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Selección de los Escritos del Báb:
Compilado por el Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia

by The Báb

translated by Habib Taherzadeh and Malihe Forghani
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Chapter 2



2. EXTRACTOS DEL QAYYÚMU'L-ASMA'

Toda alabanza sea para Dios, quien mediante poder de la Verdad, ha enviado este Libro a su siervo, a fin de que pueda servir como una luz resplandeciente para toda la humanidad... En verdad, ésta es nada menos que la Verdad soberana; es el Camino que Dios ha dispuesto para todos los que están en el cielo y en la tierra. Quien quiera lo desee, dejad que tome el sendero recto hacia su Señor. En verdad, esta es la verdadera Fe de Dios, y de ello son testigos suficientes Dios y aquellos que están dotados del conocimiento del Libro. Esta es, en verdad, la Verdad eterna que Dios, el Antiguo de los Días, ha revelado a su Palabra omnipotente —Aquel que ha surgido de entre la Zarza Ardiente. Este es el Misterio que ha sido ocultado a todos los que están en el cielo y en la tierra, y en esta maravillosa Revelación ha sido expuesto en el Libro Madre por la mano de Dios, el Exaltado...
¡Oh concurso de reyes y de hijos de los reyes! Dejad todo vuestro dominio, que pertenece a Dios...
No permitáis que vuestra soberanía os engañe, oh Shá, pues "toda alma saboreará la muerte" 9 y, en verdad, esto ha sido escrito como un decreto de Dios. (Capítulo I).

¡Oh Rey del Islam! Apoya con la verdad, después de haber apoyado al Libro, a Aquel Quien es nuestro mayor Recuerdo, pues, en verdad Dios ha destinado para ti y para aquellos que te rodean una posición responsable en su Camino, en el Día del Juicio. ¡Juro por Dios, oh Shá! Si muestras enemistad hacia quien es su Recuerdo, Dios te condenará al fuego infernal, ante los reyes, en el Día de la Resurrección y, de seguro, no encontrarás en ese Día apoyo alguno salvo Dios, el Exaltado. Libera, oh Sha, la Tierra Sagrada (Teherán) de aquellos que han repudiado el Libro, antes de que, mediante la voluntad del Señor, el Más Alto, llegue el día del Recuerdo de Dios, terrible y repentino, con su poderosa Causa. En verdad, Dios ha prescrito que te sometas a Aquel que es su Recuerdo y a su Causa, y domines los países con la verdad y mediante su voluntad, pues en este mundo tú has sido bondadosamente investido con soberanía y en el próximo habitarás cerca del Trono de Santidad con los compañeros del Paraíso de su complacencia...
¡Por Dios! Si haces bien, lo harás en tu propio beneficio; y si niegas a Dios y sus signos, Nosotros, teniéndole a El, podemos en verdad prescindir de todas las criaturas y de todo dominio terrenal. (Capítulo I).

Conténtate con el mandamiento de Dios, el Verdadero, pues de acuerdo con lo expresado en el Libro Madre por la mano de Dios, la soberanía es de Aquel que es su Recuerdo...
¡Oh Ministro del Shá! Teme a Dios, más allá del cual no existe otro Dios salvo El, la Verdad Soberana, el Justo, y deja a un lado tu dominio; pues Nosotros, mediante la voluntad de Dios, el Sabio, somos herederos de la tierra y de todos los que existen en ella 10 y El será con toda justicia tu testigo y el testigo del Shá. Si obedecieras al Recuerdo de Dios con absoluta sinceridad, te garantizamos mediante la voluntad de Dios que en el Día de la Resurrección serás poseedor de un inmenso dominio en su Paraíso eterno.
En verdad, vanas son tus posesiones, pues Dios ha destinado los dominios terrenales para aquellos que Le han negado; y Aquel que es tu Señor será dueño de la más excelente morada, Aquel Quien en verdad es el Antiguo de los Días...
¡Oh concurso de reyes! Sed fieles y entregad aprisa estos versos enviados por Nosotros a las gentes de Turquía y de India y, más allá de estos países, a las tierras del este y del oeste, con rectitud y poder... Y sabed que si apoyáis a Dios, El generosamente os ayudará en el Puente, en el Día de la Resurrección, mediante Aquel que es su mayor Recuerdo
¡Oh gentes de la tierra! Quien obedezca al Recuerdo de Dios y a su Libro ha obedecido verdaderamente a Dios y a sus escogidos y, en la vida futura será contado en la presencia de Dios entre los habitantes del Paraíso de su complacencia. (Capítulo I).

En verdad, hicimos de la revelación de versos un testimonio de nuestro mensaje para vosotros. ¿Acaso podéis vosotros producir una sola letra que iguale a estos versos? Exponed, pues, vuestras pruebas si sois de los que pueden reconocer al Dios verdadero. Afirmo solemnemente ante Dios: si todos los hombres y los espíritus se combinaran para componer el equivalente a un capítulo de este Libro, de seguro fracasarían aunque se ayudaran unos a otros 11.
¡Oh concurso de sacerdotes! Temed a Dios en lo sucesivo por los puntos de vista que exponéis, pues Aquel que es nuestro Recuerdo entre vosotros y que procede de Nosotros, es en verdad el Juez y Testigo. Abandonad lo que poseéis y que el Libro de Dios, el Verdadero, no ha aprobado, pues en el Día de la Resurrección, sobre el Puente, seréis considerados responsables de la posición que ocupasteis... Y a vosotros os hemos enviado este Libro que, en verdad, nadie puede mal interpretar...
¡Oh concurso de los seguidores del Libro! Temed a Dios y no os enorgullezcáis de vuestra sabiduría. Seguid el Libro que su Recuerdo ha revelado en alabanza a Dios, el Verdadero. Aquel que es la Verdad Eterna es mi testigo: Quienquiera siga este Libro ha seguido ciertamente todas las Escrituras pasadas enviadas desde el cielo por Dios, la Verdad Soberana. En verdad, El está bien informado de lo que hacéis... Los que fueran verdaderos seguidores del Islam dirían: "¡Oh Señor nuestro Dios! Hemos escuchado el llamado de tu Recuerdo y Le hemos obedecido. Perdona nuestros pecados. Tú verdaderamente eres la Verdad Eterna, y a Ti —nuestro Refugio infalible— debemos volver todos" 12 (Capítulo II).

En cuanto a aquellos que niegan a quien es la Puerta Suprema de Dios, les hemos preparado —de acuerdo con el decreto justo de Dios— un doloroso sufrimiento. El, Dios, es el Poderoso, el Sabio.
En verdad, Nosotros hemos enviado este Libro divinamente inspirado a nuestro Siervo... Preguntadle, pues, a quien es nuestro Recuerdo, acerca de su interpretación, puesto que El —siendo divinamente predestinado y mediante la gracia de Dios— está investido con el conocimiento de sus versos...
¡Oh hijos de los hombres! Si creéis en el único Dios Verdadero, seguidme a Mi que soy el Mayor Recuerdo de Dios enviado por vuestro Señor para que El pueda perdonar bondadosamente vuestras faltas. En verdad, El es perdonador y compasivo hacia el concurso de los fieles. Nosotros, en verdad, escogemos a los Mensajeros mediante la potencia de nuestra Palabra y ensalzamos a su descendencia, algunos por encima de otros, a través del Gran Recuerdo de Dios, tal como está decretado en el Libro y oculto en él...
Algunas personas de la ciudad han declarado: "Nosotros somos los ayudantes de Dios", pero cuando este Recuerdo vino a ellos repentinamente, se negaron a apoyarnos. En verdad, Dios es mi Señor y vuestro Señor verdadero; adoradle, entonces, pues en la estimación de vuestro Señor este Sendero de 'Alí (el Báb) es nada menos que el Camino recto 13 (Capítulo III).

Para cada pueblo hemos enviado el Libro en su propia lengua 14. En verdad, hemos revelado este Libro en la lengua de nuestro Recuerdo y éste es, verdaderamente, un idioma maravilloso. De cierto, El es la Verdad eterna procedente de Dios y, de acuerdo con el criterio divino manifestado en el Libro Madre, El es el más distinguido de entre los escritores en árabe y sumamente elocuente en su expresión. El es, en verdad, el Talismán Supremo y está dotado con poderes sobrenaturales, tal como expone el Libro Madre...
¡Oh gentes de la ciudad! Habéis descreído en vuestro Señor. Si en verdad sois fieles a Mahoma, el Apóstol de Dios y Sello de los Profetas, y si seguís Su Libro —el Corán—, que está libre de error, aquí tenéis su equivalente: este Libro que Nosotros, con toda verdad y mediante la gracia de Dios, hemos enviado a nuestro Siervo. Si no Le aceptáis vuestra fe en Mahoma y su Libro, que fue revelado anteriormente, será considerada falsa en la estimación de Dios. Si Le negáis, se hará evidente a vosotros mismos, con toda seguridad y certeza, que habéis negado a Mahoma y a su Libro. (Capítulo IV).

Temed a Dios y no pronunciéis una sola palabra relativa a su Mayor Recuerdo salvo lo que ha sido ordenado por Dios, por cuanto hemos establecido un convenio aparte referente a El con cada Profeta y sus seguidores. En verdad, no hemos enviado a ningún Mensajero sin haber contraído este convenio; en verdad, Nosotros no emitimos juicios sobre cosa alguna salvo después de haberse establecido el convenio de Aquel que es la puerta Suprema. Antes de que pase mucho tiempo, a la hora señalada, se levantará el velo de vuestros ojos. Entonces contemplaréis al sublime Recuerdo de Dios con claridad y nitidez. (Capítulo V).

¿Imaginad los hombres que nosotros estamos muy lejos de las gentes del mundo? No, el día que hagamos que les asalte el tormento de la muerte 15 descubrirán, en el plano de la Resurrección, cuán cerca se hallaba el Señor de la Misericordia y su Recuerdo. Entonces exclamarán: "¡Ojalá hubiéramos seguido el camino del Báb! ¡Ojalá hubiéramos buscado refugio únicamente en El, y no en hombres errados y perversos! Pues, en verdad, el Recuerdo de Dios apareció ante nosotros 16 detrás de nosotros, y en todas partes, y aún así estábamos privados de su visión, como detrás de un velo". (Capítulo VII)


No digáis: "¿Cómo puede El hablar de Dios cuan do realmente no tiene más que 25 años?" Oídme. Juro por el Señor de los cielos y de la tierra: Yo soy en verdad un siervo de Dios. He sido hecho portador de pruebas irrefutables de parte de Aquel que es el largamente esperado Remanente de Dios. He aquí mi Libro ante vuestros ojos, tal como ha sido inscrito en el Libro Madre en presencia de Dios. Dondequiera que Me halle, Dios Me ha santificado y Me ha ordenado observar oración y mostrar fortaleza mientras viva en la tierra entre vosotros. (Capítulo IX).

Glorificado es El, además del cual no hay otro Dios. En su mano El sostiene la fuente de toda autoridad y en verdad El es poderoso sobre todas las cosas. Hemos decretado que toda vida larga tenga un final 17 y que todo sufrimiento sea seguido por el alivio 18 para que quizás los hombres puedan reconocer a la puerta de Dios como Aquél que es la Verdad eterna. Con toda certeza, Dios será el testigo de aquellos que han creído. (Capítulo XIII).

¡Oh vosotros, siervos de Dios! En verdad, no os apenéis si algo de lo que Le pedisteis queda sin respuesta, puesto que El ha sido ordenado por Dios para guardar silencio, un silencio que es en verdad meritorio. En realidad Te hemos capacitado para ver en Tu sueño una porción de Nuestra Causa, pero si les dieras a conocer el Misterio oculto ellos disputarían su verdad entre sí. En verdad, tu Señor, el Dios de verdad, conoce los secretos de los corazones 19…
¡Oh gentes del mundo! Cualquier cosa que hayáis ofrecido en el sendero del Único Dios Verdadero la encontraréis guardada por Dios, el Preservador, intacta, a la entrada de su Puerta Sagrada. ¡Oh gentes de la tierra! Obedeced a esta luz resplandeciente con la que Dios Me ha investido bondadosamente, mediante el poder de la Verdad infalible, y no sigáis las huellas del Malvado 20, pues él os instiga a no creer en Dios, vuestro Señor, y en verdad Dios no perdonará la no creencia en El, aunque perdonará otros pecados a quienquiera El desee 21 Verdaderamente su conocimiento abarca a todas las cosas... (Capítulo XVII).

¡Oh pueblos del Este y del Oeste! Temed a Dios en lo relativo a la Causa de José, el fiel, y no Le vendáis a un precio mezquino 22 establecido por vosotros mismos, o por la bagatela de vuestras posesiones terrenas para que podáis, en verdad, ser alabados por El como aquellos que se cuentan entre los piadosos cerca de esta Puerta. Verdaderamente, Dios ha privado de su gracia a quien martirizó a Husayn, nuestro antepasado, solo y abandonado como estaba en la tierra de Taff (Karbilá). Yazíd, el hijo de Mu'ávíyih, a causa de un deseo corrupto, entregó la cabeza de José, el fiel, a las gentes malvadas, a cambio de una porción pequeña e insignificante de su propiedad. En realidad, repudiaron a Dios cometiendo un grave error. Dentro de poco Dios descargará su venganza sobre ellos, a la hora de nuestro Regreso y de cierto El les ha preparado un cruel tormento en la vida futura. (Capítulo XXI).

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! 23 En verdad, hemos ensanchado tu corazón en esta Revelación ciertamente única entre todas las cosas creadas, y hemos exaltado Tu nombre mediante la manifestación del Báb, para que los hombres puedan darse cuenta de nuestro poder trascendente y reconozcan que Dios es inmensurablemente elevado por encima de la alabanza de todos los hombres. El es, verdaderamente, independiente de todo lo creado. (Capítulo XXIII).

Los ángeles y las almas, mediante la voluntad de Dios, descienden, fila tras fila, sobre esta Puerta 24 y dan vueltas alrededor de este Punto Focal en un amplio círculo. Dales la bienvenida, oh Qurratu'l-'Ayn, pues el alba ha despuntado, y proclama luego al conjunto de los fieles: "¿No debe acaso estar cerca la alborada de la mañana, profetizada en el Libro Madre?"... 25
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Vuélvete ansiosamente hacia Dios, en tu Causa, pues los pueblos del mundo se han alzado inicuamente, y si no fuera por la efusión de la gracia de Dios y su favor hacia ellos nadie podría purificar una sola alma nunca jamás. 26 ¡Oh Qurratu'l-'Ayn! La vida futura es en verdad para Ti y para aquellos que siguen tu Causa mucho más beneficiosa que esta vida terrena y sus placeres. Esto es lo que ha sido preordinado de acuerdo con las disposiciones de la Providencia...
¡ Oh Qurratu'l-'Ayn! Di: En verdad Yo soy la "Puerta de Dios" y os doy de beber, mediante la voluntad de Dios —la Verdad soberana— de las aguas cristalinas de su Revelación que manan de la Fuente incorruptible situada sobre el Sagrado Monte. Y dejad que aquellos que buscan con ardor al Único Dios Verdadero traten de alcanzar esta Puerta 27 Verdaderamente Dios es Potente por encima de todas las cosas...
¡Oh gentes de la tierra! Prestad oído a la sagrada Voz de Dios proclamada por este Joven Árabe, a quien el Todopoderoso ha escogido generosamente para Sí mismo. En verdad, El no es otro sino el Único verdadero, a quien Dios ha confiado esta Misión desde el centro de la Zarza Ardiente. Oh Qurratu'l 'Ayn! Descubre lo que te plazca de los secretos del Todo-Glorioso, pues las olas del océano se están agitando 28 a las órdenes del Señor Incomparable. (Capitulo XXIV).

¿Estáis acaso maquinando vilmente algún malicioso plan en contra de Aquel que es el Mayor Recuerdo de Dios, siguiendo vuestras fantasías egoístas? Por la justicia de Dios, todos los que están en el cielo y en la tierra y cualquier cosa que exista entre ambos son a mis ojos como una telaraña 29, y, en verdad, Dios es testigo de todas las cosas. De seguro, no tenderán más trampa que contra sí mismos. En verdad, Dios ha hecho que este Recuerdo sea independiente de todos los habitantes de la tierra y del cielo. (Capítulo XXV).

¡Oh habitantes de la tierra! Durante el tiempo de mi ausencia os envié a las Puertas. Sin embargo, los creyentes, con excepción de un puñado de ellos, no les obedecieron. Primero os envié a Ahmad, y más recientemente a Kázim, pero salvo aquellos de entre vosotros que eran puros de corazón nadie les siguió. ¿Qué os ha ocurrido, oh pueblo del Libro? ¿No teméis acaso al único Dios verdadero, Aquel que es vuestro Señor, el Antiguo de los Días? ¡Oh vosotros que tenéis fe en Dios! Os conjuro por Aquel que es la Verdad Eterna, ¿acaso habéis descubierto entre los preceptos de estas Puertas algo que esté en desacuerdo con las ordenanzas de Dios enviadas en este Libro? ¿Os ha engañado acaso vuestro conocimiento, debido a vuestra irreligiosidad? Estad alertas pues, porque en verdad vuestro Dios, el Señor de Verdad Eterna, está con vosotros y os observa... (Capítulo XXVII).

¡Oh vosotros, parientes del Más Grande Recuerdo! Este Árbol de Santidad, teñido de carmesí con el óleo de la servidumbre, ha nacido de vuestra propia tierra, en el medio de la Zarza Ardiente, y aún así no habéis comprendido nada de El ni de sus verdaderos atributos celestiales, ni de las circunstancias reales de su vida terrena, ni de las evidencias de su comportamiento valeroso y perfecto. Impulsados por vuestros propios caprichos, Le consideráis ajeno a la Verdad soberana, mientras que en la estimación de Dios El no es sino el Prometido mismo, dotado con el poder de la Verdad soberana, y, en verdad, El es considerado responsable en el centro de la Zarza Ardiente, según lo decretado en el Libro Madre...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Pronuncia el llamado de la más exaltada Palabra a las siervas de tus semejantes, prevenlas contra el Fuego Mayor y anúnciales la buena nueva de que, después de este poderoso convenio, habrá reunión eterna con Dios en el Paraíso de su complacencia, cerca del Trono de Santidad. Verdaderamente, Dios, el Señor de la creación, tiene poder sobre todas las cosas.
¡Oh Tú Madre del recuerdo! Que la paz y el saludo de Dios estén contigo. Verdaderamente tú has sido fiel pacientemente a Aquel que es el sublime Ser de Dios. Reconoce pues la estación de tu hijo, quien no es sino la poderosa Palabra de Dios. En verdad, El se ha brindado para responder por ti en tu sepulcro y en el Día del Juicio, mientras que en la Tabla Preservada de Dios tú has sido inmortalizada como "la Madre del Fiel" por la Pluma de su Recuerdo. (Capítulo XXVIII).

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! No abras completamente tus manos en la Causa, pues la gente entraría en un estado de estupor debido al Misterio; y juro por el verdadero Dios Todopoderoso que habrá todavía otro turno para Ti después de esta Dispensación.
Y cuando haya sonado la hora señalada, revela Tú, mediante la voluntad de Dios, el que todo lo sabe, desde las alturas de la Más Sublime y Mística Montaña, un destello infinitesimal e imperceptible de tu Misterio impenetrable, para que aquellos que han reconocido la radiancia del Esplendor Sinaico puedan desfallecer y morir al recibir un rayo fugaz de la intensa luz carmesí que envuelve a tu Revelación. Dios es, en verdad, Tu Protector infalible. (Capítulo XXVIII)

¡Oh gentes de Persia! ¿Acaso no estáis satisfechos con este espléndido honor que el supremo Recuerdo de Dios os ha conferido? En verdad, habéis sido especialmente favorecidos por Dios por medio de esta poderosa Palabra. No os alejéis, entonces, del santuario de su presencia, pues -por la justicia del único Dios verdadero- El es nada menos que la Verdad soberana de Dios; El es el más exaltado y el Origen de toda sabiduría, tal como está decretado en el Libro Madre…
¡Oh pueblos de la tierra! Asíos fuertemente a la Cuerda de Dios, el Más Sublime, que no es sino este Joven Árabe, nuestro Recuerdo -Quien permanece oculto en estado de hielo en medio de un océano de fuego. (Capítulo XXIX).

¡Oh pueblos de la tierra! Por la justicia del único Dios verdadero, Yo soy el Siervo del Cielo, engendrado por el espíritu de Bahá, que habita en la Mansión labrada en una masa de rubí, tierna y vibrante; y en este poderoso Paraíso jamás he atestiguado otra cosa salvo aquello que proclama el Recuerdo de Dios ensalzando las virtudes de este Joven Árabe. En verdad, no hay otro Dios salvo vuestro Señor, el Misericordioso. Magnificad, entonces, su estado, pues mirad cómo se encuentra en el mismísimo corazón del más elevado Paraíso como encarnación de la alabanza de Dios en el Tabernáculo donde se entona su glorificación.
Unas veces oigo su Voz según ensalza a Aquel que es el Eterno, el Antiguo de los Días, y otras Le oigo hablando del misterio de su más augusto Nombre. Cuando entona los himnos a la grandeza de Dios, todo el Paraíso se lamenta en su deseo de contemplar su Belleza, y cuando (El) recita palabras de alabanza y glorificación hacia Dios, todo el Paraíso se queda paralizado como una masa de hielo encerrada en el corazón de una montaña congelada. Creo que Le imaginaba caminando por un recto sendero medio, en el que cada paraíso era su propio paraíso y cada cielo su propio cielo, mientras que toda la tierra y todo lo que existe en ella parecía un anillo en el dedo de sus siervos. Glorificado sea Dios, su Creador el Señor de Soberanía eterna. En verdad El no es sino el siervo de Dios, la puerta del Remanente de Dios vuestro Señor; la Verdad Soberana. (Capítulo XXIX).

¡Oh Tú, Suprema Palabra de Dios! No temas ni estés triste, pues en verdad hemos asegurado para aquellos que han respondido a tu Llamada, sean hombres o mujeres, el perdón de sus pecados, tal como se sabe en la presencia del Más Amado y conforme con lo que Tú deseas. En verdad, Su conocimiento abarca a todas las cosas. Te ruego por mi vida, dirige tu rostro hacia Mí y no tengas temor. En verdad Tú eres el Exaltado entre el Concurso Celestial y, en verdad, tu Misterio oculto ha sido inscrito en la Tabla de la creación en medio de la Zarza Ardiente. Antes de que pase mucho tiempo Dios Te conferirá potestad sobre todos los hombres, pues su autoridad trasciende a la creación entera. (Capítulo XXXI).

¡Oh concurso de Shí'ihs! Temed a Dios y a nuestra Causa, relativa a Aquel que es el Mayor Recuerdo de Dios. Pues grande es su fuego, tal como lo decreta el Libro Madre. (Capítulo XL).

Recitad tantas veces como convenga este Corán, por la mañana y al atardecer, y entonad los versos de este Libro, por la voluntad de Dios eterno, en los dulces acentos de este Pájaro que gorjea su melodía en la bóveda celestial. (Capítulo XLI).

Salid de vuestras ciudades, oh gentes de occidente, y apoyad a Dios, antes de que llegue el Día en que el Señor de misericordia baje a vosotros en la tiniebla de las nubes, con los ángeles circulando a su alrededor 30 exaltando su alabanza y solicitando perdón para los que han creído verdaderamente en nuestros signos. En verdad Su decreto ha sido enviado, y el mandato de Dios, tal como ha sido impuesto en el Libro Madre, ha sido revelado...
Convertíos en verdaderos hermanos en la única e indivisible religión de Dios, libres de toda distinción, pues en verdad Dios desea que vuestros corazones se conviertan en espejos para vuestros hermanos en la Fe, de manera que os veáis reflejados en ellos, y ellos en vosotros. Este es el verdadero Sendero de Dios, el Todopoderoso, y El vigila vuestras acciones. (Capítulo XLVI ).

¡Oh vosotros pueblos de la tierra! Escuchad mi llamada, anunciando desde el recinto de este Árbol sagrado -un Árbol que arde con el Fuego preexistente-: No hay Dios sino El; El es el Exaltado, el Omnisapiente. ¡Oh vosotros siervos del Misericordioso! Entrad todos y cada uno de vosotros por esta Puerta y no sigáis los pasos del Malvado, pues él os induce a caminar por los senderos de la impiedad y la malevolencia; él es, en verdad, vuestro enemigo declarado. 31 (Capítulo LI)

Sé paciente oh Qurratu'l-'Ayn, pues en verdad Dios ha prometido establecer Tu soberanía en todos los países y sobre las gentes que habitan en ellos. El es Dios y en verdad El es poderoso sobre todas las cosas. (Capítulo LIII)

¡Por mi gloria! Con las manos de mi poder haré que los infieles saboreen castigos desconocidos para cualquiera salvo para Mí, y esparciré sobre los fieles aquellos alientos perfumados de almizcle que he abrigado en medio del corazón de mi trono; en verdad, el conocimiento de Dios abarca a todas las cosas.
¡Oh concurso de luz! Por la justicia de Dios, no hablamos según nuestro deseo egoísta; ni una sola letra de este Libro ha sido revelada sin el consentimiento de Dios, la Verdad Soberana. Temed a Dios y no abriguéis dudas en relación a su Causa, pues en verdad el Misterio de esta Puerta está envuelto en las expresiones místicas de su Escritura y ha sido escrito por la mano de Dios, el Señor de lo visible e invisible, detrás del velo impenetrable de la ocultación.
En verdad Dios ha creado alrededor de esta Puerta océanos de elixir divino, teñidos de carmesí con la esencia de la existencia y vivificados mediante el poder del fruto deseado; y para ellos Dios ha provisto Arcas de bello rubí carmesí en las que no navegará más que el pueblo de Bahá, mediante el consentimiento de Dios, el Más Exaltado; en verdad El es el Todo-Glorioso, el Omnisapiente. (Capítulo LVII).

El Señor verdaderamente me ha inspirado: En verdad, en verdad, Yo soy Dios, Aquel fuera del cual no existe otro Dios y Yo soy en verdad el Antiguo de los Días…
¡Oh pueblo del Reino! Por la justicia del Dios verdadero, si os mantenéis firmes encima de esta línea que permanece derecha entre las dos líneas, beberéis en verdad de las aguas vivientes de la Fuente de esta maravillosa Revelación, que os ofrece la mano de su Recuerdo...
Juro por vuestro Señor verdadero, por Aquél que es el Señor de los cielos y de la tierra, que la Promesa divina relativa a su Recuerdo no es sino la verdad soberana y, tal como está decretado en el Libro Madre, se cumplirá...
Di: ¡Oh pueblos de la tierra! Si os unierais para producir el equivalente a una sola de Mis Obras, nunca seríais capaces de hacerlo 32 en verdad Dios conoce todas las cosas...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Di: ¡Mirad! La Luna se ha ocultado; la noche ha desaparecido; en verdad el alba se ha iluminado; 33 en verdad el mandamiento de Dios, vuestro Señor verdadero, se ha cumplido...
¡Oh gran Maestro omnipotente! Mediante la potencia celestial de tu poder, me has creado de la nada y me has alzado para proclamar esta revelación. Sólo a Ti te he convertido en fideicomisario; a ninguna voluntad me he adherido salvo a la tuya. Tú eres, en verdad, el que todo lo satisface y detrás de Ti se encuentra el Dios verdadero, Aquel que domina todas las cosas. En verdad, Dios el Exaltado, el Poderoso, el Sostenedor, Me es suficiente. (Capítulo LVIII)

¡Oh tu Recuerdo de Dios! Yo Me he sacrificado enteramente por Ti; he aceptado maldiciones por tu causa y no he anhelado otra cosa salvo el martirio en el sendero de tu amor. Dios el Exaltado, el Protector, el Antiguo de los Días, es suficiente testigo para Mi.
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Las palabras que has pronunciado en esta trascendente Llamada Me han apenado amargamente. Sin embargo, la decisión irrevocable corresponde sólo a Dios y el decreto no procede de otro salvo únicamente de El. Por mi vida, Tú eres el Bienamado a la vista de Dios y de su creación. En verdad, no existe poder alguno salvo en Dios suficiente testigo es para Mi. vuestro Señor, quien es en verdad el Vengador Omnipotente. (Capítulo LVIII)

¡Oh pueblos de la tierra! Este Libro, mediante la justicia de Dios, a través de la potencia de la Verdad soberana, ha llenado la tierra y el cielo con la poderosa Palabra de Dios referente a Aquel que es el Testimonio Supremo, el esperado Qá'ím, y en verdad Dios es conocedor de todas las cosas. Este Libro divinamente inspirado ha establecido firmemente su prueba para todos los que están en el oriente y el occidente; por tanto, cuidaos de no expresar sino la verdad respecto a Dios, pues juro por vuestro señor que ésta, mi prueba suprema, es testigo de todas las cosas...
¡Oh siervos de Dios! Sed pacientes, pues, Dios mediante, Aquel que es la Verdad soberana aparecerá inesperadamente entre vosotros, investido con el poder de la Palabra poderosa, y seréis entonces confundidos por la Verdad misma, y no podréis refugiaros en ella 34; verdaderamente Yo soy testigo de toda la humanidad. (Capítulo LIX)

Verdaderamente, aquellos que ridiculizan los maravillosos Versos divinos revelados a través de su Recuerdo no están sino haciendo de sí mismos objeto de ridículo, y Nosotros les ayudaremos a aumentar su iniquidad 35 En verdad, el conocimiento de Dios trasciende todas las cosas creadas...
Ciertamente, los infieles intentan separar a Dios de su Recuerdo 36, pero Dios ha determinado perfeccionar su Luz 37 mediante su Recuerdo y, en verdad, El es poderoso sobre todas las cosas...
Verdaderamente, Cristo es nuestra Palabra, que Nosotros comunicamos a María 38; y no permitáis que nadie diga lo que los cristianos llaman "el tercio de tres" 39, por cuanto ello significaría denigrar al recuerdo quien, según lo decretado en el Libro Madre, está dotado de autoridad suprema. En verdad, Dios es uno y lejos está de su gloria la existencia de otro fuera de El. Todos los que alcancen su presencia en el Día de la Resurrección no son sino sus siervos, y Dios es verdaderamente Protector suficiente. En Verdad, Yo no soy más que el siervo de Dios y su Palabra, y nadie salvo el primero en inclinarme en señal de súplica ente Dios, el Más Exaltado; en verdad, Dios atestigua todas las cosas. (Capítulo LXI).

¡Oh pueblo del Corán! No sois nada a menos que os sometáis al Recuerdo de Dios y a este Libro. Si seguís la Causa de Dios, Nosotros perdonaremos vuestras faltas y si os apartáis de nuestro mandamiento, en verdad condenaremos vuestras almas, en nuestro Libro, al Fuego Mayor. En verdad, no tratamos injustamente a los hombres, ni siquiera en la medida de una mancha en el hueso de un dátil. (Capítulo LXII)

¡Oh pueblos de la tierral En verdad la resplandeciente Luz de Dios ha aparecido entre vosotros, dotada con este Libro infalible, para que podáis ser rectamente guiados por los senderos de la paz y, mediante la voluntad de Dios, salgáis de la oscuridad a la luz, llegando hasta este largo Sendero de Verdad... 40
Dios, de la nada y mediante la potencia de su mandamiento, ha creado los cielos y la tierra y todo lo que existe entre ambos. El es único y sin igual en su unidad eterna, sin nadie con quien compartir su Esencia sagrada; ni existe tampoco alma alguna, excepto su propio Ser, que pueda comprenderla adecuadamente...
¡Oh pueblos de la tierra! En verdad su Recuerdo ha venido a vosotros de parte de Dios, después de un intervalo en el cual no hubo Mensajeros, 41 para limpiaros y purificaros de toda impureza en anticipación del Día del único Dios verdadero; buscad, pues, sinceramente sus divinas bendiciones, pues en verdad Le hemos escogido como Testigo y como la Fuente de sabiduría para todos los que habitan en la tierra...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Proclama aquello que ha sido enviado a Ti como señal de la bondad del Señor misericordioso, pues si no lo haces, nuestro secreto jamás será conocido por los hombres 42, mientras que el propósito de Dios al crear al hombre no fue otro que el que éste Le conociera. En verdad Dios está in formado de todas las cosas y es autosuficiente, por encima de las necesidades de toda la humanidad. (Capítulo LXII)

Cuando quiera que los fieles oigan recitar los versos de este Libro, sus ojos se llenarán de lágrimas y sus corazones serán profundamente conmovidos por Aquel que es el Mayor Recuerdo, por el amor que guardan a Dios, el Todo El es Dios, el Omnisciente, el Eterno. Ellos son en verdad los habitantes del más alto Paraíso, donde residirán eternamente. No verán nada allí salvo lo que procede de Dios, nada que sobrepase el alcance de su entendimiento. Allí se reunirán con los creyentes en el Paraíso, quienes se dirigirán a ellos con las palabras "Paz, paz" en sus labios...
¡Oh concurso de fieles! Prestad oído a mi Voz, proclamada por este Recuerdo de Dios. En verdad Dios Me ha revelado que el Camino del Recuerdo abierto por Mi es, en verdad, el Sendero recto de Dios y que quienquiera profese otra religión que no sea esta Fe firme, descubrirá cuando sea llamado a rendir cuentas en el Día del Juicio que no ha obtenido ningún beneficio de la Religión de Dios, tal como está expresado en el Libro...
Temed a Dios, oh concurso de reyes, no sea que permanezcáis apartados de Aquel que es su Recuerdo (el Báb), después de que la Verdad ha venido a vosotros con un Libro y con señales de Dios, pronunciadas por medio de la maravillosa lengua de Aquel que es su Recuerdo. Buscad la Gracia de Dios, pues El ha ordenado para vosotros, una vez hayáis creído en El, un Jardín cuya inmensidad es como la inmensidad de todo el Paraíso. Ahí no hallaréis nada salvo las dádivas y favores que el Todopoderoso ha otorgado generosamente, por virtud de esta Causa trascendente, tal como está decretado en el Libro Madre. (Capítulo LXIII)

¡Oh espíritu de Dios! Recuerda el favor que Te dispensé cuando conversé contigo en el centro del corazón de mi Santuario y Te ayudé mediante el poder del Espíritu Santo para que pudieras, cual incomparable Portavoz de Dios, proclamar a todos los hombres los mandamientos de Dios que se encuentran cuidadosamente guardados dentro del divino Espíritu.
Verdaderamente Dios Te ha inspirado con versos y sabiduría divinos desde que eras todavía un niño y se ha dignado generosamente a otorgar su favor a las gentes del mundo mediante la influencia de tu Más Sagrado Nombre, pues en verdad los hombres no tienen el menor conocimiento del Libro. (Capítulo LXIII)

¡Oh pueblos de la tierra! Para obtener el refugio último en Dios, ¿debemos buscar acaso otra Puerta que no sea este Ser exaltado?...
Cuando Dios creó al Recuerdo, Le presentó a la asamblea de todas las cosas creadas sobre el altar de su Voluntad. Ahí, el concurso de los ángeles se postró en adoración ante Dios, el Único, el Incomparable, mientras Satanás se enorgullecía, negando se a someterse a su Recuerdo; por ello se le ha identificado en el Libro de Dios como el arrogante y el maldito. 43 (Capítulo LXVII)

Dios, aparte del cual no existe otro Dios verdadero, dice: En verdad, quien visite al Recuerdo de Dios después de su ascenso, es como si hubiera alcanzado la presencia del Señor, sentado sobre su Poderoso Trono. En verdad, este es el Sendero de Dios, el Más Exaltado, decretado irrevocablemente en el Libro Madre...
Di: ¡Oh gentes del mundo! ¿Disputáis conmigo sobre Dios, por causa de los nombres que vosotros y vuestros padres han adoptado para designarle, siguiendo las sugerencias del Malvado? 44 Dios Me ha enviado este Libro con la verdad, con el fin de que podáis estar capacitados para reconocer los nombres verdaderos de Dios, puesto que os habéis distanciado erróneamente de la Verdad. Ciertamente, en el momento de su entrada en la existencia, hemos establecido un convenio con cada ser creado, con relación al Recuerdo de Dios, y nadie impedirá el cumplimiento de este mandamiento obligatorio de Dios para la purificación de la humanidad, ordenado en el libro escrito por la mano del Báb. (Capítulo LXVIII)

La gente, durante la ausencia del Báb, volvieron a representar el episodio del Becerro, levantando una figura llamativa que encarnaba rasgos animales en forma humana 45...
Cuando la gente Te pregunte acerca de la hora señalada, di: En verdad, el conocimiento de ello está sólo en mi Señor 46, quien es el Conocedor de lo invisible. No hay otro Dios salvo El, Aquel que os ha creado de una sola alma 47; y Yo no tengo control sobre lo que Me beneficia o Me daña, salvo como mi Señor desea 48. En verdad Dios es Autosuficiente y El, mi Señor, permanece supremo sobre todas las cosas. (Capítulo LXIX)

¿Acaso le parece extraño a la gente que Nosotros hayamos revelado el Libro a un hombre de entre ellos mismos, para purificarlos y darles las buenas nuevas de que serán recompensados con una posición segura en la presencia de su Señor? En verdad, El es testigo de todas las cosas...
Cuando los versos de este Libro se recitan a los infieles, éstos dicen: "Dadnos un libro como el Corán y haced cambios en los versos". Di: Dios no Me ha dado permiso para que Yo los cambie a mi placer. Yo sólo sigo lo que se Me revela. En verdad, temeré a mi Señor en el Día de la Separación, cuyo advenimiento El ha ordenado irrevocablemente 49. (Capítulo LXXI)


¡Oh habitantes de la tierra! En verdad, el Dios verdadero os invoca diciendo: Aquel que es el Recuerdo es en verdad la Verdad soberana de Dios, y más allá de la verdad nada queda salvo el error más allá del error 50 nada hay salvo el fuego, irrevocablemente ordenado...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Apunta hacia tu pecho sincero, mediante el poder de la verdad, y exclama: Juro por el Único Dios verdadero, aquí yace la vicaría de Dios; Yo soy en verdad Aquel que es considerado la Mejor Recompensa 51 y Yo soy en verdad Aquel que es la Más Excelente Morada. (Capítulo LXXII)

¡Oh vosotros, concurso de creyentes! No pronunciéis palabras de negación contra Mí una vez que se manifieste la Verdad, pues ciertamente el mandato del Báb ya os ha sido debidamente proclamado en el Corán. Juro por vuestro Señor, este Libro es en verdad el mismo Corán que fue enviado en el pasado. (Capítulo LXXXI)

¡Oh Tú, fruto amado del corazón! Presta oído a las melodías de este Pájaro místico que gorjea en las más sublimes alturas del cielo. En verdad, el Señor Me ha inspirado para proclamar: En verdad, en verdad, Yo soy Dios, Aquel aparte del cual no hay otro Dios. El es el Todopoderoso, el Sabio.
¡Oh mis siervos! Buscad de todo corazón esta elevadísima recompensa pues en verdad Yo he creado para el Recuerdo de Dios jardines que permanecen inescrutables a cualquiera salvo a Mí mismo, y en ellos nada pertenece legítimamente a nadie excepto a aquellos cuyas vidas han sido sacrificadas en su Camino. Por tanto, buscad a Dios, el Más Exaltado, para que El pueda ofreceros esta meritoria recompensa; El es, en verdad, el Más Alto, el Más Grande.
Si hubiera sido nuestro deseo, hubiéramos acogido a todos los hombres en un solo rebaño alrededor de nuestro Recuerdo; aún así no dejarán de diferir 52, a menos que Dios cumpla lo que desea mediante el poder de la verdad. En la estimación del Recuerdo, este mandamiento ha sido, en verdad, irrevocablemente ordenado...
En verdad Dios Te ha escogido para prevenir a las gentes, para guiar rectamente a los creyentes y elucidar los secretos del Libro. (Capítulo LXXXV)

Si fuera nuestro deseo, podríamos, por mediación de una sola letra de nuestra Revelación, obligar al mundo y a todo lo que en él existe a reconocer la verdad de nuestra Causa, en menos tiempo que un abrir y cerrar de ojos...
En verdad otros apóstoles han sufrido escarnio y humillación antes que Tú 53, y Tú eres nada menos que el Siervo de Dios, sostenido por el poder de la Verdad. Dentro de poco prolongaremos los días de aquellos que han rechazado la Verdad, por lo que sus manos han forjado 54; en verdad Dios no será injusto con nadie, ni siquiera en la medida de una mancha en un hueso de dátil. (Capítulo LXXXVII)

¡Oh vosotros habitantes de la tierra! Por la justicia de Dios, el Verdadero, el testimonio revelado por su Recuerdo es como un sol que la mano del Señor misericordioso ha elevado en el centro del corazón del cielo, desde donde brilla en la plenitud de su esplendor meridiano...
Con todos y cada uno de los Profetas que hemos enviado en el pasado, hemos establecido un Convenio en relación con el Recuerdo de Dios y su Día. Manifiestos están en el reino de la gloria y mediante el poder de la verdad, el Recuerdo de Dios y Su Día ante los ojos de los ángeles que circundan el trono de Su merced. (Capítulo XCI)

¡Oh hora del Amanecer! Antes de que la gloria resplandeciente de la luminaria divina irradie su luz desde el alba de esta Puerta, recuerda que el Día señalado de Dios llegará, en verdad, antes de un abrir y cerrar de ojos. Así se ha emitido el decreto de Dios en el Libro Madre. (Capítulo XCIV)

¡Oh concurso de fieles! Verdaderamente el objeto de todas y cada una de las señales reveladas por Dios en las Escrituras o en el mundo en general o en los corazones de los hombres, no es sino hacerles plenamente conscientes de que este Recuerdo es, ciertamente, el Ser Verdadero proveniente de Dios. En verdad, Dios es conocedor de todas las cosas mediante el poder de la Verdad eterna…
¡Oh vosotros que circuláis alrededor del trono de gloria! Escuchad mi Llamada que se alza desde el centro de la Zarza Ardiente: "En verdad, Yo soy Dios y no hay otro Dios más que Yo. Adoradme pues y, libres de las insinuaciones de la gente, ofrecer vuestras oraciones por Aquel que es el Mayor Recuerdo, pues verdaderamente vuestro Señor, el Único Dios verdadero, no es sino la Verdad Soberana. En realidad quienes invocan a otros fuera de El son merecidamente contados entre los que habitan en el fuego, mientras que Aquél que es el recuerdo de Dios reside, firme e inamovible, en el Sendero de Verdad, en medio de la Zarza Ardiente...
¡Oh habitantes de la tierra! No castiguéis al Recuerdo Mayor con lo que los Omeyas castigaron cruelmente a Husayn en la Tierra Santa. Por la rectitud de Dios, el Verdadero, El es realmente la Verdad Eterna y ciertamente Dios es su testigo. (Capítulo XVII)

En verdad, Dios había propuesto nuestra Misión a los cielos y a la tierra y a las montañas, pero se negaron a llevarla a cabo y la temieron. Sin embargo, el Hombre, este 'Alí, que no es otro sino el Gran Recuerdo de Dios, se comprometió a soportarla. Así pues, Dios, el que todo lo abarca, se ha referido a El en su Libro preservado designándole como "el Agraviado", y, por no ser reconocido ante los ojos de los hombres, El ha sido nombrado según el juicio emitido por el Libro como "el Desconocido" 55...
Dentro de poco castigaremos, en verdad, a quienes declararon la guerra a Husayn (Imán Husayn), en la Tierra del Eufrates, con el mayor de los tormentos y el más horrendo y ejemplar de los castigos...
Dios conoce bien el corazón de Husayn, el calor de su sed ardiente y su largo sufrimiento por Dios, el Incomparable, el Antiguo de los Días; Dios es, en verdad, su testigo. (Capítulo XII)

Oye la Voz de tu Señor que suena desde el Monte Sinaí: "En verdad, no hay Dios sino El y Yo soy el Más Exaltado, quien ha estado oculto en el Libro Madre de acuerdo con las dispensaciones de la Providencia". (Capítulo XIX)

Este Libro que hemos enviado está repleto de bendiciones 56 y es testigo de la Verdad, de forma que la gente pueda darse cuenta de que la prueba concluyente de Dios en favor de su Recuerdo es similar a aquella con la cual fue investido Mahoma, el Sello de los Profetas; verdaderamente, grande es la Causa, tal como está ordenado en el Libro Madre. (Capítulo LXVI)

Este Recuerdo es, en verdad, el Remanente glorioso de la Luz de Dios, y será mejor para vosotros 57 si verdaderamente permanecéis fieles a Dios, el Más Exaltado...
En verdad Te hemos enviado a todos los hombres, mediante la voluntad de Dios, investido con nuestras señales y armado con nuestra soberanía insuperada. El es en realidad el designado Portador del Fideicomiso de Dios...
¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Persevera con firmeza como estás obligado, y no permitas que los infieles de entre los hombres ni lo que sus bocas profieren Te apenen, pues mediante la justicia de Dios, tu Señor, el Más Grande, les juzgará en el Día de la Resurrección; ciertamente Dios es testigo de todas las cosas. (Capítulo LXXXIV)

En verdad, esta Religión es, a los ojos de Dios, la esencia de la Fe de Mahoma; apresuraos pues a alcanzar el Paraíso celestial y el Jardín más elevado de su Complacencia, en la presencia del único Dios verdadero, si es que podéis ser pacientes y agradecidos ante las evidencias de los signos de Dios. (Capítulo XLVIII)

¡Oh mis siervos! Este es el Día Señalado de Dios que el Señor misericordioso os ha prometido en su Libro; por lo tanto, glorificar abundantemente el nombre de Dios mientras camináis por el Sendero del Mayor Recuerdo...
En verdad, Dios ha conferido poder a su Recuerdo para decir lo que El desee, en la manera que a El Le plazca. En realidad, lo que El escoja no es sino lo escogido por Nosotros. El Señor, verdaderamente, es testigo de todas las cosas. (Capítulo LXXXVII)

En verdad, Nosotros, mediante la voluntad de Dios, conversamos con Moisés desde el centro de la Zarza Ardiente, en el Sinaí, y revelamos un rayo infinitesimal de tu Luz a la Montaña Mística y a sus habitantes, por lo que el corazón mismo de la Montaña se estremeció quebrantándose hasta quedar convertida en polvo...
¡Oh pueblos de la tierra! Juro por vuestro Señor: obraréis al igual que obraron generaciones anteriores. Preveníos, pues, a vosotros mismos de la más cruel y terrible venganza de Dios. Pues, en verdad, Dios tiene poder sobre todas las cosas, (Capítulo LIII)

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! No reconozco en Ti a otro excepto al "Gran Anuncio" -el Anuncio expresado por el Concurso de lo Alto. Atestiguo que por este nombre Te han conocido siempre los que circundan el Trono de Gloria.
¡Oh concurso de creyentes! ¿Abrigáis alguna duda sobre aquello a lo que el Recuerdo de Dios os llama? Por la justicia del único Dios verdadero, El no es sino la Verdad soberana que ha sido hecha manifiesta mediante el poder de la Verdad. ¿Dudáis acaso con respecto al Báb? En verdad, El es Aquel que sostiene en su mano los reinos de la tierra y del cielo, y el Señor es realmente consciente de lo que estáis haciendo...
En verdad Yo sólo soy un hombre como vosotros. Sin embargo, Dios Me confiere cuantos favores El desea y como Le place 58 y lo que vuestro Señor ha decretado en el Libro Madre es ilimitado. (Capítulo LXXXVIII)

Dios, en verdad, Me reveló en la sagrada mansión de la Ka'bah: "En verdad, Yo soy Dios, no hay Dios sino Yo. Yo te he elegido para Mí mismo y Te he escogido como el Recuerdo. En verdad, a quienquiera Te sea fiel caminando en el sendero del Báb, le ha sido prescrita ciertamente la recompensa del mundo futuro…" Está ordenado en el Libro que en el momento de la realización de la Causa del Recuerdo tendrá lugar el Suceso Más Grande, de acuerdo con la dispensación de la Providencia; Dios, en verdad, tiene poder sobre todas las cosas. (Capítulo LXXIX)

¡Oh Qurratu'l-'Ayn! Di: Yo soy Aquel a quien se aclama en el Libro Madre como el "Gran Anuncio". Di: Los hombres han diferido penosamente por Mí, mientras que, en verdad, no hay diferencia entre el Báb y Yo; y Dios, la Verdad Eterna, es testigo suficiente. (Capítulo LXXVII)

Yo soy el Templo Místico que la Mano de la Omnipotencia ha elevado. Yo soy la Lámpara que el Dedo de Dios ha encendido en su hornacina y ha hecho brillar con esplendor inmortal. Yo soy la Llama de esa Luz celestial que ha ardido sobre el Sinaí, en el Lugar placentero, oculta en medio de la Zarza Ardiente. (Capítulo XCIV)

Como una señal de pura justicia, hemos enviado nuevas a cada Profeta relativas a la Causa de nuestro Recuerdo y en verdad Dios es soberano sobre todas las gentes del mundo. (Capítulo LXXXIII)

9 Corán 3:182
10 Cf. Corán 19:41
11 Cf. Corán 17:90
12 Cf. Corán 2:285
13 Cf. Corán 3:50
14 Cf. Ibíd. 14:4
15 Cf. Ibíd. 68:42
16 Cf. Ibíd. 7:60, 69
17 Cf. Ibíd. 36:68
18 Cf. Ibíd. 65:7; 94:5
19 Cf. Ibíd. 8:45
20 Cf. Ibíd. 2:204
21 Cf. Ibíd. 4:51
22 Cf. Ibíd. 12:20
23 En estos pasajes del Qayyúmu'l-Asmá' el nombre Qurratu'l-Ayn (Solaz de los Ojos) se refiere al Báb Mismo.
24 Cf. Corán 78:38
25 Cf. Ibíd. 11:83
26 Cf. Ibíd. 24:21
27 Cf. Ibíd. 83:25-26
28 Corán 52:6
29 Cf. Ibíd. 29:40
30 Cf. Corán 2:206
31 Cf. Ibíd. 2:163-164
32 Cf. Ibíd. 17:88
33 Cf. Ibíd. 74:35-37
34 Cf. Ibíd. 21:40
35 Cf. Ibíd. 2:14
36 Cf. Ibíd. 4:149
37 Cf. Ibíd. 9:32
38 Cf. Ibíd. 4:169
39 Ibíd. 5:77
40 Cf. Ibíd. 5:15-18
41 Cf. Ibíd. 5:22
42 Cf. Ibíd. 5:71
43 Cf. Ibíd. 2:32; 38:74-78
44 Cf. Ibíd. 7:69; 12:40
45 Cf. Ibíd. 7:146; 20:90
46 Cf. Ibíd. 7:186
47 Cf. Ibíd. 4:1
48 Cf. Corán 10:50
49 Cf. Ibíd. 10:16
50 Cf. Ibíd. 10:33
51 Cf. Ibíd. 18:42
52 Cf. Ibíd. 11:120
53 Cf. Ibíd. 6:10
54 Cf. Ibíd. 3:172
55 Cf. Ibíd. 33:72
56 Cf. Ibíd. 6:93
57 Cf. Ibíd. 11:87
58 Cf. Ibíd. 14:13

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