tus múltiples generosidades y de su amorosa bondad, hasta que Tú Me ordenaste emprender el camino hacia Ti y trasladar me a tu presencia. De esta forma partí mediante tu deseo, permaneciendo seis meses en la tierra de Sád (Isfáhán) y siete meses en la Primera Montaña (Mákú), donde hiciste llover sobre Mí aquello que es propio de la gloria de tus bendiciones celestiales y es digno de la sublimidad de tus generosos dones y favores. Ahora en mi trigésimo año Tú Me ves, oh Mi Dios, en esta Penosa Montaña (Chihríq) en la que he morado por espacio de un año entero.
Alabado seas, oh mi Señor, en todo momento, hasta ahora y en lo sucesivo; y gracias Te sean dadas, oh Mi Dios, en todas condiciones, pasadas o futuras. Los favores que Tú me has conferido han llega do a su máxima medida y las bendiciones que Tú has derramado sobre Mí han llegado a su consumación. En este momento soy testigo únicamente de las múltiples evidencias de tu gracia y amorosa generosidad, tu munificencia y bondadosos favores, tu generosidad y sublimidad, tu soberanía y poder, tu esplendor y tu gloria, y de aquello que es propio de la sagrada corte de tu trascendente dominio y majestad y es digno de los gloriosos recintos de tu eternidad y exaltación.

Soy consciente, oh Señor, de que mis transgresiones han cubierto mi rostro de vergüenza en tu presencia y han cargado mis espaldas ante Ti, se han interpuesto entre tu hermoso rostro y yo, me han cercado por todas partes y me han cerrado el paso completamente al acceso a las revelaciones de tu poder celestial.
¡Oh Señor! ¿Si Tú no me perdonas, quién será el que otorgue perdón, y si Tú no tienes misericordia de mí, quién será capaz de mostrar compasión? Gloria sea a Ti. Tú me creaste cuando yo no existía y Tú me alimentaste mientras carecía de todo entendimiento. Alabado seas Tú. Cualquier evidencia de bondad procede de Ti, y toda muestra de misericordia emana de los tesoros de tu decreto.

Te ruego, oh mi Señor, me perdones por cualquier mención hecha aparte de la mención de Ti y por cualquier alabanza que no sea tu alabanza y por cualquier complacencia excepto la complacencia en tu cercanía y por cualquier placer que no sea el placer de la comunión contigo; por cualquier alegría fuera de la alegría de tu amor y de tu complacencia y por todas las cosas que a mí me pertenecen y que no tienen relación contigo, oh Tú que eres el Señor de señores, quien provee los medios y quien abre las puertas.

¿Cómo puedo Yo alabarte, oh Señor, por las evidencias de tu esplendor poderoso y por los dulces sabores que Tú Me has ofrecido en esta fortaleza, en tal grado que nada de lo que existe en los cielos o en la tierra tiene comparación con ellos? Tú has velado por Mí en el corazón de esta montaña, donde me encuentro rodeado de montañas por todas partes. Una cuelga sobre Mí, otras se elevan a mi derecha y a tu izquierda y aún otra se levanta enfrente de Mí, Gloria sea a Ti; no hay otro Dios salvo Tú. Cuán a menudo he visto rocas abalanzándose desde la montaña sobre Mí y Tú Me protegiste de ellas y Me guardaste dentro de la fortaleza de tu divina unidad.
Glorificado y exaltado eres Tú y alabado seas por todo lo que amas y deseas y gracias Té sean dadas por aquello que Tú has decretado y preordenado. Desde tiempo inmemorial nos ha sido enviada tu tierna misericordia y el proceso de tu creación ha sido y siempre es incesante. Tu obra es distinta a la labor de cualquiera que no seas Tú y tus excelentes dádivas no tienen comparación con las dádivas de cualquiera fuera de Ti mismo.
Alabado seas Tú, oh mi Amado, y magnificado sea tu Nombre. Desde el momento en que puse pie en esta fortaleza hasta el instante en que salga de ella, Te veo establecido en tu trono de gloria y majestad, haciendo descender sobre Mí las múltiples señales de tu gracia y bondadosos favores. Tú ves que mi morada es el corazón de las montañas y distingues que en mi persona no hay nada salvo las evidencias de la humillación y la soledad.
Alabado sea tu Nombre. Te doy las gracias por cada uno de tus decretos inescrutables y ofrezco mi alabanza por cada signo de tus tribulaciones. Permitiendo que sea arrojado a esta prisión, la convertiste para Mí en un jardín del Paraíso e hiciste que se convirtiera en una cámara de la corte de compañerismo eterno.
¡Cuán numerosos los versos que Tú Me enviaste y las oraciones que Me oíste ofrecerte! ¡Cuán diversas las revelaciones que trajiste a la existencia a través de Mí y las experiencias que en Mí evidenciaste!
Magnificado sea tu Nombre. Incontables pruebas han sido incapaces de privarme de ofrecer gracias a Ti, y mis limitaciones no han podido evitar que Yo ensalce tus virtudes. Los infieles se habían propuesto convertir mi morada en una morada de desgracia y humillación. Pero Tú Me has glorificado median te mi alabanza de Ti, Me has ayudado bondadosa mente mediante las revelaciones de tu unidad y Me has conferido un gran honor mediante los esplendores refulgentes de tu antigua eternidad. Tú le ordenas al fuego "Sé un bálsamo aliviador para mi siervo" y a la prisión "Sé un trono de tierna compasión para mi siervo, como señal de mi parte". Sí, juro por tu gloria. Para mí la prisión ha resultado no ser otra cosa que el más exquisito jardín del Paraíso y ha representado el lugar más noble en el reino superior.
Alabado y glorificado eres Tú. Cuán a menudo cayeron las adversidades sobre Mí y Tú las mitigaste y desviaste mediante tu bondadoso favor. Y cuántas veces se promovieron tumultos en mi contra por parte de la gente, subordinándolos Tú mediante tu tierna misericordia. Cuán numerosas las ocasiones en que los Nimrods encendieron fuegos con los que quemarme, pero Tú los convertiste en bálsamos para Mí; y cuán numerosos los momentos en que los infieles decretaron mi humillación y Tú hiciste de ellos señales de honor para Mí...
En verdad, Tú eres la más elevada aspiración de todo buscador sincero y el objeto del deseo de aquellos que Te anhelan. Tú eres Aquel que está dispuesto a contestar la llamada de quienes reconocen tu divina unidad y Aquel ante quien los cobardes permanecen atemorizados. Tú eres el que ayuda al necesitado, el Libertador de los cautivos, el que humilla a los opresores, el Destructor de los malhechores, el Dios de todos los hombres, el Señor de todas las cosas creadas. Tuyos son los reinos de la Creación y de la Revelación, oh Tú que eres el Señor de todos los mundos.
¡Oh Tú el Autosuficiente! Tú Me bastas ante cualquier dificultad que descienda sobre Mí y en toda aflicción que Me acose. Tú eres mi único Compañero en mi retiro, y el Regocijo de mi corazón en mi soledad, y en mi prisión y mi morada, mi Amado. ¡No hay otro Dios más que Tú!
Aquel a quien Tú bastes no será jamás agraviado; aquel a quien Tú protejas jamás perecerá; aquel a quien Tú ayudes jamás será humillado, y aquel a quien Tú dirijas tu mirada jamás se alejará de Ti.
Decreta para nosotros, pues, aquello que de Ti proceda y perdónanos por lo que somos. Verdadera mente Tú eres el Señor de poder y gloria, el Señor de todos los mundos. "Lejos está la gloria de tu Señor, el Señor de toda grandeza, de aquello que le imputan. La paz sea con sus Apóstoles. Alabado sea Dios el Señor de todos los mundos". 79

79 Corán 37: 180-182

¡Gloria sea a Ti, oh Señor! Tú eres el Dios que ha existido antes de todas las cosas, quien existirá después de todas las cosas y perdurará más allá de todas las cosas. Tú eres el Dios que conoce todas las cosas y es superior a todas las cosas. Tú eres el Dios que trata con misericordia a todas las cosas, quien juzga entre todas las cosas y cuya visión abarca a todas las cosas. Tú eres Dios mi Señor. Tú eres consciente de mi posición, Tú eres testigo de mi ser interior y exterior.
Concédeme tu perdón, así como a todos los creyentes que respondieron a tu Llamada. Sé Tú quien me apoye suficientemente ante las maldades de quien quiera desee inflingir sobre mí algún castigo o me desee algún mal. Verdaderamente Tú eres el Señor de todas las cosas creadas. Tú satisfaces a todos, mientras que nadie puede considerarse autosuficiente sin Ti.


Yo Te imploro por el esplendor de la luz de tu gloriosa faz, le majestad de tu antigua grandeza y el poder de tu trascendente soberanía, que ordenes para nosotros, en este momento, todo lo que es bueno y deseable y destines para nosotros cada porción de las efusiones de tu gracia. Pues tus dádivas no Te causan pérdida alguna, ni disminuyen tu riqueza los favores que nos otorgas.
¡Glorificado eres Tú, oh Señor! En verdad yo soy pobre, mientras que Tú eres rico. Verdaderamente yo soy débil, mientras que Tú eres el poderoso. En verdad yo soy impotente y Tú eres el potente. En verdad yo estoy humillado y Tú eres el más exalta do. En verdad yo me encuentro apenado, mientras que Tú eres el Señor de poder.

Ordena para Mí, oh Señor, toda cosa buena que hayas creado o vayas a crear y protégeme de cualquier mal que Tú detestes de entre las cosas que hayas hecho o hagas que existan. En verdad tu cono cimiento abarca a todas las cosas. Alabado seas Tú. Verdaderamente no hay Dios salvo Tú y nada de lo que existe en los cielos o en la tierra y de lo que hay entre ambos puede jamás desviar tu propósito. Poderoso eres Tú sobre todas las cosas.
Lejos esté de la sublimidad de tu Ser, oh mi Señor, el que alguien busque tu amorosa bondad o favor. Lejos esté de tu trascendente gloria el que alguien implore las evidencias de tus favores y tu tierna merced. Demasiado elevado eres Tú para que cualquier alma busque la revelación de tu misericordiosa pro videncia y amoroso cuidado, y demasiado santificada es tu gloria para que alguien pueda suplicarte las efusiones de tus bendiciones y de tu bondad y gracia celestiales. En tu reino del cielo y de la tierra, dotado de múltiples bendiciones, Tú estás infinitamente glorificado por encima de cualquier cosa a la que pueda atribuirse identidad alguna.
Todo lo que Te pido, oh mi Dios, es que antes de que mi alma parta de mi cuerpo me permitas obtener tu complacencia, aunque me fuera concedida por un instante más pequeño que la fracción infinitesimal de un grano de mostaza. Pues si parte mientras Tú estás contento conmigo, estaré libre de toda preocupación o angustia; pero si me abandona mientras Tú estás descontento conmigo, entonces, aunque hubiera realizado todas las acciones buenas, ninguna me serviría y aunque me hubiera ganado todos los honores y glorias, ninguno de ellos serviría para ensalzarme.
Yo Te pido sinceramente, oh mi Dios, que generosamente me concedas tu complacencia en el momento en que ordenes mi ascensión hacia Ti y hagas que aparezca ante tu sagrada presencia, pues Tú has sido desde siempre el Dios de bondad infinita para el pueblo de tu reino y el Señor de los más excelentes dones para todos los que habitan en c elevado cielo de tu complacencia.

¡Cuán numerosas las almas vivificadas que en tu sendero fueron expuestas a extrema humillación por exaltar tu Palabra y glorificar tu Divina Unidad! ¡Cuán abundante la sangre derramada por tu Fe para vindicar la autenticidad de tu Misión divina y celebrar tu alabanza! ¡Cuán vastas las posesiones injustamente confiscadas en el sendero de tu amor para afirmar la sublimidad de tu santidad y ensalzar tu glorioso Nombre! ¡Cuán numerosos los pies que han hollado el polvo para magnificar tu santa Palabra y alabar tu gloria! ¡Cuán innumerables los gritos de lamento elevados, los corazones sobrecogidos de terror, los penosos infortunios que nadie más que Tú puede imaginar y las adversidades y aflicciones inescrutables para cualquiera salvo para Ti mismo; y todo ello para establecer, oh mi Dios, la exaltación de tu santidad y para demostrar el carácter trascendente de tu gloria!
Estos decretos fueron ordenados por Ti con el fin de que todas las cosas creadas pudieran atestiguar que han sido traídas a la existencia por ninguna otra causa salvo la tuya. Tú les has privado de las cosas que producen tranquilidad a sus corazones, para que puedan saber con certeza que todo lo que está asociado con tu santo Ser es muy superior y está muy por encima de toda otra cosa que pudiera Satisfacerles, pues tu invencible poder abarca a todas las cosas y nada puede frustrarlo jamás.
Verdaderamente Tú has hecho que se produzcan estos importantísimos hechos para que aquellos que están dotados de percepción puedan reconocer fácilmente que Tú los ordenaste para demostrar la sublimidad de tu Unidad divina y afirmar la exaltación de tu Santidad.

¡Gloria sea a Ti, oh Señor! Aunque Tú puedas hacer que una persona sea destituida de toda posesión mundana y que desde el comienzo de su vida hasta su ascensión hacia Ti pueda ser reducido a la pobreza, mediante la operación de tu mandato, si Tú le hicieras surgir del Árbol de tu amor, tal merced sería en verdad para él mucho mejor que todas las cosas que Tú has creado en el cielo y en la tierra y todo lo que se encuentra entre ambos. A través de la revelación de tus favores, heredará el hogar celestial y participará de las excelentes dádivas que en él Tú has provisto, pues las cosas que se encuentran contigo son interminables. Esta es en verdad tu bendición que, de acuerdo Con la complacencia de tu voluntad, otorgas a quienes caminan por el sendero de tu amor.
Cuán numerosas las almas que en tiempos pasados fueron sacrificadas por amor a Ti y de cuyos nombres todos los hombres se enorgullecen ahora; y cuán vasto el número de aquellos a quienes permitiste adquirir riquezas terrenales, quienes las amasaron mientras se encontraban privados de tu Verdad, y que han pasado hoy al olvido. Porque a éstos les aguarda un grave castigo y un duro escarmiento.

¡Oh Señor! Permite que el Árbol de tu divina Unidad crezca con rapidez. Riégalo pues, oh Señor, con las aguas corrientes de tu favor y ante las revelaciones de tu seguridad divina haz que dé tales frutos como los que Tú deseas para tu glorificación y exaltación, tu alabanza y agradecimiento, que magnifique tu Nombre, alabe la unicidad de tu Esencia y Te ofrezca su adoración, pues todo esto se encuentra en tu mano y no en la de ningún otro.
Grande es la bendición de aquellos cuya sangre has escogido para regar con ella el Árbol de tu afirmación y exaltar así tu Palabra sagrada e inmutable.
Ordena para mí, oh mi Señor, y para aquellos que creen en Ti, lo que a tu juicio sea mejor para nosotros, tal como está establecido en el Libro Madre, pues en el dominio de tu mano sostienes las medidas exactas de todas las cosas.
Tus excelentes dádivas descienden incesantemente sobre aquellos que abrigan tu amor y las maravillosas señales de tus bondades celestiales son ampliamente repartidas entre aquellos que reconocen tu Unidad divina. A tu cuidado confiamos todo 1 que has destinado para nosotros y Te imploramos nos concedas todo lo bueno abarcado por tu conocimiento.
Protégeme, oh mi Señor, de todo mal que tu omnisciencia perciba, pues no hay ni poder ni fortaleza salvo en Ti, ni triunfo alguno que no emane de tu presencia y sólo a Ti corresponde ordenar. Todo lo que Dios ha deseado, ha sido; y lo que El no ha deseado, jamás será.
En ningún lugar existe poder o fortaleza salvo en Dios, el Más Exaltado, el M Poderoso.

¡Oh Señor! Permite que los pueblos de la tierra sean admitidos en el Paraíso de tu Fe, para que ningún ser creado pueda quedarse fuera de los límites de tu complacencia.
Desde tiempo inmemorial Tú has sido potente para hacer lo que Te place y superior a todo lo que Tú desees.

Concédeme, oh mi Dios, la medida completa de tu amor y tu complacencia y mediante las atracciones de tu luz resplandeciente extasía nuestros corazones, oh Tú que eres la Evidencia Suprema y a quien todos glorifican. Como señal de tu gracia, dirige hacia mí tus brisas vivificadoras durante el día y la noche, oh Señor de misericordia.
Nada he hecho, oh mi Dios, que me haga merecedor de la contemplación de tu rostro y sé de cierto que aunque viviera tanto tiempo como dure el mundo no lograría realizar acto alguno que mereciera este favor, pues el estado de un siervo jamás alcanzará el acceso a tus sagrados recintos, a menos que tu generosidad me alcance, penetre en mí tu tierna misericordia y me circunde tu amorosa bondad.
Toda alabanza sea para Ti, fuera del cual no existe otro Dios. Permíteme bondadosamente ascender a Ti, tener el honor de habitar en tu cercanía y tener comunión únicamente contigo. No hay Dios salvo Tú.
En verdad, si desearas otorgar tu bendición a un siervo, eliminarías del reino de su corazón cualquier mención o inclinación excepto tu propia mención. Y si le desearas mal a algún siervo debido a lo que sus manos injustamente han forjado ente tu rostro, le probarías con los bienes de este mundo y del venidero de forma que se preocupara por ellos y olvidara tu recuerdo.

Gloria sea a Ti, oh Señor. Tú que has traído a la existencia todas las cosas creadas, mediante el poder de tu voluntad.
¡Oh Señor! Ayuda a aquellos que han renunciado a todo salvo a Ti y confiéreles una gran victoria. Envíales, oh Señor, al concurso de los ángeles del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos, para que asistan a tus siervos, les socorran y les fortalezcan, les capaciten para alcanzar el éxito, les apoyen, les doten de gloria, les confieran honor y elevación, les enriquezcan y les hagan triunfadores con una asombrosa victoria.
Tú eres su Señor, el Señor de los cielos y de la tierra, el Señor de todos los mundos. Fortalece esta Fe, oh Señor, mediante el poder de esos siervos y haz que prevalezcan sobre todas las gentes del mundo; pues, en verdad, ellos son siervos tuyos que se han desprendido de todo excepto de Ti y Tú eres en verdad el protector de los creyentes verdaderos.
Permite, oh Señor, que sus corazones, mediante su fidelidad a esta Fe tuya inviolable, puedan hacer se más fuertes que todo lo que existe en los cielos y en la tierra y en lo que quiera que exista entre ambos; y fortalece, oh Señor, sus manos con las señales de tu sorprendente poder para que ellos puedan manifestar tu poder ante los ojos de toda la humanidad.
¡Oh Señor! A Ti acudo en busca de refugio y hacia todos tus signos dirijo mi corazón.
¡Oh Señor! Ya sea viajando o en casa, durante mis ocupaciones o en mi trabajo, en Ti deposito toda mi confianza.
Concédeme, pues, tu ayuda satisfaciente, que me haga independiente de todas las cosas, oh Tú Ser de misericordia insuperable.
Otórgame, oh Señor, mi parte, como sea de tu agrado, y. haz que me sienta satisfecho con lo que quiera que Tú hayas ordenado para mí.
Tú tienes autoridad absoluta para ordenar.

¡Oh Señor! Tú eres quien disipa todas las penas y elimina todas las aflicciones. Tú eres el que destierra cualquier pena y libera a todo esclavo, el Redentor de cada alma. ¡Oh Señor! Concédeme la libertad mediante tu misericordia y cuéntame entre aquellos siervos tuyos que han obtenido la salvación.

Desde toda eternidad Tú has sido y siempre serás, oh mi Señor, el único Dios verdadero, mientras que todos los demás fuera de Ti son pobres y necesitados. Asido fuertemente a tu cuerda, oh mi Señor, me he desprendido de toda la humanidad y con mi rostro dirigido hacia la morada de tu tierna merced, me he alejado de todas las cosas creadas. Inspírame bondadosamente, oh mi Señor, mediante tu bondad y gracia, tu gloria y majestad y tu dominio y grandeza, pues a nadie puedo encontrar que sea poderoso y todosapiente salvo a Ti. Protégeme, oh mi Dios, mediante la potencia de tu trascendente gloria que todo lo satisface y las huestes de los cielos y de la tierra, pues en nadie puedo depositar mi confianza excepto en Ti y no existe refugio alguno salvo Tú.
Tú eres Dios, mi Señor, Tú conoces mis necesidades, Tú ves mi estado y sabes bien lo que me ha acontecido a raíz de tu decreto y los sufrimientos terrenales que he soportado de acuerdo con tu voluntad y como señal de tu bondad y favor.

Contigo sean la gloria de las glorias y la más resplandeciente de las luces, oh mi Dios. Tu majestad es tan trascendente que está fuera del alcance de cualquier imaginación humana y tu consumado poder tan sublime que los pájaros de los corazones y mentes de los hombres jamás podrán alcanzar sus alturas. Todos los seres reconocen su impotencia para exaltarte como es digno de tu condición. Inmensurablemente alabado eres Tú. Nadie puede glorificar tu ser o sondear las evidencias de tu misericordia existente en tu más íntima Esencia, pues única mente Tú Te conoces a Ti mismo ya que estás en Ti mismo.
Te ofrezco mi alabanza, oh Señor nuestro Dios, por la bendición de haber llamado a la existencia al reino de la creación e invención, alabanza que brilla resplandeciente mediante la potencia de tu inspiración, que nadie salvo Tú puede estimar convenientemente. Te glorifico además y Te doy las gracias, tal como corresponde a tu presencia sobrecogedora y a la gloria de tu poderosa majestad, por esta bendición sublime, este signo maravilloso manifiesto en tus reinos de revelación y de creación.
Toda gloria sea para Ti. Inmensurablemente elevado es aquello que a Ti Te corresponde. En verdad, nadie ha comprendido adecuadamente la sublimidad de tu estado y ninguno salvo Tú mismo Te ha reconocido tal como es propio de Ti. Tú te manifiestas a través de las efusiones de tu bondad y nadie salvo Tú puede penetrar en la sublimidad de tu Revelación.
Magnificado sea tu nombre. ¿Hay algo excepto Tú mismo que tenga existencia independiente para poder insinuar cuál sea tu naturaleza; y hay alguien fuera de Ti que posea alguna traza de identidad con la que yo pueda reconocerte? Todas las cosas conocidas deben su renombre al esplendor de tu Nombre, el Más Manifiesto, y cada objeto está profundamente inspirado por la influencia vibrante que emana de tu voluntad invencible. Tú estás más cerca de todas las cosas que todas las cosas.
Alabado y glorificado eres Tú. Demasiado elevada está tu sublimidad para que las manos de aquellos que están dotados de conocimiento puedan alcanzarte y demasiado abstrusa es tu insondable profundidad para que los ríos de las mentes y entendimientos humanos puedan emerger de ella.

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
Toda alabanza sea para Dios, quien era Eterno antes de que las cosas creadas fueran llamadas a la existencia, cuando no había nadie excepto El. El es Aquel que había sido Morador Eterno, mientras ningún elemento de su creación existía todavía. En verdad, las almas de aquellos que están dotados de entendimiento no llegan a comprender la más mínima manifestación de sus atributos y las mentes de quienes han reconocido su unidad son incapaces de percibir la más insignificante de las señales de su omnipotencia.
Santificado estás Tú, oh Señor mi Dios. Las lenguas de los hombres fracasan en su intento de ensalzar tu gloriosa obra, cuánto más titubearían pues en alabar la majestad de tu trascendente poder. Y si el entendimiento humano se encuentra sensible mente confuso al querer intuir el misterio de un simple objeto de tu creación, ¿cómo puede alguien llegar jamás al reconocimiento de tu propio Ser?
Yo Te he conocido al haberme hecho saber que Tú eres incognoscible para cualquiera salvo para Ti mismo. Yo he llegado a apreciar, gracias a la creación a la que Tú has dado forma partiendo de la pura inexistencia, que el camino para llegar a la comprensión de tu Esencia está vedado a todos. Tú eres Dios, más allá del cual no existe otro Dios. Nadie fuera de tu propio Ser puede comprender tu naturaleza. Tú no tienes igual, ni colaborador. Desde siempre Tú has estado solo, sin ningún otro salvo Tú mismo y hasta siempre seguirás estando igual, mientras que jamás se aproximará cosa creada alguna a tu exaltada posición.
Todos los hombres, oh mi Dios, confiesan su impotencia para conocerte tal como Tú conoces a tu propio Ser; el impulso generador que Tú has libera do está manifiesto en la creación entera y todas las cosas creadas que Tú has modelado no son sino ex presiones de tus maravillosos signos. Magnificado sea tu nombre; Tú estás infinitamente por encima de los esfuerzos de cualquiera de tus criaturas para alcanzar tu reconocimiento, tal como es digno y propio de Ti.
¡Alabanzas Te sean dadas! La forma en que Tú has llamado a la existencia a tu creación, desde la pura inexistencia, impide a todas las cosas creadas reconocerte y la manera en que Tú has dado forma a las criaturas, con las limitaciones impuestas sobre ellas, proclama su total insignificancia ante las revelaciones de tus atributos.
Exaltado eres Tú, oh mi Dios. La humanidad entera es impotente para celebrar tu gloria y las mentes de los hombres fracasan en su deseo de ofrecerte su alabanza. Soy testigo en tu presencia, oh mi Dios, de que Tú Te das a conocer mediante tus maravillosos signos y eres reconocido mediante las revelaciones de tus señales. El hecho de que Tú nos has traído a la existencia me induce a reconocer ante Ti que Tú estás infinitamente por encima de nuestra alabanza, y, en virtud de las cualidades con las que Tú has dotado nuestros seres, testifico ante Ti que Tú trasciendes nuestra comprensión.
Permíteme remontarme a las más nobles alturas en mi acercamiento a Ti y deja que pueda aproximarme a Ti mediante la fragancia de tu santidad. Que puedan así desvanecerse todas las limitaciones mediante la luz del éxtasis desaparezca la lejanía de Ti con mi llegada a los asientos de reunión y que los sutiles velos que me han impedido entrar en tu mansión de gloria se disipen de tal forma que pueda yo ganar acceso a tu presencia, establecer mi mora da cerca de Ti y entonar las expresiones de alabanza con que Tú me has descrito tu propio Ser, atestiguando que Tú eres Dios, que no existe más Dios que Tú, el Uno, el Incomparable, el Eterno Morador; que Tú no engendras, ni eres engendrado, que no tienes descendiente, ni compañero, ni existe protector alguno contra la humillación salvo Tú y que Tú eres el señor de todos los mundos. Soy igualmente testigo de que todas las cosas fuera de Ti no son sino Tus criaturas y están bajo el dominio de tu mano. Ningún ser es favorecido con bienes o vive en la necesidad a no ser que así lo decrete tu voluntad. Tú eres el Rey de días eternos y el Regidor supremo. Tu poder domina a todas las cosas y todas las cosas creadas existen por tu deseo. Toda la humanidad reconoce su humilde servidumbre y confiesa sus limitaciones y no existe cosa alguna que no celebre tu alabanza.
Yo Te pido, oh mi Dios, por la gloria de tu misericordioso Semblante y por la majestad de tu antiguo Nombre, que no me prives de la Fragancia vivificadora de las evidencias de tus Días —Días que Tú mismo has inaugurado y originado.

Tú eres Dios, no hay Dios salvo Tú.
¡Alabado y glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Tú gozas de supremacía sobre el reino del ser y tu poder alcanza a todas las cosas creadas. Tu sostienes el reino de la creación en tu mano y llamas a la existencia según Te place.
¡Toda alabanza sea para Ti, oh Señor mi Dios! Yo Te imploro, por aquellas almas que están esperan do ansiosamente a la entrada de tu puerta y por aquellos seres santos que han alcanzado la corte de tu presencia, que dirijas hacia nosotros los destellos de tu tierna compasión y nos mires con los ojos de tu amorosa providencia. Haz que nuestros corazones se enciendan con el fuego de tu tierno afecto y danos de beber del agua viviente de tu bondad. Mantennos firmes en el sendero de tu ardiente amor y permite que moremos dentro de los recintos de tu santidad. En verdad, Tú eres el Donador, el Más Generoso, el Omnisciente, el Informado de todo.
¡Glorificado eres Tú, oh mi Señor! Yo Te invoco, por tu Más Gran Nombre, mediante el cual los secretos ocultos de Dios —el Más Exaltado— fueron divulgados y los hijos de todas las naciones convergieron hacia el centro focal de la fe y la certeza, mediante el cual tus luminosas Palabras fluyeron para dar vida a la humanidad y la esencia de todo conocimiento fue revelado desde esa Encarnación de bondad, que puedan mi vida, mi ser interior, mi alma y mi cuerpo ser ofrecidos como un sacrificio al polvo ennoblecido por sus huellas.
Yo Te pido fervorosamente, oh Señor mi Dios, por tu Nombre más glorioso, —mediante el cual tu soberanía ha sido establecida y las señales de tu poder han sido manifestadas y mediante el cual los océanos de la vida y del éxtasis sagrado se han agitado para revivificar los huesos pulverizados de todas tus criaturas y para animar los miembros de aquellos que han abrazado tu Causa— yo Te pido fervorosa mente que ordenes bondadosamente para nosotros el bien de este mundo y del venidero, que nos permitas ganar acceso a la corte de tu merced y amorosa bondad y que enciendas en nuestros corazones la llama de la alegría y el éxtasis, de tal forma que sean atraídos así los corazones de todos los hombres.
En verdad, Tú eres el Todopoderoso, el Protector, el Omnipotente, el que subsiste por Sí mismo.

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Yo Te suplico me perdones a mí y a quienes sostienen tu Fe. En verdad, Tú eres el Señor soberano, el Perdonador, el Más Generoso. ¡Oh mi Dios! Permite que aquellos de tus siervos que están privados de conocimiento sean admitidos en tu Causa; pues en cuanto saben de Ti, atestiguan la verdad del Día del Juicio y no disputan las revelaciones de tu bondad. Haz descender sobre ellos los signos de tu gracia y con cédeles, dondequiera que residan, una parte abundante de lo que has ordenado para los piadosos de entre tus siervos. Tú eres, en verdad el Supremo Regidor, el Todo Bondadoso, el Más Benévolo. ¡Oh mi Dios! Deja que las lluvias de tu misericordia y bendiciones desciendan sobre los hogares cuy os moradores hayan abrazado tu Fe, como muestra de tu gracia y señal de tu amoroso cuidado. Verdaderamente, tu capacidad de perdón es insuperable. Si retiraras tus bendiciones de alguien, ¿cómo podría el contarse entre los seguidores de la Fe en tu Día?
Bendíceme, oh Señor a mi y a aquellos que creerán en tus signos el Día señalado y a quienes albergan amor hacia mi en sus corazones, un amor que Tú creas en ellos. En verdad Tú eres el Señor de justicia, El Más Exaltado.
Inmensurablemente elevado estás Tú, oh mi Dios, por encima de los esfuerzos de todos los seres y cosas creadas para alabarte y reconocerte. Ninguna criatura puede jamás comprenderte como corresponde a la realidad de tu sagrado Ser y ningún siervo puede jamás adorarte como es digno de tu incognoscible Esencia. Alabado seas Tú; demasiado elevado está tu exaltado Ser para que ninguna alusión procedente de tus criaturas gane jamás acceso a tu presencia. Cada vez que me remontaba, oh mi Dios, a tu sagrada atmósfera y alcanzaba el más profundo espíritu de oración hacia Ti, reconocía que Tú eres inaccesible y que jamás mención alguna de Ti puede llegar a tu corte trascendente. Por ello, me vuelvo hacia tus Amados —Aquellos a quienes generosamente has conferido tu propio estado— para que puedan manifestar tu amor y tu verdadero conocimiento. Bendíceles pues, oh mi Dios, con toda distinción y dádiva excelente que tu conocimiento pueda concebir dentro del dominio de tu poder.
Oh mi Dios, mi Señor y mi Maestro. Juro por tu poder y gloria que únicamente Tú y sólo Tú eres el deseo final de todos los hombres y que solamente Tú y ningún otro salvo Tú eres el objeto de adoración. ¡Oh mi Dios! Los senderos de tu gloria inaccesible me han impulsado a entonar estas palabras y los caminos de tus alturas inalcanzables han guiado a hacer estas alusiones. ¡Exaltado eres Tú, oh mi Señor! Las evidencias de tu re velación están demasiado manifiestas para que yo precise referirme a cualquier cosa fuera de Ti mismo, y el amor que guardo por Ti es mucho más dulce a mi paladar que el conocimiento de todas las cosas y me libra de la necesidad de buscar el cono cimiento de cualquier otro salvo Tú.
Toda alabanza sea para Ti, oh mi Señor. Creo verdaderamente en Ti, tal como eres en Ti mismo; y de Ti, tal como eres en Ti mismo pido perdón de parte de Mí y para toda la humanidad.
¡Oh mi Dios! Me he vuelto enteramente hacia tu rostro y me he postrado ante Ti. No tengo poder sobre nada en tu sagrada presencia. Si me castigaras con tu poder, serías en verdad justo en tu decreto; y si me concedieras cada una de tus dádivas excelentes, serías en verdad sumamente generoso y bondadoso. Verdaderamente, Tú eres independiente de todas las gentes del mundo.
He buscado la reunión contigo, oh mi Maestro, y sin embargo no he podido alcanzarla salvo a través del conocimiento del desprendimiento de todo excepto de Ti. He anhelado tu amor, pero no he con seguido encontrarlo más que en la renuncia a todo lo que no seas Tú mismo. He deseado fervientemente adorarte y sin embargo no he podido alcanzar tu adoración, salvo amando a aquellos que albergan amor hacia Ti. A nadie reconozco, oh mi Señor, excepto a Ti. Tú eres incomparable y no tienes socio alguno. Únicamente Tú conoces nuestras imperfecciones y nadie más posee este conocimiento.
Te pido perdón por lo que quiera que Te desagrade.
Yo Te invoco en todo momento con la lengua de tu inspiración diciendo: "Tú eres en verdad el que todo lo posee, el Incomparable. No hay Dios salvo Tú. Infinitamente lejos y elevado estás Tú de las descripciones de aquellos que arrogantemente Te comparan a otros".

Toda majestad y gloria, oh mi Dios, y toda luz y dominio y grandeza y esplendor sean para Ti. Tú otorgas soberanía a quienquiera Tú desees y se la niegas a quien quieras. No hay Dios salvo Tú, el que todo lo posee, el Más Elevado. Tú eres Aquel que crea de la nada el universo y todos los que en él ha bitan. No existe nada digno de Ti, excepto Tú mismo, mientras que todos los demás son como proscritos ante tu presencia y como nada comparados con la gloria de tu propio Ser.
Lejos esté de mi la intención de ensalzar tus virtudes de otra forma que no sea por la que Tú Te has ensalzado a Ti mismo en tu poderoso Libro, don de dices: "Ningún ojo Le percibe, más El todo lo percibe. El es el Astuto, el que todo lo ve" 80. Gloria sea a Ti, oh mi Dios; en verdad ninguna mente u ojo alguno, por agudo o crítico que sea, puede jamás comprender la naturaleza del más insignificante de tus signos. Verdaderamente Tú eres Dios, no hay Dios más que Tú. Atestiguo que Tú Mismo, por Ti solo, eres la única expresión de tus atributos, que ninguna alabanza salvo la tuya misma puede jamás alcanzar tu sagrada corte, ni pueden tus atributos ser concebidos por alguien fuera de Ti mismo.
80. Ibíd. 6:103
Gloria sea a Ti; Tú estás por encima de la descripción de cualquiera salvo Tú mismo, pues no está al alcance de la concepción humana el magnificar adecuadamente tus virtudes o comprender la realidad íntima de tu Esencia. Lejos está de tu gloria el que tus criaturas Te describan o el que cualquiera salvo Tú mismo Te conozca jamás. Yo Te he conocido, oh mi Dios, porque Tú Te has dado a conocer a mí, pues si no Te hubieras revelado a mí, no Te habría conocido. Yo Te rindo culto gracias al llama miento que Tú me has hecho, pues de no haber sido por tus llamadas yo no Te habría adorado. Alabado eres Tú, oh mi Dios. Mis transgresiones han adquirido gran tamaño y mis pecados han asumido graves proporciones. ¡Cuán desgraciada será mi condición ante tu santa presencia! No he llegado a conocerte en la medida en que Tú Te revelaste a mi; no he llegado a adorarte con una devoción digna de tus 1iamadas no he llegado a obedecerte por no caminar por el sendero de tu amor en la manera en que Tu me inspiraste.
Tu poder me lo atestigua, oh mi Dios aquello que sea digno de Ti es mucho más grande y está muy por encima de lo que cualquier ser pueda intentar cumplir. En verdad, nada podrá jamás comprender te como Te corresponde, ni criatura servil alguna adorarte como es propio de Tu adoración. Tan perfecta y amplia es tu prueba, oh mi Dios, que su esencia íntima trasciende la descripción de cualquier alma y tan abundantes son las efusiones de tus dádivas que ninguna facultad puede valorar su rango infinito.
¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Maestro! Yo te imploro por tus múltiples bondades y por los pilares que sostienen tu trono de gloria, que tengas piedad de estas gentes humildes que son impotentes para soportar las cosas desagradables de esta vida fugaz; cuánto peor, pues, soportarían tu castigo en la vida venidera —un castigo ordenado por tu justicia, causado por tu ira y que seguirá existiendo eternamente.
Te pido por Ti Mismo, oh mi Dios, mi Señor y mi Maestro, que intercedas por mí. He huido de tu justicia hacia tu misericordia. Para mi protección Te estoy buscando, al igual que aquellos que no se apartan de tu camino, ni durante un abrir y cerrar de ojos, —aquellos por cuyo amor Tú creaste la creación, como señal de tu misericordia y gracia.

¡Oh mi Dios! A nadie tengo salvo a Ti que pueda calmar el ansia de mi alma y Tú eres mi mas eleva da aspiración, oh mi Dios. Mi alma sólo está desposada a Ti y a aquellos a quienes Tú amas. Declaro solemnemente que tanto mi vida como mi muerte están dedicadas a Ti. En verdad Tú eres incomparable y no tienes igual.
¡Oh mi Señor! Yo Te suplico me perdones por haberme ocultado a Ti. ¡Por tu gloria y majestad! Yo he fallado en reconocerte y adorarte debidamente, mientras que Tú Te das a conocer a mí y me re cuerdas como es propio de tu posición. Grave sería mi pena, oh mi Señor, si Tú me reprendieras por mis transgresiones y malos actos. No conozco otra ayuda salvo Tú. No tengo refugio alguno hacia el cual correr salvo Tú. Ninguna de tus criaturas puede atreverse a interceder ante Ti sin tu permiso. Yo me aferro firmemente a tu amor, ante tu corte y de acuerdo con tu mandato Te elevo mi oración fervorosamente, tal como corresponde a tu gloria. Te ruego atiendas mi llamamiento como Tú me has prometido. En verdad, Tú eres Dios; no hay Dios sino Tú. Sólo y sin la ayuda de nadie, Tú eres independiente de todas las cosas creadas. Ni la devoción de tus amantes puede beneficiarte, ni los malos hechos de los infieles dañarte. En verdad Tú eres mi Dios, quien jamás faltará a su promesa.
¡Oh mi Dios! Yo Te pido por las evidencias de tu favor, me permitas acercarme a las sublimes alturas de tu sagrada presencia y me guardes de inclinarme hacia las alusiones sutiles de cualquier otro salvo Tú. Guía mis pasos, oh mi Dios, hacia lo que para Ti es aceptable y placentero. Protégeme, mediante tu poder, de la furia de tu ira y de tu castigo y no me permitas entrar en los recintos no deseados por Ti.

¡Oh mi Dios! No he podido conocerte como es digno de tu gloria y no Te he temido como incumbe a mi condición. ¿Cómo puedo hacer mención de Ti encontrándome en este estado cómo puedo dirigir mi rostro hacia Ti cuando no he cumplido con mi deber de adorarte?
Tú no me trajiste a la existencia para demostrar la potencia de tu poder, que es inequívocamente manifiesta y evidente; pues Tú eres Dios, quien eternamente existía cuando no había ninguna otra cosa. Más bien nos creaste mediante tu poder trascendente para que se pudiera hacer una sencilla mención de nosotros antes de la resplandeciente manifestación de tu Recuerdo.
No tengo otro conocimiento de Ti, oh mi Dios, que el que Tú me has enseñado, para poder reconocer tu Ser —un conocimiento que refleja únicamente mi falta y mis pecados. Heme aquí pues, oh mi Dios, enteramente consagrado a Ti, deseando hacer lo que Tú deseas. Humildemente me postro ante las revelaciones de tu misericordia, confesando que Tú eres Dios, que no hay Dios salvo Tú, que Tú eres incomparable, no tienes compañero y nada existe que Te iguale. De ello Tú mismo eres testigo, tal como corresponde a tu gloria.

El es Dios, el Regidor Soberano, el Eterno, Aquel cuya ayuda todos los hombres imploran.
Alabado y glorificado eres Tú, oh Señor. El mundo de la existencia y las almas de los hombres atestiguan que Tú eres trascendente sobre las revelaciones de tu obra; y los portadores de tus nombres y atributos proclaman que Tú eres infinitamente superior a las alabanzas que los moradores de los dominios de la creación y la invención puedan ofrecerte. Todas las apariencias y realidades indican la unidad de tu Esencia y todas las evidencias y señales reflejan la verdad de que Tú eres Dios y de que en todos los reinos del cielo y de la tierra Tú no tienes igual ni compañero.
Inmensamente elevado y santificado eres Tú, oh Señor. Tu Ser divino testifica que Tú eres inescrutable a todos los que habitan en tu reino de existencia; y tu Esencia íntima proclama que estás muy por encima de la descripción de aquellos que revelan tu gloria.
Las señales que las esencias santificadas revelan y las palabras que las realidades supremas expresan y las alusiones manifestadas por los seres etéreos todos proclaman que Tú estás inmensurablemente exaltado por encima del alcance de las personificaciones del reino del ser y todos afirman solemne mente que Tú eres inmensamente superior a la descripción de aquellos que están ofuscados por los velos de la Fantasía.
Alabado seas Tú, oh Señor. Tu Ser divino testimonia ciertamente la unidad de tu más íntima Esencia y tu divinidad suprema atestigua la unidad de tu Ser; y las realidades de todas las cosas creadas son testigos de que no existe lazo alguno que Te una a nada de lo que existe en el reino de la creación que Tú has modelado.
Todo hombre de discernimiento que haya ascendido a las elevadas alturas del desprendimiento y cualquier hombre de elocuencia que haya alcanzado el más sublime estado atestigua que Tú eres Dios, el Incomparable, y que Tú no has nombrado asocia do alguno para Ti mismo en el reino de la creación, ni existe persona alguna que pueda compararse a Ti en el reino de la invención. Hombres de sabiduría, que no tenían más que una pequeña noción de la re velación de tu gloria, han concebido tu apariencia de acuerdo con su propio entendimiento; y hombres de erudición, que no habían obtenido más que un detalle de las múltiples evidencias de tu amorosa bondad y gloria, han ideado comparaciones tuyas conforme a sus propias imaginaciones.
Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú oh Señor. Cualquier hombre de entendimiento yerra en su intento de reconocerte y todo hombre de consumada sabiduría se encuentra profundamente confuso en su búsqueda de Ti. Ninguna evidencia alcanza tu incognoscible Esencia y toda luz retrocede y se sumerge en el horizonte al compararse con un simple destello del resplandor deslumbrante de tu poder.
Concédeme, oh mi Señor, tu bondadosa merced y tus dones benevolentes, y otórgame aquello que corresponda a la sublimidad de tu gloria. Ayúdame, oh mi Señor, a lograr una victoria única. Abre ante mí la puerta del éxito seguro y apresura el cumplimiento de las cosas que Tú has prometido. Tú eres verdaderamente poderoso sobre todas las cosas. Refresca mi corazón, oh mi Dios, con las aguas vivientes de tu amor y dame un sorbo, oh mi Maestro, del cáliz de tu tierna misericordia. Déjame habitar, oh mi Señor, dentro de la morada de tu gloria y permite, oh mi Dios, que emerja de las tinieblas en que tu divina oscuridad está envuelta. Dé jame participar de todo lo bueno que Tú has concedido a quien es el Punto y a aquellos que son los exponentes de tu Causa y ordena para mí lo que es propio de Ti y corresponde a tu estación. Perdóname bondadosamente por las cosas que he obrado en tu santa presencia y no me mires con los ojos de la justicia, sino más bien líbrame mediante tu gracia, obséquiame con tu misericordia y trátame según tus bondadosos favores, como corresponde a tu gloria.
Tu eres el Eterno Perdonador, el Todo-Glorioso, el que concede favores y dádivas, el Señor de misericordia abundante. En verdad no hay Dios salvo Tú. Tú eres el que todo lo posee, el Más Alto.
Santificado eres Tú, oh Señor, a quien todos ofrecen gracias. Cualquier cosa que yo pudiera afirmar de Ti no sería más que un delito caprichoso ante Ti, cualquier mención de Ti que yo pueda querer hacer sería la esencia misma de la trasgresión y no importa cuál fuera la alabanza por la que pudiera glorificarte, resultaría una pura blasfemia. Ninguno salvo Tu mismo ha podido ni jamás comprender tu misterio y nadie ha logrado ni logrará en ningún momento descubrir tu esencia.
Magnificado eres Tú. No hay Dios sino Tú. Tú eres en verdad el Supremo Regidor, quien ayuda en el peligro, el Más alto, el Incomparable, el Omnipotente, el Todopoderoso. En verdad Tú eres Valeroso, Tú eres el Señor de trascendente gloria y majestad.
Protege, oh Dios, a quienquiera aprenda esta oración de memoria y la recite durante el día y la noche. En verdad Tú eres Dios, el Señor de la creación, el Suficiente. Tú eres fiel a tu promesa y haces todo lo que Te place. Tú eres quien tiene en sus manos los dominios de la tierra y del cielo. Verdaderamente, Tú eres el Poderoso, el Inaccesible, el que ayuda en el peligro, el que todo lo impone.

¡Oh mi Dios, mi Señor y mi Maestro! Me he des prendido de mi familia y a través de Ti he buscado ser independiente de todos los que habitan en la tierra y estar siempre dispuesto a recibir lo que es digno a tus ojos. Concédeme todo el bien que me haga independiente de todo lo que no seas Tú y otórgame una porción más amplia de tus ilimitados favores. En verdad, Tú eres el Señor de gracia abundante.

¡Por tu poder, yo Te imploro, oh mi Dios! No dejes que ningún mal me asedie en momentos de prueba y en momentos de distracción guía mis pasos rectamente por medio de tu inspiración. Tú eres Dios; potente eres Tú para hacer lo que deseas. Nadie puede resistir tu voluntad o desviar tu propósito.
Imploro tu perdón, oh mi Dios y Te pido disculpas, según la manera que Tú deseas que Tus siervos se dirijan hacia Ti. Yo Te suplico nos limpies de nuestros pecados como corresponde a tu Señorío y me perdones a Mi, a mis padres y a aquellos que a su juicio han entrado en el recinto de tu amor de una manera digna de tu trascendente soberanía y apropiada a la gloria de tu poder celestial.
¡Oh mi Dios! Tú has inspirado mi alma para que eleve su súplica hacia Ti; si no fuera por Ti, yo no Te invocaría. Alabado y glorificado eres Tú; a Ti ofrezco mi alabanza, pues Tú Te revelaste a mí, y Te pido me perdones, porque he faltado a mi deber de conocerte y no he caminado por el sendero de tu amor.

¡Alabado sea tu Nombre, oh Señor nuestro Dios! Tú eres, en verdad, el Conocedor de lo invisible. Ordena para nosotros todo lo bueno que tu conocimiento que todo lo abarca pueda medir. Tú eres el Señor soberano, el Todopoderoso, el Más Amado.
Toda alabanza sea para Ti, oh Señor. Buscaremos tu gracia en el Día señalado y pondremos toda nuestra confianza en Ti, que eres nuestro Señor. ¡Glorificado eres Tú, oh Dios! Concédenos lo que sea bueno y decoroso para que podamos prescindir de todo salvo de Ti. Verdaderamente Tú eres el Señor de todos los mundos.
¡Oh Dios! Recompensa a quienes resisten pacientemente en tus días y fortalece sus corazones para caminar sin desviarse por el sendero de la Verdad. Otórgales, oh Señor, tales dádivas excelentes que les permitan obtener la entrada en tu bendito Paraíso. Exaltado eres Tú, oh Señor Dios. Permite que tus dichosas bendiciones desciendan sobre los hogares cuyos moradores han creído en Ti. En verdad, insuperable eres Tú en la concesión de bondades divinas. Envía, oh Dios, las huestes que hagan victoriosos a tus fieles servidores. Tú das forma a las cosas creadas mediante el poder de tu decreto, según tu voluntad. Tú eres en verdad el Soberano, el Creador, el Omnisapiente.
Di: Dios es en verdad el Hacedor de todas las cosas. El da sostenimiento en abundancia a quienquiera El desea. El es el Creador, el Origen de todos los seres, el Modelador, el Todopoderoso, el Hacedor, el Omnisapiente. El es el Poseedor de los más excelentes títulos en los cielos y en la tierra y en todo lo que existe entre ambos. Todos acatan su mandato y todos los habitantes de la tierra y del cielo celebran su alabanza y a El todos regresaremos.

A través de tu revelación, oh mi Dios, Tú me has permitido conocerte y mediante el brillo de tu esplendor refulgente me has inspirado con tu recuerdo. Tú eres el que está más cerca de mi y no existe nada entre Tú y yo. Tú eres Aquel cuyo poder nada puede frustrar. Lejos está, pues, de tu Esencia el que los más poderosos pájaros de las almas de los hombres o de la imaginación humana escalen jamás sus alturas y demasiado exaltado es tu santo Ser para que los más nobles sentimientos de los hombres de entendimiento, puedan llegar hasta Ti. Desde toda eternidad, nadie ha comprendido tu propio Ser y hasta toda eternidad seguirás siendo lo que has sido desde tiempo inmemorial, sin ningún otro salvo Tú.
Magnificado sea tu Nombre; Tú eres el Más Amado, quien me ha permitido conocerte, y Tú eres el Renombrado por todos, Quien me ha favorecido generosamente con su amor. Tú eres el Antiguo de los Días, a quien nadie puede jamás describir a través de las evidencias de tu gloria y majestad, y Tú eres el Poderoso, a quien nadie puede jamás comprender mediante las revelaciones de tu grandeza y belleza, pues las expresiones de majestad y grandeza y los atributos del dominio y la belleza no son sino muestras de tu Voluntad divina y los luminosos reflejos de tu soberanía, que por su misma esencia y naturaleza proclaman que el camino está vedado y atestiguan que el sendero se encuentra infinitamente lejos del alcance de los hombres.

En el Nombre de tu Señor, el Creador, el Soberano, el Suficiente, el Más Exaltado, Aquel cuya ayuda todos los hombres imploran.
Di: ¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú que eres el Hacedor de los cielos y de la tierra! ¡Oh Señor del Reino! Tú bien conoces los secretos de mi corazón, mientras que tu ser es inescrutable a todos salvo a Ti mismo. Tú ves todo lo relacionado conmigo, mientras que ningún otro puede hacer esto salvo Tú. Concédeme, mediante tu gracia, aquello que me permita prescindir de todo excepto de Ti y destina para mí aquello que me haga independiente de cualquiera salvo de Ti, Permite que pueda cosechar el beneficio de mi vida en este mundo y en el venidero. Abre ante mí las puertas de tu gracia y confiéreme bondadosamente tu tierna misericordia y dones.
¡Oh Tú que eres el Señor de gracia abundante! Deja que tu ayuda celestial rodee a quienes Te aman y otórganos los dones y bondades que Tú posees. Sé Tú suficiente para nosotros en todas las cosas, perdona nuestros pecados y ten piedad de nosotros. Tú eres nuestro Señor y el Señor de todas las cosas creadas. A ningún otro invocamos más que a Ti y ninguna cosa anhelamos salvo tus favores. Tú eres el Señor de bondad y gracia, invencible en tu poder y el más hábil en tus planes. No hay Dios sino Tú, el que todo lo posee, el más Exaltado.
Otorga tus bendiciones, oh mi Señor, a los Mensajeros, los santos y los justos. Tú en verdad eres Dios, el Incomparable, el que todo lo compele.

¡Glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Tú eres en verdad el Rey de reyes. Tú confieres soberanía a quienquiera Tú deseas y se la arrebatas a quien quiera Tú deseas. Tú elevas a quienquiera Tú deseas y degradas a quienquiera Tú deseas. Tú concedes la victoria a quienquiera Tú deseas y humillas a quien quiera Tú deseas. Tú otorgas riquezas a quienquiera Tú deseas y reduces a la pobreza a quienquiera Tú de seas. A quienquiera Tú deseas haces que prevalezca sobre quienquiera Tú deseas. En tu mano sostienes el imperio de todas las cosas creadas y mediante la potencia de tu soberana voluntad Tú traes a la existencia a quienquiera Tú deseas. Verdaderamente, Tú eres el Omnisciente, el Omnipotente, el Señor de poder.

¡Alabado y glorificado eres Tú, oh Dios! Permite que el día de la llegada a tu santa presencia se aproxime rápidamente. Alegra nuestros corazones mediante la potencia de tu amor y complacencia, y danos firmeza para que podamos someternos con gusto a tu Voluntad y tu Decreto. En verdad, tu conocimiento abarca a todas las cosas que Tú has creado o crearás y tu poder celestial trasciende lo que quiera que Tú hayas traído o traigas a la existencia. No hay nadie a quien orar salvo Tú; no hay nadie a quien desear excepto Tú; no hay nadie a quien adorar fuera de Ti y nada que amar salvo tu complacencia.
En verdad Tú eres el soberano Regidor, la Verdad soberana, el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí Mismo.

Tú conoces perfectamente, oh mi Dios, las tribulaciones que han llovido sobre mí desde todas partes y que nadie puede disiparlas o transformarlas excepto Tú. Sé de cierto, en virtud de mi amor por Ti, que Tú jamás causas tribulaciones a ningún alma, a menos que desees elevar su estado en tu Paraíso Celestial y reforzar su corazón en esta vida terrena con el baluarte de tu poder compelente, para que no se incline hacia las vanidades de este mundo. Tú sabes de cierto que en todas condiciones yo apreciaría el recuerdo de Ti mucho más que la posesión de todo lo que existe en los cielos y en la tierra.
Fortalece mi corazón, oh mi Dios, en tu obediencia y en tu amor permite que pueda estar lejos de toda la compañía de tus adversarios. En verdad, juro por tu gloria que no anhelo nada salvo a Ti, ni deseo cosa alguna excepto tu misericordia, ni temo otra cosa que no sea tu justicia. Te suplico me perdones, así como a quienes Tú amas, de la forma en que Tú desees. En verdad Tú eres el Todopoderoso, el Bondadoso.
Inmensamente elevado estás Tú, oh Señor de los cielos y de la tierra, por encima de la alabanza de todos los hombres. La paz sea con tus fieles servidores y la gloria sea para Dios, el Señor de todos los mundos.

¡Alabanzas Te sean dadas, oh Señor mi Bienamado! Hazme firme en tu Causa y permite que pueda ser contado entre quienes no han violado tu Convenio ni seguido a los dioses de sus propias vanas fantasías. Permíteme, pues, obtener un asiento de verdad en tu presencia, concédeme una muestra de tu misericordia y deja que me una a aquellos siervos tuyos que ni tendrán temor ni serán castigados. No me abandones a mí mismo, oh mi Señor, ni me prives de reconocer a Aquel que es la Manifestación de tu propio Ser, ni me cuentes entre quienes se ha apartado de tu santa presencia. Tenme, oh mi Dios, entre aquellos que tienen el privilegio de fijar sus ojos en tu Belleza y quienes sienten tal dicha por ello que no cambiarían ni uno sólo de esos momentos por la soberanía del reinado de los cielos y de la tierra o con el reino entero de la creación. Ten misericordia de mí, oh Señor, en estos días en que las gentes de tu tierra han errado gravemente; provéeme, pues, oh mi Dios, con aquello que a tu juicio sea bueno y decoroso. Tú eres verdaderamente el Todopoderoso, el Generoso, el Bondadoso, el que siempre perdona.
Permite, oh mi Dios, que no sea contado entre aquellos cuyos oídos están sordos, cuyos ojos son ciegos, cuyas lenguas están mudas y cuyos corazones no han llegado a comprender. Líbrame, oh Señor, del fuego de la ignorancia y del deseo egoísta, permite que sea admitido en los recintos de tu trascendente misericordia y envíame aquello que Tú has ordenado para tus elegidos. Potente eres Tú para hacer lo que deseas. En verdad, Tú eres el que ayuda en el peligro, el que subsiste por Sí mismo.

¡Oh mi Dios, oh mi Señor, oh mi Maestro! Te suplico me perdones por buscar otro placer que no sea tu amor, o consuelo alguno que no sea tu cercanía, o alegría alguna que no sea tu complacencia, o existencia alguna que no fuera la comunión contigo.

Tú ves, oh mi Señor, mi lugar de habitación en el corazón de esta montaña y Tú eres testigo de mi paciencia. En verdad, no he deseado nada salvo tu amor y el amor de aquellos que Te aman. ¿Cómo puedo alabar la resplandeciente belleza de tu Señorío, consciente como soy de mi nulidad ante la morada de tu gloria? A pesar de ello, la pena de la soledad y el abandono me impulsan a invocarte a través de esta oración, para que quizás así tus siervos de confianza puedan darse cuenta de mis lamentos, suplicarte de mi parte y Tú respondas generosamente a sus oraciones como muestra de tu gracia y tu favor. Yo soy testigo de que no hay Dios salvo Tú, pues Tú estás investido de tal soberanía, grandeza, gloria y poder que ninguno de tus siervos puede imaginar o comprender. Verdaderamente Tú, en virtud de lo que es inherente a tu Esencia, permanecerás por siempre inescrutable a todos salvo a Ti Mismo.

¿Hay alguien que pueda librarnos de las dificultades salvo Dios? Di: ¡Alabado sea Dios! ¡El es Dios! ¡Todos somos sus siervos y todos acatamos su mandato!



Chapter 8



NOTAS

PASAJES TRADUCIDOS POR SHOGHI EFFENDI

Un número considerable de pasajes de los Escritos del Báb fueron traducidos al inglés por Shoghi Effendi y citados en sus diversas obras. Los que están incluidos en esta compilación vienen citados a continuación.

Página línea
11 1-5 n1"La sustancia de la que Dios..." hasta "…ni puede el creyente descubrir."
11 5-9 "Yo soy una de las columnas que..." hasta "…todo lo que es bueno y deseable;"
12 3-8 "¡Por Mi vida! Si no fuera..." hasta "...las llaves del infierno a Mi izquierda…"
12 9-13 "Yo soy el Punto Primordial..." hasta "…cuya radiancia no puede jamás apagarse."
13 8-11 "En ese mismo año..." hasta "…al estado de tu soberanía."
13 22-25 "¡Juro por Dios!..." hasta "…respiración por miedo a Dios;"
14 23-24 "¡Ay, ay, las cosas que Me han acontecido!"
14-15 27/1-3 "¡Juro por el Más Grande Señor!..." hasta "…a todos los elegidos…"
15 32-34 "Desgraciado sea aquel... " hasta "...emana el bien."
16 11-13 "¡Juro por Dios! No busco..." hasta "...un grano de mostaza."
16 21-24 "¡En esta montaña..." hasta "…que Yo he soportado!"
16-17 32/1-2 "¡Juro por la verdad de Dios!..." hasta "…se cumpliría."
41 14-28 "¡Oh concurso de reyes..." hasta "…decreto de Dios."
41-42 24/1-14 "¡Oh rey del Islam!.." hasta "…Paraíso de Su complacencia…"
42 15-19 "¡Por Dios! Si haces bien,…" hasta "...todo dominio terrenal."
43 1-3 "En verdad, vanas son..." hasta "…que Le han negado;"
43 6-10 "¡Oh concurso de reyes! Sed fieles…" hasta "…del Oeste, con rectitud y poder…"
43-44 29/1-4 "¡Oh concurso de sacerdotes;…" hasta "…la posición que ocupasteis…"
44 21-24 "En cuanto aquellos que niegan..." hasta "…el Poderoso, el Sabio.
49 2-5 "Dentro de poco…" hasta "…en la vida futura"
52 26-34 "Y cuando haya sonado" hasta "…. envuelve a Tu Revelación."
54-55 32/1-2 "¡Oh concurso de Shí'ihs!..." hasta "...el Libro Madre."
55 89 "Salid de vuestras ciudades, oh gentes del Occidente y apoyad a Dios…"
55 17-18 "Convertíos en verdaderos hermanos..." y "…única e indivisible religión de Dios…"
56 11-15 "Por Mi gloria Con..." hasta "…del corazón de Mi trono;"
57-58 30/1-3 "¡Oh gran Maestro…" hasta "…salvo a la Tuya."
58 9-14 "¡Oh Tú Recuerdo de Dios!..." hasta "…testigo para Mí."
60 8-15 "¡Oh pueblos del Corán!..." hasta "…hueso de un dátil."
62 7-l5 "Temed a Dios, oh concurso de reyes,..." hasta "…la inmensidad de todo el Paraíso."
66 21-25 "Si fuera nuestro deseo…" hasta "…y cerrar de Ojos."
67 9-15 "Con todos y cada uno de…" hasta "circundan el trono de su merced."
68 29-33 "Dentro de poco castigaremos…" hasta "…y ejemplar de los castigos…"
70-71 30/1-4 "¡Oh pueblos de la Tierra!..." hasta "…sobre todas las cosas."
71 6-10 "¡Oh Qurratu'l-Ayn! No reconozco…" hasta "…Trono de Gloria"
72 13-19 "Yo soy el Templo Místico..." hasta "…la Zarza Ardiente."
84-85 29/1-13 "¡Cuán ofuscados estáis, oh mis criaturas!.." hasta "…que hasta Le niegan una lámpara!"
97 29-32 "El Bayán es, desde..." hasta "...Su fuego como de su luz."
100 25-28 "Mil lecturas atentas del Bayán…" hasta "...serán revelados por Aquel a quien Dios hará manifiesto."
102 15-31 "Es claro y evidente que..." hasta "continuará, así pues, indefinidamente."
104 17-20 "Hoy, el Bayán se encuentra en el estado de una semilla;..." hasta "…perfección última se hará aparente."
113 13 "¡Dios bendito!"
113 14-3-1 "Siete poderosos soberanos…" hasta "…huellas de sus nombres."
119 13-20 "La culpa es de sus sacerdotes,…" hasta "…y alcanzarán la salvación!"
151 16-29 "¡Oh mi Dios! Consagra todo este Árbol..." hasta "…ni Me pertenecerá jamás!"
151-152 30/1-20 "El -glorificada sea Su mención- se asemeja..." hasta "...y está presto a contestar."
163-164 34/1-15 "¡Oh congregación del Bayán y..." hasta "…quien ayuda en el peligro, el Más Elevado."
211 15-18 "¡Hay alguien que..." hasta "…acatamos su mandato!"


Aparte de los que están incluidos en esta compilación, se puede encontrar pasajes de los Escritos del Báb, traducidos al inglés por Shoghi Effendi, en:
"Dios Pasa", páginas 25, 28, 29 y 30 (EBILA, Buenos Aires, 1974)
"Epístola al Hijo del Lobo", páginas 123, 124, 125, 132- 140, 145, 150-1 54. (EBILA, Buenos Aires, 1978)
"The World Order of Bahá'u'lláh", páginas 100. 101,126 y 127 (corresponden a la edición en inglés) (BAHA'I PUBLISHING TRUST, Wilmette-Illinois - U.S.A)
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